Y digo Kale Borroka porque esa deberá ser la actitud de los batasunos del País Vasco. Ni la Policía Local ni la Guardia Civil, ni los miembros de la PDSS por supuesto, pudieron hacer frente a la avalancha de insultos, amenazas y vejaciones que sufrimos los que nos acercamos pacíficamente a la asamblea que la Plataforma había convocado para las 8,30 h. de la tarde. Y no fué hasta las 11,30 horas de las noche cuando los retenidos pudimos salir del salón de actos.
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Nada más empezar la reunión y cuando el moderador dijo las primeras palabras en el sentido de que sólo sería una asamblea informativa, que no habría ruegos ni preguntas, uno de los más de 50 canteros que que habían ocupado los asientos centrales de la sala, interrumpió a voces: - ¿ Por qué, por qué no va a haber preguntas? Se levantaron todos y empezaron las voces y los gritos y a encararse con varios conocidos de la Plataforma, a tirarles huevos y una silla voló hacia el escenario. Una mujer de los canteros se enfrentó con la concejala de IU Mercedes Ávila, el marido de ésta se interpuso entre las dos y con el trajín la señora de los canteros y el abogado Galán resbalaron y se cayeron. Y después la señora decía que este la había agredido.
Siguieron unos momentos de confusión, insultos y amenazas y los canteros fueron saliendo del recinto y diciendo: ¡Cuando salgais os esperamos en la calle¡ Allí se atrincheraron, vociferando e insultando y atemorizando a los de adentro de manera que nadie se atrevía a salir, ni aún estando en la puerta varios policías locales y guradias civiles, los cuales no garantizaban la seguridad de los que intentaran salir. Algunos miembros de la Plataforma salieron por una puerta interior que da al mercado de arriba, pero la mayoría resitieron dentro hasta que a la 11,30 aparecieron más guardias civiles y varios reporteros de prensa y los energúmenos del árido desaparecieron.
El ánimo de los encerrados durante más de dos horas fue bueno, charlando y reafirmandose en la lucha contra las canteras pero se echó de menos la presencia del Alcalde , el único que hubiera podido pacificar la situación.
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