Aviso a los padres: La leyenda no es adecuado para los niños, y de hecho, tampoco para los mayores. Una mañana muy temprana el Rey se despertaba con los gritos en sus orejas de muchos niños jugando en el patio de su castillo de, “Las Torres.” Se asomaba la cabeza por la ventana que daba al césped. Miraba un mundo cambiado en blancura y los niños de sus criados gritando con alegría.
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Al principio el Rey pensó que el suelo estaba cubierto de polvo blanco de la sierra donde, al parecer, sus criados estaban quitando la maleza peligrosa y fea y unas rocas inútiles para dar al mar. Pero no, el césped estaba cubierto de nieve y los niños estaban tirando bolas de nieve, el un al otro. El Rey convocó una reunión con su consejo más viejo y sabio. ¿Qué ha pasado? Preguntó. El anciano replicó. –Efectivamente majestad, su nueva ley ha solucionado el efecto invernadero pero demasiado, es la ley de resultados imprevistos-. ¡Vale! Contestó el Rey. -Pero hace frío, y ahora tengo un dolor de la cabeza a causa de los gritos de los niños jugando con la nieve. Debes decirlos jugar fuera del castillo-. - No se puede vuestra merced. Hay cuencas grandes y profundas fuera de las murallas. Es peligroso para los niños y no es adecuado para ellos.- Contestó el consejo. ¿Cómo se forman los huecos? Demandó el Rey enfadado. - Sus criados, mineros catalanes se pusieron a buscar una moneda de cinco duros- Replicó el otro.- ¿Y por qué el mal tiempo? Insistió el Rey con extrañeza. -No es difícil entender su alteza- le dijo el consejo -sin montañas el viento frío puede vagaba por donde quiere y ahora, muchos criados mineros, con sus permisos en los bolsillos, buscan un tesoro debajo su sierra, mucho más valioso que una moneda de cinco duros -. -Prefiero las flores de mi sierra verde. No esta hecha la miel para la boca del asno- Suspiraba el Rey.
A continuación: La restauración de la Sierra. (¡No rían! No es gracioso) Philip Sutton: Inglaterra
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