"Las mujeres que toman la píldora liberan muchas hormonas por la orina y contaminan el “medio ambiente” causando además infertilidad masculina". Esto lo dice el médico español José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC) en un nuevo ataque de moral. Este señor parece no saber nada de los disruptores endocrinos que actúan con efecto estrogénico y que están presentes en numerosas sustancias de uso tan cotidiano como pueden ser los pesticidas con los que se riegan nuestras verduras, los jabones, geles, cremas incluidas las del afeitado (parabenes) o en los polímeros plásticos con el que envolvemos el bocadillo y los alimentos en la cocina, además de estar presentes en altas dosis en los numerosos aditivos y sustancias químicas que se emplean en la industria, entre ellas la del automóvil, también en la alimentaria (como antioxidantes) o en los productos de limpieza de nuestros hogares. Estos disruptores endocrinos, vienen señalándose desde hace tiempo como causa de infertilidad masculina y de malformaciones fetales, y no lo que orinan las mujeres. ¿Y que hay del pollo o los huevos con hormonas? Seguramente tendrá más efecto sobre la fertilidad de un hombre el pollo o los huevos que ingiera, que el pipí de la vecina del quinto aunque tome la píldora, a no ser que se lo beba. http://www.istas.net/ma/decops/ (para quien tenga curiosidad de consultar la lista)
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José Santamarta es revisor y coeditor de la edición en castellano del libro Nuestro Futuro Robado, y director de edición en castellano de la revista World Watch. Dice: Numerosas sustancias químicas, como las dioxinas, PCBs, plaguicidas, ftalatos, alquilfenoles y el bisfenol-A, amenazan nuestra fecundidad, inteligencia y supervivencia. A las mujeres occidentales no nos encanta atiborrarnos de hormonas durante años, pero bien es cierto, que nos dieron con la píldora el control de nuestra sexualidad y de sus consecuencias. El fantasma del miedo al embarazo, del que fatalmente la mujer era la víctima, desapareció de nuestro horizonte. Eso no nos convirtió en ávidas promiscuas, pero sí nos dio capacidad de decisión y de planificación sobre cuándo, cómo y con quién, queríamos tener a nuestros hijos. Parece que esto molesta mucho a ciertos sectores de la iglesia, los mismos que hace muy poco tiempo decían que la liberación sexual de la mujer era la causante del creciente número de muertes por violencia “de género”, o que la unión mediante contrato civil entre dos personas del mismo sexo, va a destruir a la familia, dice ahora que:<< “la "contaminación ambiental", que provoca la liberación de hormonas a través de la orina de las mujeres que usan la píldora, "es uno de los motivos por los que el hombre en Occidente produce cada vez menos espermatozoides">>. << “el uso de la píldora, considerado el método anticonceptivo más eficaz para evitar embarazos no deseados, y calificado por millones de mujeres como una de las grandes revoluciones femeninas, viola además "al menos cinco importantes derechos humanos". Los métodos anticonceptivos como la píldora "violan" el derecho a la vida, a la salud, a la educación, a la información, y a la paridad de sexo”>>. Como mujer occidental que soy, me gustaría poder buscar y encontrar mis raíces, incluidas las espirituales, en mi cultura. Considero a otras religiones como el budismo, una gran fuente de sabiduría, pero fui educada en el cristianismo y la figura de Jesucristo me es infinitamente más cercana que cualquier otra deidad. La religión ha servido en la historia como elemento de cohesión de los pueblos, pero esta Iglesia nuestra, nos lo pone cada día a muchos, más y más difícil. En vez de acercarnos a su seno, nos aleja de ella, en vez de procurar el entendimiento entre los ciudadanos, nos enfrenta. Ya hay suficientes desarrapados y hambrientos en el mundo aún sin la crisis y sus consecuencias, y suficientes enfermedades de transmisión sexual (no sólo el Sida) como para seguir vociferando en contra de la píldora o a lo que aún es más importante: el preservativo. Pero si usted es de los que están en contra de su uso, no se la tome (la píldora) no se lo ponga (el preservativo) ejerza su libre derecho y sus creencias y no lo haga, pero deje a los demás ejercer ese mismo derecho y que puedan hacerlo.
Si quieren leer el artículo completo en el País del día 4 de enero: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Vaticano/asegura/pildora/anticonceptiva/contamina/causa/infertilidad/masculina/elpepusoc/20090104elpepusoc_2/Tes
Sustancias químicas de efectos disruptores sobre el sistema endocrino. Entre las sustancias químicas de efectos disruptores sobre el sistema endocrino figuran: *las dioxinas y furanos, que se generan en la producción de cloro y compuestos clorados, como el PVC o los plaguicidas organoclorados, el blanqueo con cloro de la pasta de papel y la incineración de residuos. *los PCBs, actualmente prohibidos. Las concentraciones en tejidos humanos han permanecido constantes en los últimos años aun cuando la mayoría de los países industrializados pusieron fin a la producción de PCBs hace más de una década, porque dos tercios de los PCBs producidos en todas las épocas continúan en uso en transformadores u otros equipos eléctricos y, por consiguiente, pueden ser objeto de liberación accidental. A medida que van ascendiendo en la cadena alimentaria, la concentración de PCBs en los tejidos animales puede aumentar hasta 25 millones de veces. *numerosos plaguicidas, algunos prohibidos y otros no, como el DDT y sus productos de degradación, el lindano, el metoxicloro (autorizado en España), piretroides sintéticos, herbicidas de triazina, kepona, dieldrín, vinclozolina, dicofol y clordano, entre otros. *el plaguicida endosulfán, de amplio uso en la agricultura española, a pesar de estar prohibido en numerosos países. *el HCB (hexaclorobenceno), empleado en síntesis orgánicas, como fungicida para el tratamiento de semillas y como preservador de la madera. *los ftalatos, utilizados en la fabricación de PVC. El 95 por ciento del DEHP (di(2etilexil)ftalato) se emplea en la fabricación del PVC. *los alquilfenoles, antioxidantes presentes en el poliestireno modificado y en el PVC, y como productos de la degradación de los detergentes. El p-nonilfenol pertenece a la familia de sustancias químicas sintéticas llamadas alquilfenoles. Los fabricantes añaden nonilfenoles al poliestireno y al cloruro de polivinilo (PVC), como antioxidante para que estos plásticos sean más estables y menos frágiles. Un estudio descubrió que la industria de procesamiento y envasado de alimentos utilizaba PVC que contenían alquilfenoles. Otro informaba del hallazgo de contaminación por nonilfenol en agua que había pasado por cañerías de PVC. La descomposición de sustancias químicas presentes en detergentes industriales, plaguicidas y productos para el cuidado personal pueden dar origen asimismo a nonilfenol. *el bisfenol-A, de amplio uso en la industria agroalimentaria (recubrimiento interior de los envases metálicos de estaño) y por parte de los dentistas (empastes dentarios). Uno de los investigadores pioneros sobre los efectos del bisfenol-A es el médico español Nicolás Olea. |