Juan tiene 30 años, es bien parecido, culto y amante de la naturaleza, lleva una vida aparentemente normal, hoy nos confiesa su secreto: Juan es heterosexual. Entrevistador: - En primer lugar gracias por concedernos la entrevista y enhorabuena por la valentía. Heterosexual: - Gracias a vosotros, ha sido difícil, pero no podía guardar por más tiempo mi secreto. Entrevistador: - Cuéntanos, ¿cuándo te diste cuenta de que eras heterosexual?
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Heterosexual: - Ya desde muy pequeño, en el colegio, me sentía atraído por las chicas. Me costó trabajo aceptarlo, pero me sentía atraído por el otro sexo. Recuerdo que intentaba mirar bajo las faldas de las niñas y a escondidas las observaba en clase de gimnasia. Al principio me sentía culpable, no me atrevía a comentarlo con nadie. A mi alrededor, los famosos de la tele, en las películas, nadie era heterosexual. Entrevistador: - Entiendo, y ¿de joven? Heterosexual: - Entonces fue peor, mi cuerpo empezó a transformarse, sentía impulsos sexuales cuando veía a las chicas en la playa, comencé a hablar con ellas hasta que a los 16 comencé a salir con mi primera novia, a escondidas por supuesto. Todo era nuevo para mí, pero ella me ayudo a reconocer mi condición. Aprendí a esconder mi condición ante la sociedad. Entrevistador: - ¿Y tus amigos, tus padres? Heterosexual: - Mis amigos empezaron a notarlo, y en cierta forma me sentí excluido del grupo. Con respecto a mis padres, descubrieron entre mis cosas una revista con chicas desnudas y… tuve que contárselo. Entrevistador: - ¿Cómo fue su reacción? Heterosexual: - Supongo que lo típico. Empezaron a llorar y a preguntarme en que habían fallado. Mi padre me dijo que si la gente se enteraba nadie me invitaría a las fiestas de moda, que ya no sería el centro de atención del grupo de amigos. En general me hablaban del rechazo social que me esperaba. Entrevistador: - ¿Y fue así? Heterosexual: - Por supuesto que sí. Soy presentador de televisión, y al conocerse que era heterosexual dejé de recibir ofertas de trabajo. También en el gimnasio, la gente comenta por lo bajo y me señala cuando sonrío a alguna chica o se me va la mirada. Vivimos en una sociedad muy hipócrita. La opinión pública, las leyes, las ayudas sociales, los alquileres, no nos benefician a los heterosexuales. Incluso los compañeros de trabajo te miran mal cuando demuestras algún signo de virilidad, una voz grave, o simplemente no vas perfectamente perfumado o con la ropa bien combinada.
Entrevistador: - ¿Qué opinas de los bares de ambiente hetero? Heterosexual: - Están bien, al menos en estos lugares podemos ir libremente con personas del sexo opuesto. Para mi chica y yo es muy importante poder ir de la mano sin que nadie te insulte o te mire de formas extraña. Y aunque desde fuera pueda parecer lo contrario son lugares de los más normal, no son “guetos”, allí no se discrimina a nadie por su condición sexual, son bares como los demás, aunque no estén de moda. Entrevistador: - Por último, ¿piensas casarte con tu chica? Heterosexual: - Bueno, es nuestro deseo, aunque no es fácil. No somos religiosos y hoy por hoy es difícil encontrar a un concejal que quiera casar por lo civil a un hombre y una mujer, aun así nos queremos y nos sentimos una familia. Vivimos juntos y algún día nos casaremos, aunque nadie nos felicite públicamente.
Juan Manuel Mancebo Fuertes Agosto 2mil8 Con el mayor respeto y sentido del humor para los lectores de Alhaurin.com, homosexuales, heterosexuales, estereosexuales… seres sexuales en general. |