Mercedes López.- Siendo el mes de mayo el mes de la Virgen, es muy común por Andalucía realizar fiestas en honor a ella, y es en un rinconcito de nuestra tierra entre campos de olivares y al pie de la sierra, donde se levanta Rute, famoso por sus anises y mantecados, pueblo del que el poeta Rafael Alberti escribió “Cuaderno de Rute” y en el que cada año se renueva su devoción hacia “La Morenita” en una advocación mariana y centenaria que recorre en romería sus calles.
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Unas fiestas que se celebran los primeros días de mayo contando entre otros actos con la novena a la Virgen, la conmemoración de su coronación canónica, Pregón de las Fiestas y, cómo no, la tradicional ofrenda floral a nuestra Madre la Virgen de la Cabeza, en la que en años alternos viene participando el coro de la Asociación Cultural Solera, y que en esta ocasión por las inclemencias del tiempo no contó con el pasacalles que había previsto y que debía partir desde la Ermita de San Pedro, a pesar del intento de sus hermanos mayores de que se realizase y que con lágrimas en los ojos volvieron a la iglesia, recordándome aquel llanto desde el corazón de la que fue Hermana Mayor de la Cofradía de los Verdes.
En esta ocasión, Solera acompañó a la Virgen de la Cabeza junto al Coro de Romeros de la Real Cofradía, Coro de Romeros la Morenita de Rute, Coro Romero Virgen de la Cabeza de Baena, la escuela de baile de Sebastián Leal y la Banda de Música de Rute, en una iglesia abarrotada de cientos de devotos a la Morenita y en la que cabe destacar, diría yo, la participación total de los ruteños, todos ataviados con los mejores trajes de faralaes, desde el niño más pequeñito al abuelo, llamando la atención de que todos llevaban flores a la Virgen, canastillas para los más pequeños, ramilletes los jóvenes y majestuosos ramos los más mayores, para que “La Morenita” saliera a las calles en romería engalanada con el fervor y cariño que les tienen sus vecinos. Como anecdotario y por ser una costumbre que se repite en muchos lugares, durante el mes de mayo, es tradicional, además del típico besamanos, que todos los niños que han nacido ese año sean pasados por el manto de la Virgen, como es costumbre en Alhaurín de la Torre que nuestros recién nacidos lleven las rosquillas a la Virgen de la Candelaria.
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