Mercedes López.- Hace unos días, le decía a Marisol (viuda de Antonio Benítez Rueda) que diariolatorre.com en su resumen anual había incluido a su familia “Los Pichones” por su compromiso con los más desfavorecidos. Ella me dijo: -Entonces también te han incluido a ti, porque tú ya eres Pichones también.- Me quedé un poco cortada, ¿yo, Pichones?, si yo solo los acompaño cuando puedo e intento difundir su trabajo para que más gente se sumen a ellos. Y la verdad, es que sí, comienzo a sentirme Pichones, sobre todo después de las navidades pasadas en las que colaboré con ellos, acompañándolos el cuatro de enero a su particular Cabalgata de Reyes. Y digo esto, porque aunque no era la primera vez, sí era la primera vez que estuve con ellos la jornada completa.
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De muchos ya es sabido que a lo largo del año, además del porcentaje de beneficios de su negocio que destinan para obras de, llamémosla caridad , son muchos los alhaurinos que por su zapatería acercan juguetes, ropa, alimentos, etc. para que ellos lo repartan. Además cuenta con la ayuda y colaboran (el orden no altera los fines) con asociaciones como Cáritas, AMAT, Asociación Cultural Solera…
Volviendo al cuatro de enero, a las once de la mañana quedamos todos en el local para salir en Cabalgata a los hogares de un listado que Cáritas junto a regalos nos habían facilitado y otra lista que nos dio AFA Lauro para visitar a nuestros mayores con alzhéimer. Fue un día muy largo que duró hasta las once de la noche, y en la que algunas veces la decepción nos hirió, ya que algunas familias abusan del buen hacer de Cáritas y del nuestro propio y verdaderamente no les hacía falta; pero también tengo que decir que en la mayoría de las visitas, si llegamos como un regalo del cielo y sus lágrimas, sonrisas y emoción borraba cualquier indignación vivida anteriormente. En uno de los hogares, tras cerrar la puerta, oímos a los dos niños decir: -¡Dios mío, que chulo! Y a ti ¿qué te han traído? U otros que decían - ¿Cómo sabían los Reyes que yo quería esto? Lo más grande es que esos regalos no eran nintendos, ni plays, ni plasmas, eran muñecas, peluches, cochecitos, puzles, pelotas… Pero el asombro y la ilusión hicieron de estos niños el día más feliz de sus vidas y el de toda la comitiva cuando los veía.
Por el camino también nos encontramos con niños que al encontrarse en su calle, a las mismísimas Majestades de Oriente, corrián a su encuentro para darles la carta de los reyes, pequeñitos asombrados que se hacían fotos con ellos, gente que nos preguntaban a donde tenían que ir para colaborar con esta causa, otros que se tranquilizaban porque pensaban que los Reyes no sabrían llegar a su casa…
Y como dice el título de esta columna, Los Pichones, es una forma de vivir, vivir en familia, vivir con el compromiso de ayudar a aquellos que lo necesiten y encontrar la felicidad en la alegría de los demás. |