En el puente citado hay tres estructuras, tres puentes que correponden a tres épocas diferentes, según se pueden ver en las fotos: el puente antiguo que servía sólo para cruzar animales y personas. Otro puente para coches, construido un poco más arriba del anterior, en la primera mitad del siglo XX y otro más moderno y por encima de los otros dos, levantado hace unos 10 años. Los tres han sido construidos casi en la misma vertical, como superpuestos, con lo que desde el más alto se contemplan los otros dos en el barranco de Tablate. Este barranco es tremendamente profundo y constituía la frontera natural entre el reino Nazarí granadino y los Moriscos de la Alpujarra. Precisamente aquí hubo una batalla en 1569 entre las tropas del hermanastro de Felipe II, don Juan de Austria, y los moriscos amotinados de la Alpujarra. Sin puente es imposible pasar de un lado al otro.
Llegamos a las seis de la tarde, antes que el hombre de la empresa, que se llama Aventura Rural, y reconocimos el terreno; no podía imaginar que fuera tan alto. Al estar los tres puentes casi en el mismo plano vertical, facilita este deporte de riesgo, pues una vez lanzado al vacío, no se puede subir al que se ha tirado, hay que bajarlo al suelo y el puente más antiguo es el que sirve de base.
Primero se tiró Adrián, después mi hijo Alejandro, a continuación la novia de este, Marina, que no fue capaz y por último mi hija Cristina. Yo decía que me tiraría el último, pero era mentira, sabía que no tendría agallas para lanzarme y así fue, no me pude tirar, aunque de camino para Málaga la envidia me corroía cuando los tres valientes contaban su aventura.
La empresa, Aventura Rural, lleva 20 años haciendo esta tarea, antes de este puente nuevo lo hacían en el puente de Dúrcal, también muy alto, pero no como el de Tablate. No ha tenido ningún accidente en estos años y se veía preparada. Son tres cuerdas diferentes con las que atan a todo el que se tira.
Una aventura que no se la recomiendo a nadie.
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