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Homenaje de la Asociación Torrijos 1831 a José Salamanca y Mayol
y hermanamiento con el Centro Cultural Salamanca

Torrijos 1831. 30.03.08 

Dentro de las actividades organizadas por la Asociación Torrijos 1831 en el CCXVII Aniversario del Nacimiento de Torrijos, el colectivo torrijista ha realizado un homenaje a José Salamanca y Mayol en su casa natal de Málaga. Tras la glosa efectuada por Jesús Rivera, la Guardia Nacional Liberal de la Asociación Torrijos 1831, rindió honores al que en su día trató, en una formidable carrera a caballo, de salvar la vida de José María Torrijos. Por el nexo que une a ambos personajes, y por así desearlo los componentes que los representan en la actualidad, la Asociación Torrijos 1831 y el Centro Cultural Salamanca, próximamente se llevará a cabo el hermanamiento entre ambos colectivos.   

José de Salamanca y Mayol nació en el año 1811. En 1825, por deseos de su madre, ingresó en el granadino colegio mayor de San Bartolomé y Santiago, donde cursó los tres años de Humanidades, pasando después a la universidad a estudiar Leyes. Tras frecuentar los ambientes liberales clandestinos de Granada, se enamoró de Mariana de Pineda y, más tarde, en una increíble galopada, intentó salvar la vida de Torrijos. Muerto Fernando VII, su carácter emprendedor y decidido discurriría entre la política, las finanzas y los negocios. En 1847 fue ministro de Hacienda, consiguiendo el título de Marqués de Salamanca. Murió en la más absoluta pobreza el 21 de enero de 1883.

Siguiendo el libro "Réquiem por Torrijos", ésta fue la intervención del joven Salamanca en los sucesos acaecidos en Málaga en diciembre de 1831, tras la detención de Torrijos y sus compañeros: "Pese a que la cúpula activa de los liberales en Málaga se encontraba encarcelada, la escasa burguesía progresista de la ciudad intentó coordinar un último esfuerzo, que evitara que la pena capital cayera sobre Torrijos y los suyos. La hermana del general liberal, María del Carmen Teresa, casada con el coronel Minuissir, colaborador de Torrijos, al tener noticias de la captura de su hermano en la Alquería, se entrevistó en la mañana del día 5 de diciembre con el joven José Salamanca y Mayol, hijo de José María Salamanca y  María Polonia Mayol. Estudiante universitario en Granada, José de Salamanca no se conformó con la vida alegre y desordenada, típica de los jóvenes situados de su época, llevándole su espíritu inquieto a formar parte de las reuniones clandestinas de los políticos liberales granadinos, que tenían puestas sus esperanzas en los generales Espoz y Mina, y Torrijos, del que conocían que ya se encontraba en Gibraltar.

El conde de Romanones escribió respecto al joven estudiante: “Salamanca, como nunca hacía las cosas a medias, a la conspiración se entregó de lleno, poniendo en ella todo su entusiasmo”.

En aquellas reuniones secretas pronto destacó la presencia de una bellísima mujer: Mariana de Pineda, enamorándose locamente de ella, José de Salamanca. Mariana de Pineda, joven viuda de una acomodada familia de la ciudad de la Alhambra, era ya una activista reconocida en las reuniones clandestinas de los liberales. Su biógrafa, Antonina Rodrigo, dice de ella: “Mariana de Pineda, físicamente, era una mujer de gran seducción. Pero no era solamente su belleza lo que cautivaba, su talante espiritual estaba en armonía. La presencia de Mariana de Pineda tenía el gran aliciente en las reuniones clandestinas liberales, en particular por la rara presencia de la mujer en las conspiraciones políticas”.

Sin embargo, el apasionante amor que sentía el estudiante malagueño por la bella dama granadina, nunca fue correspondido por ella, lo que sumió a José de Salamanca en una gran melancolía, que lo dejó en un estado de apatía. De ésta salió, cuando contempló la dramática ejecución de la heroína liberal en el Campo del Triunfo, próximo a la Puerta de Elvira. Tras este trágico acontecimiento, Salamanca regresó a Málaga en el verano de 1831, reuniéndose con su familia. A través de un amigo, el impresor Luis Carreras, el joven comenzó a asistir a reuniones secretas de los liberales malagueños, sintiéndose  identificado con Torrijos y su posible desembarco en las playas de Málaga.

Pero tras el fracaso de la expedición, vio como la hermana de Torrijos le rogaba que partiera a caballo para Madrid, con la mayor rapidez, llevando un memorial con centenares de firmas recogidas, en el que se pedía el indulto al rey de los liberales encarcelados.

Al contemplar a la mujer rota de dolor, Salamanca no lo dudó un momento y preparó con brevedad aquel frenético viaje. Cuando estaba a punto de salir de Málaga, se enteró que el posta enviado por el gobernador, ya había partido para la capital de España. Salamanca juró que llegaría antes a Madrid,  que aquel mensajero de la muerte…, montando a continuación en su caballo…
Un joven alférez de Carabineros se fue con él, y quizás algunos más…

Toda la entrega e ideal de aquel romántico esfuerzo, quedó recogido, de forma magistral, en los versos de la poetisa Carmen Zorzal:
 “¿Quién los pliegos llevará?:
José Salamanca ofrece
corazón y voluntad
y al estudiante secundan
diez valientes a la par.
Ya los guapos del Perchel
con Salamanca se van
hacia Madrid, que caminos,
cabalgan, de libertad”.

Por lo tanto, Salamanca fue el personaje “alto y delgado” que los agentes de González Moreno vieron salir para la Corte. A las una del mediodía del 7 de diciembre, batiendo todos los tiempos previsibles y dejando atrás al posta del gobernador, Salamanca entró en Madrid, dirigiéndose a continuación a la Corte.

Una vez allí, buscó al otro hermano de Torrijos, el cual trabajaba en la intendencia del propio Palacio Real, dando con él y explicándole los desgraciados motivos que le habían traído a la capital.

Con inmediatez, Francisco de Borja Torrijos pidió audiencia al rey, justo cuando éste ya deliberaba con el Consejo de Ministros sobre la suerte que aplicaría a su hermano. Mientras esto ocurría,  José de Salamanca caminaba una y otra vez por los soportales del Palacio Real, nervioso en su larga y tensa espera. El rey no quiso oír al hermano de Torrijos, negándose a leer el memorial con las firmas de los malagueños y la carta suplicatoria de Carmen. Cuando en la mañana del día 8 de diciembre se hizo pública en Madrid la sentencia de muerte para los encarcelados de Málaga, Salamanca ahogando el inmenso dolor que tenía, volvió a montar en su caballo, partiendo hacia el sur con sus compañeros.

Pocos años después, con la llegada de los liberales al poder, Salamanca se movería, magistralmente, en esa zona de influencias donde se encuentran los intereses de la economía y las influencias de la alta política. Participó en la creación del Banco de Isabel II, fusionándolo con el de San Fernando. También colaboró muy activamente en el desarrollo del ferrocarril en España, siendo nombrado por su gestión marqués de Salamanca. Sin embargo, ni su implacable sentido de la política concreta, ni su propia intuición, le salvaron de un  declive, tanto personal como político, que le llevó a morir en la pobreza."

Contacto:
Jesús Rivera Ruiz, Presidente.
Telf.- 686715582
contacto@torrijos1831.es

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