A D. Ramón no le falta razón, viene de ver cosas que a cualquiera que se precie de tener alma ésta no puede más que rompérsele en mil pedazos, pero... ¿es justo responsabilizar haciéndoles participes a tres entidades locales de un problema de índole, me atrevo a decir, mundial? ¿es justo? Yo creo que no. Si por algo se han caracterizado nuestras cofradías siempre es por ser solidarias, no hay ONG o entidad de carácter benéfico en Alhaurín que no haya recibido ayuda de nuestras tres cofradías cada vez que se les ha pedido, Coprodeli, Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, Aid of the children, Proyecto Hombre, la propia iglesia, etc... pueden dar testimonio de ello, y sí, los típicos tópicos vertidos en forma de opiniones no son excusa a la hora de afrontar una problemática tan grave como la que describió en su homilía D. Ramón, pero son típicos tópicos que tampoco deben obviarse, aquello de que "pues que empiece el vaticano a dar ejemplo" u otras frases que pueden leerse estos días están ahí, y tienen tanta razón como todo lo que dijo D. Ramón.
No es justo cargar semejante problema sobre los hombros de tres entidades religiosas señalándoles como encargados de poder cambiar las cosas, esa, querido D. Ramón, es demasiada responsabilidad sólo para tres, estoy convencida de que aquí lo que ha fallado no es el contenido, pero sí las formas, estoy convencida de que si usted se hubiera dirigido a las cofradías en privado y les explica su preocupación, éstas, de manera inmediata, les hubieran brindado su total apoyo y colaboración, y estoy segura de que lo harán, seguro, pero usted les ha puesto en una situación que no se sostiene por ningún sitio.
Ellos son los encargados de fomentar la religiosidad por una parte, no en vano y gracias a sus cultos acercan a muchos fieles a la parroquia, usted D. Ramón así lo manifestó siempre, ellos se encargan también de mantener viva, muy viva, una cultura de cientos de años, pues no olvidemos que la Semana Santa también es cultura, forma parte de nuestra cultura y ellos, querido párroco, fomentan la hermandad entre hombres y mujeres ayudando al que lo necesita y en la medida de sus posibilidades, algunas veces con más y otras con menos, como todo en la vida.
Quizá sea el momento de reflexionar y rectificar su acalorado, pero entendible discurso, máxime cuando hay otras entidades dentro de la iglesia católica de la que usted es parte integrante que no predican precisamente con el ejemplo y donde se dan cita personas de muchísimo calado social, político y económico, y a los que poco o nada se les reprocha. En este caso D. Ramón, la casa hay que empezarla por el tejado, vulgarmente hablando "del Vaticano pa´bajo" aunque también es cierto que de un grano de arena bien puede hacerse una montaña, y ese grano de arena del que le hablo son las cofradías, las tres, que a buen seguro serán las primeras en sumarse a su petición, pero achacarles tal responsabilidad, no, eso no.
Como dice Sanz de Ayala, "hay que ser un poquito político", pues sí, también la política entra en juego en este asunto, el grave problema de Bolivia al que D. Ramón hace referencia, que no debe dejar indiferentes a las cofradías, sí les queda grande. ¿Que es del gran Evo Morales, aquel que vestía pobres jerseys de rayas de colores y ahora luce chaquetas tradicionales bordadas con ribetes dorados, aquel que prometía la dignificación de su pueblo y que a base de nacionalizar empresas se hace rico él y su pueblo sigue como estaba o peor?, ¿cuál es su parte de responsabilidad en todo esto? Éste no es más que otro dictadorzuelo de tres al cuarto que una vez probada las mieles del poder se aferrará a él a costa de lo que sea y de quien sea. Si sus predecesores vendieron sus riquezas patrias al mejor postor (entiéndase empresas españolas, norteamericanas, etc...), ahora que las nacionaliza ¿por qué no centra todos sus esfuerzos en paliar en gran medida las penurias y calamidades que nos cuenta D. Ramón? Sí, lo sé, no es excusa, puede que me haya exaltado, pero insisto en que no es justo poner en el disparadero a tres entidades de un pueblo de poco mas de treinta mil habitantes ante una problemática de tal magnitud, que hay que ayudar, seguro, que no podemos quedarnos de brazos cruzados, también. Hagámoslo, pero las formas D. Ramón, las formas, que nuestras cofradías no se lo merecen. Y usted lo sabe. |