Ayer sábado fui a la feria y la recorría de punta a punta. Comiendo unas raciones de jamón y queso en la caseta de la parroquia, cura al mando, escuchamos justo al lado un estruendoso "¡Puchún, Puchún!" que atronaba los oídos. Venía de la caseta de al lado, que nos informaron que era la caseta institucional del Partido Popular. "¡Qué bien, la caseta de mi partido, vamos para allá!", me dije entusiasmado. Y cuando nos plantificamos delante de la puerta de la caseta del ¡Puchún-Puchún! (se conoce que de ahí le venían las siglas PP), vimos estupefactos que fuera había dos gorilas discotequeros vestidos de negro que nos miraron malamente. |