La Diócesis de Málaga tenía conocimiento de la marcha de las religiosas del Sagrado Corazón mucho antes de que saltara a los medios de comunicación, con lo que ha habido tiempo de planificar esta transición y que no haya ningún tipo de perjuicio para los acogidos, que son los que dan sentido a la obra. Aunque los voluntarios hayan aportado durante mucho tiempo su trabajo y sus bienes, "la espina dorsal de esta obra son las religiosas, las que están allí día y noche. Son ellas las que le mantienen su espíritu y sentido. Toda obra socio-caritativa necesita una estructura de personas permanente que la sostenga. En el caso del Cottolengo está función la han realizado las religiosas, ayudadas por un número reducido de empleados”, continuó Gabriel Leal.
Resaltar también que el Ayuntamiento de Málaga ha ayudado a las hermanas “en lo que le han pedido, incluso se les ofreció la posibilidad de reubicar a parte de los acogidos. Desde el principio se mostró de acuerdo para que la Iglesia lo gestionara, dado que ellos no contemplaban la posibilidad de hacerse cargo de la casa”. Tampoco deseaban hacerse cargo la Junta de Andalucía ni la Diputación provincial.
A partir de ahora, Cáritas Diocesana “se encargará de la gerencia y de la dirección de la casa de acogida, mientras su titularidad será de una institución diocesana”, explica el director de Cáritas, Francisco José Sánchez. "Todos los miembros de la Comisión Permanente de Cáritas dijeron que harían lo que hiciera falta. El deseo de la Diócesis es encontrar una congregación religiosa que, en el momento oportuno, se comprometa a llevarlo. Por lo que podemos decir que lo de ahora es una situación transitoria”.
Los voluntarios se han mostrado satisfechos con la decisión y una de las que ahora formará parte de este cuerpo, la hermana María Isabel se quedará también como voluntaria a título personal, ya que su congregación se marcha. Cuando en los medios aparecían términos como 'especulación urbanística' por los cambios que está sufriendo la zona de 'El Bulto', sólo se podían utilizar "desde el desconocimiento, ya que la cesión siempre ha estado vinculada a un fin que no puede cambiarse y que no permite su venta. El día que la casa de acogida se cerrara, revertiría al Ayuntamiento de Málaga. Una cesión destinada a un fin concreto, debe cumplir el fin acordado. Nuestro mayor deseo es que el Cottolengo siga sirviendo a las personas que no tienen cabida en otras instituciones, es decir, los más pobres”. Luis Fernando Prieto Pradas |