Si usted no es paciente entonces yo aún no puedo ser su psicoanalista, por lo que ningún resultado relacionado con un vínculo de estas características puede esperarse. Si vino con la excusa de mejorar su relación de pareja, eliminar algún miedo, calmar su malestar… está claro que no se está ocupando de ello y es usted el que, con su capricho o su racanería, prefiere el dinero, el miedo, o cualquier otra cosa a la salud, la inteligencia, la transformación.
Tal vez venga a vomitarle a una pared sus intimidades, o bien busque algún amigo o amiga porque no los tiene, de otro modo puede que venga para justificarse ante usted mismo o su pareja, pero aún no llegó a encontrarse con un psicoanalista, ni mucho menos, con ninguna interpretación.
Puede que esta carta que escribo en esta noche de desvelo sea la interpretación que usted necesita, tal vez sea una interpretación para mí mismo. Para que haya paciente tiene que haber psicoanalista, algo de mi posición está en juego. A partir de ahora hay que tenerlo claro, yo seré el psicoanalista. Ni curandero, ni pared, ni confesor, ni amigo, ni cómplice, aunque como psicoanalista a veces usted necesite que sea cualquiera de esas posiciones. Si a algo hay que jugarse es a la interpretación, juego en el que ambos jugadores serán otros después de cada partida. El que quiera ser cada vez igual a sí mismo no estará invitado a participar.
Reciba un cordial saludo.
¿Su psicoanalista?
Helena Trujillo Luque Psicoanalista Escuela Grupo Cero htpsicoanalisis@ya.com |