Esa triste legión formada por docenas de miles de desheredados de la fortuna, a los que ya "nadie regala ni expectativas". Son infinidad los que en el 2008 han perdido casa y trabajo. Otros, con juventud y fuerza, lloran sobre sus flamantes títulos universitarios obtenidos con gran sacrificio, peleándose por encontrar un trabajo eventual, de lo que sea y donde sea, que nada tiene que ver con su preparación académica pero deseando dejar de ser un lastre económico para sus padres. Aquí lo que prima es incertidumbre, adversidad y un tremendo miedo colectivo que atenaza la garganta y martiriza el pensamiento.
En fin, seguiremos apostando y creyendo en eso que llaman esperanza. No nos queda más remedio que mirar hacia el 2009 cargados de confianza y con el coraje suficiente para lograrlo. ¡¡Animo!! Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela |