Creer en cosas que no existen de pequeños nos pasa factura cuando somos adultos, empezamos tragando que consumir determinado perfume o marca de ropa aumentará nuestro atractivo sexual, y acabamos creyendo que existen la justicia, la igualdad y los derechos humanos en el mundo.
Espero saber educar a mis niños enseñándoles que la felicidad no esta en los juguetes que dice la tele, que los buenos sentimientos no se venden en los centros comerciales, y que la imagen de Papa Noel cargado de bolsas del Corte Ingles no representa ningún espÃritu navideño.
Espero aprovechar estas fiestas para estar más tiempo con ellos y con el resto de mi familia, consumiendo tiempo, buenos ratos y mucho amor.
Y les deseo a todos los que leen estas chorradas que a veces escribo que sean muy felices estos dÃas y el resto del año, aunque no siempre haya tantas luces en la calle.
No soy creyente, pero si lo fuera, soñarÃa con que el niño Jesús, ese que nació pobre en un pesebre, manda un mensaje el dÃa de navidad a todos los niños del mundo, también a los que fabrican los juguetes en China o Taiwán en condiciones de semiesclavitud, diciéndoles: No en mi nombre.
Juan Manuel Mancebo Fuertes jmanceb@gmail.com diciembre 2mil8 |