El día de Reyes, según la tradición española, es el día de la ilusión. Su víspera, el momento en que sus majestades de Oriente llegan montados en sus carrozas, acompañados de su cortejo real trayendo juguetes para los pequeños, regalos para los grandes y caramelos para todos. Este año, la Cabalgata de los Reyes Magos a su paso por Alhaurín de la Torre ha sido un espectáculo formado por quince carrozas originalmente engalanadas y repletas de chicos y mayores que no paraban de arrojar caramelos, ya que si por algo destaca el pueblo, es por la cantidad de caramelos que se lanzan. Según fuentes de la concejalía de fiestas organizadora del evento unos siete mil kilos, una enorme cantidad que ha ocasionado que al final, los grandes y mayores portaran bolsas totalmente repletas.
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Como novedad este año, aparte de la ingente cantidad de caramelos, ha sido el embellecimiento y especial galanura de trajes y carrozas participantes. Si la AAVV de vecinos Retamar, que siempre se distingue por su carroza de reyes, el año pasado llevaba unos preciosos renos construidos en papel, en esta edición ha cambiado la fría nieve nórdica por la arena del desierto, y todo el conjunto era árabe con tres enorme camellos cargados de regalos, su presidente, Juan Doblas disfrutando como nunca vestido de bereber y un cortejo de chicos y chicas ataviados de orientales y odaliscas. La carroza del club de baloncesto de Alhaurín de la Torre, rememoraba una cancha deportiva con cesta incluida y los niños con el uniforme del equipo, la carroza del Peñón con simpáticos gatitos, mientras otra, de la zona del huerto la rosa ponía en contrapunto los niños disfrazados de ratones. Había piratas, aviadores, duendes de orejas picudas a bordo de la maquina del tren, varias de llenas pastores, el famoso barco vikingo repleto de hadas con traje de época compuesto por las trabajadoras del área de cultura y una sobre todo una que destacaba por el colorido de sus disfraces y la armonía del conjunto, la carroza de Zapata. El motivo principal, los arcos de la barriada y alrededor un delicioso conjunto de chicos y chicas disfrazados de unos originales muñecos de nieve.
Junto a estas carrozas, las tres habituales de los reyes, Melchor, Gaspar y Baltasar que no paraban de arrojar caramelos a la multitud de chavales que se arracimaban alrededor de los carruajes a la espera de la golosina llenando bolsas. Dispersos en medio de la cabalgata una serie de disfraces de personajes famosos de dibujos infantiles y unos graciosos gigantes que junto con la banda de cornetas y tambores abrían el cortejo.
Un largo recorrido que comenzó a las 5 de la tarde y finalizó tres horas después con sus majestades entregando un regalo a cuantos niños y niñas se acercaron a recogerlos, preámbulo de los que más tarde dejarían a cada uno de ellos en sus respectivas casas.
Como siempre, los voluntarios de Protección civil, Policía local y Patrulla verde ordenaron el cortejo poniendo vallas para eliminar los posibles accidentes al paso de tractores y carretas y la brigada de limpieza de Servicios Operativos dejaron las calles limpias de papelillos, serpentinas, papeles y aquellos caramelos que no se recogieron. En definitiva, una tarde de alegría e ilusión a la espera de que todos hayamos sido buenos y en la madrugada, los Reyes nos hayan dejado aquello que con ilusión hemos deseado durante un año. |