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Desde la barrera | | Manuel Porcel. 05.06.08 | | Os está vapuleando con alevosía, cinismo, preparación y conocedor de los intríngulis de todos los procedimientos. Jamás se podrá acabar con él. Hace un mes estuve en las fiestas de mi pueblo, Alquife (Granada). La participación económica del pueblo para tal festejo es muy curiosa. El Ayuntamiento aporta lo que puede y el pueblo paga según unas modalidades estipuladas. En una de ellas se contempla la colaboración básica, la entrada gratuita a una corrida de toros, digamos vaquillas, y unos kilos de carne de las citadas vaquillas cuando termine la corrida.
| El alcalde, tipo Joaquín, es Benito, también del PP. Sí, ese alcalde que se vio envuelto en un tinglado mediático porque en unas elecciones “censó” a unos cientos de inmigrantes, que trabajan allí, todos sudamericanos, cientos de sudamericanos. Su fallo parece ser que les ponía a todos como dirección, la suya propia. No sé más detalles. Vimos la corrida juntos, de forma accidental. Él estaba en la esquina de la presidencia y yo en la misma esquina del pueblo, tan solo nos separaba una baranda metálica y tal vez algunas diferencias en ideas, pero estábamos en fiestas. Compartimos una caja de habas frescas que le acercó uno de los servicios operativos (en todos los sitios hay servilismos). Puso también la sal. Ese fue el motivo por el que aguanté toda la corrida porque hasta el de atrás me soltó una cocacola por la espalda. Las vaquillas eran graciosas, los toreros noveles, aquello era muy poco serio aunque era cuestión de echar la tarde. El primer torero lo hizo regular. Hasta el novillo le dio un revolcón con un gran susto. Mató al bicho casi a guantazos. Me preguntó Benito que qué le dábamos al torero. “Una orejilla por lo menos, le ha dado un susto de muerte y le ha roto el traje”. Una oreja le dio. Al final del segundo me preguntó: ¿Qué le damos?. Otra oreja, mira como nos sonríe. Al final fueron dos ya que el que las cortaba le dijo al alcalde: Ya he cortado las dos a la vaquilla. Me miró y le dije: Pues dale las dos. Al penúltimo, ya estaban las habas casi acabadas y cerveza quedaba poquita, la espalda la tenía pegajosa, me preguntó: ¿Y a este?. Mi novia dice que es muy guapo, vamos a darle las dos orejas y el rabo. Así se hizo. Los premios eran tan poco serios como la misma corrida. Cuando salió la última vaquilla me dijo Benito: “No me vayas a pedir que indulte a esta vaquilla que la carne es para el pueblo”. Yo no recordaba, porque además no entiendo de toros, que se podía indultar a un bicho. De hecho le pedí que me lo explicara. Las VPO, la secuencia de la tarde me recordó las VPO de mi pueblo, de Alhaurín. En un simple símil asocié la corrida a las negociaciones previas. Nuestro alcalde Joaquín puede dar y ofrecer indiscriminadamente “orejas y rabos” a su gusto, no es trascendente así como no lo era el criterio que teníamos nosotros al premiar a los toreros, que por cierto, los adjudicamos “bebiendo y comiendo (habas)” como se suele hacer en política, pero no habas. Lo que más me gustó del alcalde fue su negativa a indultar al toro, LA CARNE ERA PARA EL PUEBLO. Pudieran ser las VPOs, ¿o no?. Y terminando como empecé y sin volcarme hacia nadie, sí tengo que reconocer que Luis Bravo es un estupendo estratega o bombero. Tiene una capacidad alucinante de arrinconar al que le ataca, con los medios y formas que le surgen y apetecen, en plan yanqui, (estos señores, por su posición y poderío tiene la plena capacidad de justificar lo injustificable, y eso es lo que hay). Aunque no estoy de acuerdo en sus formas y argumentos, alguna razón tendrá. Hoy a vapuleado mediáticamente a Roque, tiene aburrida a IU, es el “sheriff” de las canteras y haber quién va ser capaz de anular la decisión de su gerencia en una fundación que aún no existe, aunque miserablemente usen el nombre y cargo de su hija. No podéis, no podemos con él. Tiene mucha capacidad, mucha cara dirán algunos, pero ahí está, siempre se lleva al menos una oreja, por muchos pitos que escuche. Ha aparecido carne fresca, Guanter, de Unión Progreso y Democracia. Entró en este medio de forma prudente y sosegada, pasó de la barrera a la plaza, ya le han puesto un par de banderillas, lo próximo será un puyazo y al final, y como le ocurre en todas las plazas, Luis Bravo se llevará las dos orejas y para los más incrédulos, también el rabo, ¿entre las patas?, creo que jamás. Esto no es forma de hacer política. Si Rosa Díez se entera de que su corresponsal entra a saco al rodillo o machacadora local, no le va a gustar. Como estas cuatro letras rejuntadas creará polémica, aprovecho para felicitar al PSOE local por su actitud mediática, la actitud política no la he valorado, pero me alegra mucho que se haya alejado de la plaza, ¿o de la corrala?. A currar y a triunfar. Feliz Navidad 05-06-08 M. Porcel |
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