El escollo principal para que prospere la citada fusión, aparecerán otros muchos, será dónde situar la sede central de esta Supercaja que pasaría a representar el centro financiero de Andalucía. Por el momento, las entidades afectadas están observando un discreto silencio, siendo los partidos políticos y sus representantes los que han tomado posiciones para defender el liderazgo económico que supondría acoger a la mayor entidad de ahorro del sur de España.
La Oposición, PP e IU, con lógico criterio, desconfían de la gestión interesada por parte del Gobierno andaluz en el proceso ya que el PSOE alega la capitalidad de Sevilla como argumento principal. En sentido contrario, el Alcalde de Málaga, Sr. De la Torre, reivindica que sea su ciudad la sede de la central de la gran caja andaluza.
Para complicar un poco más la disputa sobre la ubicación de la mega caja, también Antequera, con su alcalde como mediador, entra en el juego justificando que con su petición se evitarían suspicacias entre Málaga y Sevilla tradicionalmente enemistadas. La oferta resulta pueril, pero... ¿y si cuela? Otra posibilidad ha sido la apuntada por el Sr. Griñán del PSOE considerando la existencia de dos sedes sociales; esta última suena al "más dificil todavía" de los circos o a inocentada.
Normalmente en las fusiones, la sede central suele instalarse en la ciudad de la entidad mayor, en este caso Unicaja de Málaga pero aquí, el "quid" de la cuestión es que no se trata de una operación económico-financiera sino eminentemente política. El Sr. Presidente de la Junta sabe que disponer de la supercaja en Sevilla incrementará su parcela de poder sin duda alguna.
Por su parte, el Partido Pupular manifiesta su rotundo rechazo a la fusión Unicaja-Cajasol, sosteniendo que el Sr. Chaves auspicia esta unión porque aspira a ser el presidente de esta entidad financiera en el 2012.
Reconociendo que esta operación es súmamente compleja, cada formación política deber formular sus objetivos y prioridades en base a su propia sensibilidad (ideario) y la de su electorado. Con tal escenario, la dificultad se incrementa puesto que ambas formaciones políticas, PP y PSOE, tienen votantes en Málaga y Sevilla debiendo cuidar de forma exquisita las iniciativas que comuniquen a sus electores. Hasta el momento, las propuestas emitidas con excesiva velocidad e improvisación sólo han logrado confundir y despistar al ciudadano de a pie que como presuntos clientes de ambas entidades indistintamente también tendrán mucho que decir y decidir...
Ya han comenzado las batallas, pero la guerra será larga y dura. Es mucho lo que está en juego.
Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela |