Comenzó el encuentro la veterana Coral Santa María de la Victoria, que dirige el padre Manuel Gámez –responsable musical, también, de Santa Cecilia- y que cumple este año su trigésimo noveno aniversario. Fue una actuación prodigiosa, que deleitó a los numerosos asistentes al concierto, y que deja bien claro aquel refrán de ‘Quien tuvo, retuvo’, en referencia a los numerosos coralistas, hoy septuagenarios, que siguen cantando como los ángeles. Esta coral interpretó las piezas ‘Cantate Domino’ (Belliard), ‘Salve Regina’ (Gámez), ‘O Sacrum Convivium’ (Otaño) y el ‘Alleluia’ de El Mesías (Haendel), pieza con la que pusieron los pelos de punta por la perfección de su ejecución.
Posteriormente intervino la Coral San Juan Bautista de Coín, fundada en 1991, perteneciente a la Concejalía de Cultura de su Ayuntamiento y dirigida por Luis Naranjo, catedrático de Música. Fue una actuación igualmente soberbia, ajustada y compacta, en la que se nota la sabia mano de su director. Cantaron ‘Tollite Hostias’ (Saint-Saëns), ‘O Salutaris’ (Ocón), ‘In Monte Oliveti’ (Prieto) y ‘Regina Coeli Laetare’ (Aichinger).
Los anfitriones de Santa Cecilia actuaron en tercer lugar, luciendo además nuevo atuendo las mujeres, con túnica negra y pañuelo de vivos colores. Nuestros representantes dieron una buena muestra de su saber hacer en el repertorio sacro, que lo dominan a la perfección, y se lucieron con las cuatro piezas que interpretaron: ‘Vere Languores Nostros’ (López Salazar), ‘Benigne Fac, Domine’ (Ocón), ‘Salve Regina’ (Iribarren), y ‘Laudate Dominum’ (Vivaldi).
Al término de la actuación, las tres agrupaciones, a modo de bis, interpretaron conjuntamente, con cerca de cien intérpretes en el altar de la iglesia, una de las piezas más conmovedoras y geniales del género: el ‘Canticorum Iubilo’ de Haendel, que puso en pie al público –entre el que se encontraban las primeras autoridades municipales- y arrancó sus mejores aplausos. Fue, sin duda, una tarde inolvidable. |