Estoy terriblemente sensibilizado contra un mal que nos contamina. La mayoría de la violencia de este país tiene lugar fuera del domicilio, y está dirigida a personas que no son parte de la familia. Increíble, es un hecho horroroso, que estos hechos tengan lugar fuera de la convivencia conyugal. Desde edad bien temprana, los españoles sufrimos el acoso violento físico o psíquico de nuestros iguales, porque iguales somos todos independientemente de nuestro sexo o religión. Ya en el colegio, estos violentos son tolerados por "el poder civil" (acá. los profesores, y demás funcionarios, que miran muchas veces a otro lado, acá. AMPA que defienden a los violentos infantiles). |
En la juventud estas conductas violentas se ven recompensadas con las risas "de los colegas", el respeto de los compañeros, un respeto que ningún compañero conseguiría siendo el más listo de la clase, y solo igualable al respeto por jugar bien "al furgol". Además de las risas, estas conductas se ven a su vez acompañadas de "la titi más guapa", a la que le gusta ver como respetan a su "chorvo", y como él está dispuesto a partirle la cara a cualquiera, solo con que ella se lo pida. Ella le perdonará un chillido de más o que le levante la mano. Es su chorvo.
Estos individuos adultos, usarán su violencia contra cualquiera que le contraríe sean maestros de sus hijos, sean médicos, vecinos, o cualquiera al que él se crea superior. Lamentablemente para ellos, estos son cada vez menos, y ya en su cenit, solo es su pareja la que puede sufrirle.
Quiero denunciar una campaña mediática para simplificar un problema como el de la violencia doméstica, hasta el absurdo y ridiculez. Porque la mayoría de los violentos no se reducen a un ámbito de actuación domestico. Porque tener un acosador como vecino, es mucho peor que tenerlo como marido, porque tú no pudiste elegir. Porque no todos los hombres somos violentos. Y porque la mayoría de las denuncias son falsas. Porque este régimen está hecho para envalentonar a mujeres a que se aprovechen de sus maridos. Y no para animar a las que sufren malos tratos a que los denuncien.
Las leyes contra el maltrato "de género" es una discriminación, porque la violencia se debe discriminar por su gravedad, tanto física como psíquica. Y no por a quien va dirigida. Porque todos somos iguales ante la ley, tanto las mujeres como los vecinos. Y es injusta porque se está viendo superada por la verdad de que la sociedad española es violenta, y que para que deje de serlo hay que buscar las causas más profundas, no simplificarlas y maquillarlas. |