Estos inmorales sujetos pretenden a cualquier precio, incluso con amenazas de muerte, salirse con la suya, que no es otra que la de continuar con su delictiva actividad para consolidarla y así en alguna medida evitar las sanciones penales que están por venir.
Solo hay que pensar que si cualquiera de nosotros fuera sorprendido arrancando un pino en la sierra, la justicia actuaría con una importante multa y posiblemente cárcel; en el caso que nos ocupa, el destrozo ocasionado ilegal y clandestinamente por los canteros es de tal magnitud que cuando los tribunales fallen sobre el asunto las responsabilidades pueden ser incalculables y eso y nada mas que eso es lo que tratan de evitar.
No se entiende como el gobierno autoriza una huelga a todas luces innecesaria, cuando se sabe que existen canteras suficientes y de sobra para abastecer las necesidades de áridos. Lo que si me gustaría es que el Sr. Alcalde se pronunciara inequívocamente de que Alhaurín ha dado lo suficiente y no hay mas, de ninguna manera, solo y únicamente restaurar lo destrozado, que no confunda a los ciudadanos con una de cal y otra de arena.
Para terminar solo decir que deseo que la Justicia llegue hasta el final ya que el tremendo atentado ecológico no debe quedar impune. Luís Recio Jaimez
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