La crisis acaba de empezar, va a ser muy dura, y ha venido para quedarse bastante tiempo. La crisis es la consecuencia de la absurda espiral alcista de los precios inmobiliarios, la llamada “burbuja inmobiliaria”. Después de la borrachera viene la resaca. Hay múltiples responsables de esta situación. La banca comercial, los bancos centrales, los gobiernos nacionales, los ayuntamientos y el propio ciudadano de a pie en general. La actividad inmobiliaria se ha parado. Apenas se vende, apenas se construye, el crecimiento del paro en el sector es galopante. El precio de la vivienda ha empezado su caída en barrena.
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Los precios van a caer brutalmente respecto a máximos y no se van a recuperar. No se engañen. El que las consecuencias de todo esto sean realmente nefastas no va a evitar que esto vaya a ocurrir. Cuando una persona no puede pagar al banco, esa persona tiene un problema. Cuando cien mil personas no pueden pagar al banco, el problema lo tiene el banco. Esta última es la realidad que se está dando. Enlazando con lo anterior, hay bancos y cajas de ahorros que lo están pasando mal. De hecho estoy completamente convencido de que varias cajas de ahorros van a caer el próximo año. ¿Catastrofismo?. Miren los EE.UU. Ninguno volveremos a ver una vorágine constructora como la de estos años. Esto implica que ahora se está creando un paro irreversible Ni hoy día y ni en los próximos años va a haber una alternativa a la construcción como motor de la economía. Nos hemos ahogado en el ladrillo en vez de habernos posicionado en sectores punteros, que es lo que nos tocaba. Ningún gobierno tiene poder ni capacidad para darle la vuelta a esta situación. Ningún gobierno va a pagarnos la hipoteca. Ningún gobierno nos va a perdonar las deudas.
En definitiva la cosa está mala, y más vale que nos empecemos mentalizar de ello, a la vez que buscamos soluciones. |