A día de hoy el colegio rural de la Fundación Diocesana Sta. Mª de la Victoria situado en la barriada del Peñón se encuentra en un estado muy mal para la época en que vivimos. Este colegio en las últimas dos decadas no ha experimentado ningún cambio ni reforma, aquí hay alumnos que en su día sus padres estudiaron en la misma clase que ellos. Hay cuatro clases (una de infantil y tres de primaria), no hay material didáctico excepto el que compramos todos los años las madres, tampoco hay material de educación física, si no fuera porque los profesores son excelentes no habría ninguna razón para traer a los niños a este colegio, aunque esté junto a tu casa. |
Esta barriada en los últimos tres años ha crecido un doscientos por cien. El alcalde antes de las elecciones, y buscando los votos de nuestros vecinos, prometió que a causa del crecimiento y de la masiva edificación que había sufrido El Peñón, había aprobado un plan para hacer un colegio de primaria y secundaria para todos los vecinos (QUE ES OBLIGATORIO POR LEY), ya que se había duplicado a causa de las nuevas construcciones. Hoy en día esa promesa no se ha cumplido.
Vivimos en un barrio marginal, peor que en los Asperones. No tenemos en nuestra barriada ni un buzón de correos, ni una farmacia, las farolas las encienden intermitentemente y de madrugada las apagan cada cinco minutos. Me da vergüenza de donde vivo pero es la realidad. A cualquier persona del ayuntamiento que le corresponda le invito a mi barrio que está en Alhaurín de la Torre, pero que sólo se acuerda el alcalde de nosotros para asegurarse nuestros votos y para hacer caja mandando a la policía local para multar a los camiones, ya que está prohibido que pasen camiones de más de 5 toneladas, cualquiera lo diría cuando es el paso obligado para las dichosas obras del aeropuerto, que tragamos más polvo aquí a causa de los camiones que si viviéramos junto a las famosas canteras.
Todos sabemos que la enseñanza y la educación en los niños es obligatoria pero que también debe ser digna. |