Hola. Me dirijo a ustedes, para informarles sobre un incidente ocurrido en la piscina municipal, cursos de verano. Mi nombre es María José, soy vecina de Alhaurín de la Torre, y tengo una preciosa hija de tres años llamada CARLA. Pues bien, el asunto es el siguiente: Carla, fue la primera alumna, en natacion para bebés, nada más inagurar la piscina cubierta, entonces tenía solo dos añitos. Teníamos un monitor encantador, si lo puedo decir, se llama OLIVER. Es una niña a la que le encanta el agua, claro está sin que nunca pasara miedo, se presta a todo lo que su monitor le enseña, saltar desde el borde, sumergirse, usar distintos materiales, pero claro, CARLA va a la piscina, es a aprender, dentro de su edad y sus posibilidades. |
Bueno, pues a causa de tener que incorporarme a mi trabajo, CARLA perdió su plaza. Nada más enterarme que el plazo de incripcion para cursos de verano había comenzado, fui a apuntar a mi pequeña. Pues llego el día de comenzar, lunes 11 de agosto, 2008, 18.30 de la tarde. Nada más llegar a la piscina, como estabamos acostumbradas en la cubierta, comenzaron a pasar lista, y los niños iban pasando a la piscina, los padres nos quedábamos fuera tras una valla. En cuanto nombraron a mi hija, lo primero que le dije al monitor fue que si le ponía sus manguitos, a lo que éste me dijo que no le hacían falta.
Calentaron ,se ducharon y les dieron a cada uno, un espagueti, de esos de esponja. Mi hija la pobre, sin miedo se metió en el agua confiada, empezó a nadar como pudo, con aquello bajo los bracitos, hasta que se le escapó, nadie la vio excepto yo. Empecé a gritar, para que se dieran cuenta de la situación, mientras CARLA estaba, la pobre mia, debajo del agua pataleando, intentando salir a flote. Sólo se le veía su gorrito rosa.
Al ver que nadie se percataba de lo que pasaba, salí corriendo sin dejar de gritar, cuando llegué a donde estaba mi niña, me la sacaron morada, vomitando todo lo que podía y más, con tos, y muy, muy asustada. Les reproché a los monitores y socorristas, que cómo les había podido pasar, que no se podían distraer ni un solo segundo, y lo único que me dijeron fue, señora. tranquila. que a la niña no le ha pasado nada.
Cogí a mi hija, que seguía vomitando, me la llevé fuera donde están las sillas para los padres y mientras la tranquilizaba, y vestía para marcharnos, no tuvieron la delicadeza de acercarse ni siquiera a ver cómo estaba, o a tranquilizarnos. Mi hija ha estado dos días con vómitos, diarrea y fiebre de hasta 39.
Siento no haber sido más breve, pero no habría sabido contarlo tal y como pasó. Me gustaría que se publicara, para que esta gente sea consciente que la vida de niños está en sus manos, que no pueden perderles de vista ni un solo momento. Y que gracias a Dios, no pasó nada, como ellos dicen. Sin más, un saludo. |