Para un afiliado a CC.OO. resulta, cuanto menos, sorprendente asistir a la utilización de las siglas del sindicato, hasta hace poco, de clase, por el secretario provincial para encubrir ajustes de plantilla en empresas de la gran patronal con el burdo pretexto del cierre de las canteras de Alhaurín de la Torre como consecuencia de la aplicación del ordenamiento legal. Ya se había visto como los responsables de la Federación de la Construcción en la provincia de Málaga nunca habían manifestado ni la menor reocupación por los niveles salariales, ni por las duras condiciones de trabajo y en consecuencia por la seguridad de los trabajadores de las canteras de Alhaurín de la Torre.
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Hace ya más de cuatro años, los responsables sindicales de CC.OO. fueron advertidos por Izquierda Unida de la situación de las canteras y de las consecuencias que el proceso de restaurar la legalidad podría tener para los trabajadores de las salvajes explotaciones que se realizaban, cada día con mayor intensidad, en la Sierra de Alhaurín, que, por cierto contaba con protección a sus valores ecológicos y medio ambientales. Dichos responsables no dedicaron ni un minuto de su vida a buscar una solución y un proceso que condujese a ella para evitar que los trabajadores se vieran sin su puesto de trabajo. No hicieron nada cuando era conveniente.
Ahora salen a la calle, montan el circo, para defender los importantes intereses de los grandes y, sustancialmente ricos, patronos. Quieren obviar el cumplimiento de la normativa legal. En el abundante y costoso material de propaganda que utilizan en sus movilizaciones podrían añadir que, CC. OO. también defiende la continuidad de otras actividades, como el tráfico de droga, que reúne las mismas condiciones que la explotación de las canteras de la Sierra de Alhaurín de la Torre, es decir, actividad clandestina e ilegal, generadora de puestos de empleo (en el caso de la droga, muy abundantes) y productora de grandes beneficios para unos pocos. Podría ser este, el segundo huevo que le falta a la tortilla.
El vehemente secretario provincial de Málaga de CC. OO. tendría que explicar a los docentes afiliados a este sindicato de clase, como se puede continuar impartiendo su docencia en un ambiente, como el actual, en el que se postula el no cumplimiento del ordenamiento jurídico y en consecuencia la burla al llamado Estado de Derecho y a las condiciones democráticas.
El bien dotado campamento instalado a las puertas del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre está presidido por dos pintadas antológicas. La primera de estas pintadas es la quintaesencia de la pintada franquista, ignorante de la historia del movimiento obrero. La segunda, en la más estricta fidelidad a la iconografía propia de la banda de asesinos de ETA, pone en el centro de la diana a una concejala de Izquierda Unida. Las características de la pintada: intento de meter miedo (terrorismo) y misoginia señalan, a quienes conocen el ambiente político de Alhaurín de la Torre, a un grupo muy reducido de personas con nombre propio.
Los ciudadanos deben interpretar y dar su valoración a los acontecimientos que rodean a este asunto de las canteras de Alhaurín de la Torre. Los ciudadanos, con su propia inteligencia, deben distinguir entre un sindicato de clase que defiende a los trabajadores y el más puro amarillismo sindical. Los ciudadanos deberán situarse con su criterio a favor o en contra de un grado de democracia que mantiene al Estado de Derecho. Alhaurín de la Torre, 7 de enero de 2006 Gerardo Suárez, afiliado a CC.OO., de Alhaurín de la Torre
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