Como bien dice Guanter, a los veintidós se puede pensar una cosa y a los cincuenta otra, y hasta tal vez muy distinta. Es ley de vida. Si cada uno revisásemos nuestra vida después de treinta o cuarenta años, cada uno de nuestros proyectos, nuestras creencias, nuestros fines, nuestros sueños de juventud, en cómo cambiaríamos el mundo, observaríamos que con o sin brusquedad nos hemos ido mimetizando con la realidad y las circunstancias. Y eso es bueno, es signo de evolución, lo mismo positiva que negativa, adaptación a la realidad.
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Por eso, cuando se habla de “cambio de chaqueta” y casi siempre orientado al mundo político, parece inducir como a “un delito”, a una vergüenza. No lo creo así, el animal político –como decía un antiguo- se va acomodando al panorama social y se adecua ello. Al final la derecha y la izquierda es lo mismo, todos persiguen el mismo fin –el que sea- y tan sólo se diferencian en la forma de hacerlo, de transmitirlo y conseguirlo. Los mismos problemas tiene un ayuntamiento gobernado por la izquierda que por la derecha, los mismos grandes hombres, los mismos chorizos, los mismos ideólogos. Creo y ya puedo rozar la trivialidad que, tal vez, tan sólo se diferencien en el anagrama de su partido.
Para los más cultos en política pueden analizar las gestiones en ayuntamientos de distinto color y todo es igual. La derecha y la izquierda tan sólo se diferencian en las personas que se alinean bajo unas instrucciones o unas ideas, pero el fin es el mismo. Por tanto, y desde mi opinión, no se le debe de dar tanta importancia a un cambio de dirección en los deseos o pensamientos políticos de las personas, son las mismas en uno u otro lado.
Muchos de los políticos locales han cambiado de ideología o actitud a lo largo de su vida política, ¿y qué?, ¿ahora lo hacen mejor o peor que antes o después del cambio? Hoy es hoy, mañana es el futuro, pasado mañana una incertidumbre, ¿ayer?, historia.
Me imagino que habré cambiado de chaqueta alguna vez. El cambio más grande que hice fue que a los veintitrés años era “representante sindical de los trabajadores” en la empresa donde trabajaba y ahora soy empresario, eso se llama pasar de la izquierda a la derecha según lo estipulado, y qué curioso, sigo siendo el mismo, incluso diría que un empresario volcado más hacia lo que llamáis izquierda.
Os prometo, los próximos días, algunos comentarios más sobre:
- El “problemón” de si el alcalde puede tener dos casas a sus cincuenta años. - El gran interés en negar que el alcalde perteneció al PSOE, eso no es importante, lo importante es que se metió la pata mediáticamente, e incluso insultando a un ciudadano que decía la verdad. - El cambio de actitud y dirección del PSOE en su trabajo de oposición. - A lo que llaman el “circo” de las canteras, que creo que existe, lo que pasa es que como en las grandes representaciones, no te dejan entrar hasta el descanso, en este caso, la terminación de la primera fase de la expoliación.
Y siempre, y por mi forma de ser, lo haré de forma positiva.
A correos: un sello, una carta, una entrega. Es la ley.
M. Porcel 19-10-08 |