La reglamentación (y el sentido común) aconsejan que las mediciones de las PM10 (partículas sospechosas de provocar cáncer de pulmón como ya reconoce hasta el Ayuntamiento) se realicen a lo largo de un año completo y no de dos semanas como se ha hecho aquí. Además, vemos que el periodo elegido para tomar las medidas de polvo es de 14 días que incluyen dos domingos y un festivo, es decir un 79% de días laborables. Un año natural tiene 52 domingos y 14 festivos, es decir, un 82% de días laborables. Por tanto el periodo elegido minimiza la proporción de días laborables. Esto sin considerar que el puente del 1º de Mayo hizo disminuir mucho la actividad de las canteras por lo que los datos de polvo en suspensión sin duda habrán sido menores de los esperados en un año medio.
Pero es que aún así, observamos que en la estación ubicada en Pinos de Alhaurín se superaron los 50 microgramos por m3 de partículas PM10 en 3 de los 14 días, es decir en el 21% de los días. Es más, uno de los 14 días no hubo medición por “corte de tensión” lo que incrementaría esta proporción al 23% de los días. La normativa respecto a las PM10 establece que no deberá superarse este valor en más de 35 días al año es decir, un 10%.
Por tanto, la conclusión es que, extrapolando los datos a un año, y a pesar de que las mediciones se hicieron en unos días de menor actividad laboral de lo normal, se sobrepasaron los valores de seguridad en más del doble de los días permitidos por la legislación.
Estos cálculos no son más que unas estimaciones sin rigor estadístico, por supuesto, pero nos hacen sospechar de manera más que fundada que el polvo cancerígeno (PM10) que respiramos los alhaurinos está sobrepasando descaradamente los umbrales de seguridad establecidos, y nos hace exigir, con más razón que nunca, la instalación de medidores fijos de forma que se ponga un poco de rigor en todo este intento de ocultar la realidad a que el Ayuntamiento y la Junta nos tienen acostumbrados.
Eduardo Sáez Maldonado Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra |