Al parecer, la única discrepancia entre socialistas y populares radica en la "paternidad" de la idea. Lo triste del caso es que ninguna de las dos formaciones políticas son capaces de explicar (o no les conviene), el impacto que tendría dicha decisión sobre las arcas públicas.
¿Qué es lo que se pretende? ¿Dar ejemplo? Veamos: el sueldo de un diputado es de 3.020 euros mensuales, a los cuales deben añadirse otros 1.800 euros más en los casos de haber sido elegidos fuera de Madrid, unido a todas aquellas retribuciones percibidas por pertenecer a órganos internos de las mesas, comisiones, portavocias, etc. Mención aparte merecen los emolumentos percibidos por el Presidente de la Cámara, 13.000 euros mensuales unidos a otras prebendas (casa, vehículo, etc).
Esta actitud pomposa y pretendidamente ejemplarizante, sólo logra originar en el ciudadano contribuyente la desagradable sensación de que le están tomando el pelo. Los políticos, en ocasiones, deberían observar un discreto silencio y así evitar el herir la dignidad de tanto pensionista y mileurista, auténticos protagonistas del sufrimiento que supone esa incertidumbre económica llamada "crisis".
Otro planteamiento muy distinto sería que en lugar de "congelaciones" propusiesen "reducciones". Tal medida sí tendría reconocimiento al representar un auténtico sacrificio por su parte. Todo lo demás sólo les sirve (a los políticos) para protegerse de la idiotez del cinismo, y eso sólo es burda frivolidad. Aunque nos cueste reconocerlo, no hay nada más injusto que la propia realidad humana.
¡¡Animense!! Siempre hay tiempo para rectificar y además dicen que es de sabios...
Atentamente. |