El conflicto entre judíos y palestinos no es nuevo. Se ha derramado ya mucha sangre por un trozo de tierra que ambos pueblos consideran propio y como en todos los conflictos armados se han cometido muchas atrocidades. Resulta tremendamente arduo analizar el conflicto árabe-israelí en un par de párrafos. Ahora bien, bajo mi punto de vista existen, por un lado, los que intentan dominar por el terror, los terroristas propiamente dichos y por otro, gobiernos que no sólo fomentan la violencia encubierta sino que ejercen en toda regla, terrorismo de estado. Entre estos últimos incluyo al actual estado de Israel. No son justificables bajo ningún concepto los ataques crueles y las matanzas contra los palestinos. El ansia de venganza y la semilla del odio germinaron hace tiempo ya entre las filas palestinas como era de esperar, pero la posición de fuerza del gigante israelí contra el pueblo palestino la considero como una lucha desigual, desequilibrada e irracional.
Hoy he podido observar en los medios de comunicación mucha tibieza al condenar el ataque de Israel contra Gaza, muchas medias tintas, mucho temor a posicionarse por parte de los países occidentales y a condenar los ataques de los israelíes y, sobre todo, de enemistarse con sus protectores americanos. ¿Es que acaso los centenares de vidas de los palestinos de ayer no valen lo mismo que los del atentado de las torres gemelas?
No me atrevo a hacer balance del año que toca a su fin pero no parece un panorama demasiado halagüeño. Lo dejo en manos de los anuarios de prensa y televisiones “mediatizadas” e inclinadas del pie que cojean que casualmente suele ser el mismo. Como es el día de los inocentes prefiero ser optimista aunque sea difícil ver la luz al final del túnel.
Lina Arlandis Mendoza, ciudadana y vecina de Alhaurín de la Torre. 28/12/08 |