 Manolo Leiva. Todos sabemos que, de la variedad de pensamientos, nace la riqueza en las actuaciones, siempre y cuando todos estemos dispuestos a aceptar las ideas de los otros como algo válido que nos puede llevar a acercarnos mucho mejor a la verdad. Las experiencias vividas en el transcurso de nuestras vidas nos hacen reconocer esta verdad. Solamente los que defienden el pensamiento único, están más cerca de ser dictadores, de izquierdas o de derechas.
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Es por tanto muy importante que por encima de ideologías, contemplemos al otro como una persona, que está o no, de acuerdo con lo que yo pienso y que está defendiendo algo en lo que él sí cree. Por desgracia, todos vemos día a día que en nuestra sociedad esto no ocurre, y nos empeñamos en querer eliminar al otro, por el solo hecho de que no piensa como yo, y se pierden amigos y somos capaces de hundir al que sea y como sea con tal de que mis ideas se impongan, (o se está conmigo o contra mí). Esto nos lleva en ocasiones a mentir con tal de desprestigiar al otro, y así mis mentiras y las del otro, se convierten en la GRAN MENTIRA.
¡Tanto trabajo nos cuesta ser coherentes y transparentes, en vez de demagogos y mentirosos!
Todos hablamos de que hace falta un cambio en nuestra sociedad, que hace falta una REGENERACIÓN POLÍTICA, que necesitamos que el ciudadano de verdad sea el protagonista en la vida social y política de su entorno, pero por desgracia, vemos como tanto los que gobiernan, empeñándose en no ser transparentes en sus actuaciones, guiados por el bien no sé de quién, como los que desde la oposición, nos encerramos en oponernos porque sí en muchas ocasiones y en otras, saltándonos la presunción de inocencia (pilar básico en un estado de derecho), vamos sembrando la duda en los ciudadanos. ¿Perseguimos entonces el bien común o nos mueven otros intereses?
Creo que tendríamos que hacer el esfuerzo de juzgar menos y comprender más, tendríamos que crecer en el diálogo, sabiendo escuchar lo que el otro quiere decir. Todos arrastramos una experiencia de vida que, a veces nos hace actuar de una forma determinada. Pero también estoy convencido de que todos queremos avanzar intentando ser más reflexivos, más comprensivos, más tolerantes, en definitiva crecer como personas, sólo los que se empeñan en no crecer, se vuelven inmovilistas, y a estos, gracias a Dios, la sociedad los va poniendo en su sitio, porque como dice el refrán, la mentira tiene las patas muy cortas, y más pronto que tarde sale a la luz.
Manolo Leiva Secretario de Organización de UPyD. |