Hay que ser un iluso, y por qué no decirlo, un gilipollas, para pensar que la aprobación de esta ley hace cuatro años iba a ser la panacea contra el asesinato de mujeres por sus parejas o exparejas, “hombres”. Desde la aprobación de la misma, hace ya casi cinco años, el número de asesinadas no ha bajado, sino que ha aumentado, por lo que cuando algo se hace de cara a la galería, el populismo y el electoralismo, las consecuencias son las que estamos padeciendo. |
El colectivo de mujeres ha sido engañado por el gobierno y por los lobbys feministas, que tanto poder han conseguido estos últimos años, haciéndoles creer que una ley que sólo castiga, y que por lo tanto no lucha contra las herencias y lastres culturales del pasado, sería la solución a sus problemas. Nadie en su sano juicio puede pensar que un desalmado que es capaz de asesinar a su pareja e incluso a sus hijos, se parara a pensar las consecuencias penales de sus actos, más teniendo en cuenta que muchos de ellos acaban suicidándose. Si a eso le sumamos la falta de medios que toda ley debe llevar aparejada, el engaño ha sido como tantos otros en lo que a promesas de políticos se refiere, con la salvedad que aquí se juega con la vida de las mujeres.
Por el contrario, ya se están empezando a oír los fraudes que se están cometiendo, aprovechando las lagunas de esta ley, en lo referente a divorcios y custodia de hijos, que mujeres sin escrúpulos aprovechan para conseguir sus fines y que están llevando a hombres sin culpa a la desesperación y al suicidio. Por lo tanto, paradójicamente esta ley está consiguiendo, no lo que un principio se pretendía contra el maltrato y asesinato, sino abrir aún más la brecha en la convivencia de ambos sexos con el consiguiente perjuicio para el desarrollo de nuestra sociedad.
Esta es una ley que ha jugado con la esperanza de las mujeres maltratadas, una ley sin medios que está haciendo que mujeres con protección estén siendo asesinadas sin que nadie las proteja, una ley que está acrecentando las injusticias, y lo más preocupante, un gobierno sin ideas para solucionar esta sangría, que a lo único que se agarran es a ministras acudiendo a actos de lecturas de textos contra el maltrato y demás chorradas.
Rafa Gómez Calasanz
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