Con el verano llegan las rebajas. Hoy se puede leer en un periódico nacional una rebaja que se le ha hecho a Ávila Rojas, constructor. Desconozco si existen razones lógicas para que este constructor condenado por cuatro delitos consumados de defraudación a la Hacienda Pública sólo tiene que cumplir seis años en vez de ocho “y quedan extinguidas las restantes”. Me gustaría conocer a cuánto ascienden “las restantes”. ¡Edificante! Claro que aquí en Alhaurín de la Torre después del Acuerdo Marco en el que se pasan por el forro, perdón por la expresión, las sentencias del TSJA , nada nos puede ya extrañar.
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Hace ya mucho tiempo antes de crearse la famosa fundación de los canteros todos sabíamos que Luis Bravo sería el gerente y que Juan Doblas, el de los metros de Retamar y los metros repartidos en parcelas desconocidas, nada menos que 2.262 m2, sería el nombrado para representar a las asociaciones de vecinos que no a los vecinos (la decisión estaba tomada antes del anuncio de presentación de asociaciones interesadas). Ambos padres de concejalas. Aún recuerdo, y se puede comprobar en la hemeroteca de este diario, lo ofendido que estaban y se mostraban Doblas y sus amigos, cuando le hice la famosa pregunta de si era el mismo que puso la denuncia ante el fiscal de Torremolinos. En fin, vivir para ver. Sólo falta el nombramiento oficial del gerente con título “superior” de economista. Tímidamente anunciado ya por el alcalde a través de uno de los medios de comunicación afín. ¿Cuál es el chantaje, la compra del silencio?
Mi neurona, la única que me queda, a la que aprecio mucho por pensar que es difícil que se mantenga viva en este desierto, no me permitió entender la encuesta que apareció en estos días en este diario. Por varias razones. Las más importantes, ¿quién podía estar interesado en semejante farsa? ¿Quién iba a querer participar en este tinglado? ¿Y qué sentido tenía que los lectores opinaran? Lo extraño fue que no aparecieran nombres afines a las administraciones que idearon semejante acuerdo como aquellos a los que sus partidos ya han premiado por tanta lealtad, y que en cambio aparecieran los nombres de ciudadanos ajenos a tanta desfachatez. Por supuesto que no participé en ella. Los ciudadanos creemos cada día menos en la justicia y en la política, pero aún no somos capaces de organizarnos para defender nuestros intereses, los de todos. ¡Pero para eso necesitamos más inversión en capital humano!
Isolde Schaefer |