Juan Prados Rodríguez, de 85 años, forma parte desde el viernes del selecto grupo de Hijos Predilectos de Alhaurín de la Torre. El veterano escritor, poeta y columnista, hombre vinculado a la Cultura de la localidad desde siempre, recibió con enorme emoción el nombramiento como hijo ilustre, y se comprometió “a seguir luchando por este pueblo, del que me gusta absolutamente todo”.
|
Prados, de 85 años, y considerado alhaurino de pura cepa, fue designado Hijo Predilecto a lo largo de una emotiva ceremonia oficial celebrada el viernes por la noche el Centro Cultural Vicente Aleixandre en un repleto salón de actos. El alcalde, Joaquín Villanova, le hizo entrega del pergamino acreditativo y de la medalla de la Ciudad, una vez que el secretario accidental del Ayuntamiento, Manuel López Mestanza, diera lectura al acta del pleno municipal del 14 de febrero de 2008, que acordó unánimemente esta concesión. López también leyó un texto donde glosó la figura de su gran amigo Prados y relató su permanente labor, desde las columnas de Prensa, por mejorar las cosas de su pueblo, aunque a veces sus reivindicaciones generaran polémica. Recordó igualmente la amistad que unía a Juan con el poeta universal Jorge Guillén.
Se sumaron con obsequios al nuevo Hijo Predilecto las cofradías de Pollinica, Moraos y Verdes, además de la Asociación Foro Cultural Raíces y Horizonte y la Asociación Pincel y Barro, cuyo presidente le entregó un retrato al pastel. Otro artista, el imaginero y escultor Esteban Pérez Palma, amigo también de Prados, regaló un busto en bronce, de un asombroso parecido al homenajeado, que realizó hace más de un año.
Abrumado por la emoción y las alabanzas a su persona, el protagonista de la noche mostró su enorme gratitud a los promotores de la iniciativa, en la persona del alcalde, Joaquín Villanova, y tuvo palabras de cariño y emoción a su familia, presente casi íntegramente en el acto. Prados volvió a hacer lo que siempre le ha caracterizado: presumir de pueblo, reivindicar lo mejor para sus ciudadanos y defender a quienes han ayudado a hacerlo grande o célebre, como el caso de su amigo Alberto de Mersseman, el primer historiador de la localidad, para quien pidió un monumento a título póstumo.
El acto se cerró con las palabras de elogio del alcalde quien, tras glosar sus méritos, hizo un guiño en tono sincero diciendo que “Juan me ha dado excelentes consejos para mi labor de alcalde y siempre he intentado hacerle caso”.
Al acto asistieron la mayoría de miembros de la Corporación Municipal; el Defensor del Ciudadano de Málaga, Francisco Gutiérrez, amigo de la familia Prados; el director de la Prisión, Antonio Guerrero; buena parte de los Hijos Adoptivos de la villa y casi la totalidad de familiares y amigos del homenajeado, que compartieron la emoción de tan importante ceremonia.
|