 Dentro de los actos realizados el día 3 de febrero por la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, que han contado con la colaboración de la Asociación de Vecinos de El Perchel; destacaron por su brillantez los realizados en memoria del ayudante mayor de la plaza de Málaga, en 1810, teniente de Infantería D. Juan José del Castillo, así como al Regimiento al que pertenecía: el Fijo de Málaga. Esta unidad, que arranca su historial en Málaga en 1701, tras diversas vicisitudes y destinos a lo largo del siglo XVIII, inició un nuevo periodo de guarnición en la capital malacitana el 4 de septiembre de 1791, con el nombre de Regimiento Fijo de Málaga, con dos batallones, cada uno compuesto por ocho compañías, más una de granaderos.
|
Este Regimiento se formó con mandos y personal de tropa de otros como El Príncipe, Soria, Córdoba, Galicia, Guadalajara, Aragón, Navarra, Murcia y Vitoria. Tras intervenir sus dos batallones en la Guerra de la Convención, contra Francia, la mayoría de las compañías del Regimiento Fijo de Málaga prestaron servicios de guarnición en Melilla, Alhucemas y Peñón de Vélez de la Gomera. Al estallar la Guerra de la Independencia, el gobernador militar de Málaga, Teodoro Reding, dio orden para que el Fijo embarcara hacia la capital, llegando al puerto malacitano el día 11 de junio. Sobre lo que ocurrió con la unidad en aquellas fechas nos ceñimos al texto del libro “Málaga frente a la Guerra de la Independencia: 1808-1812”, publicado en 1996 y escrito por nuestro compañero Esteban Alcántara: “Reding prefirió dejarlo de guarnición en Málaga, siendo por ello por lo que no estuvo presente en la batalla de Bailén. Al amanecer del 19 de noviembre de 1809, el Regimiento permanece alineado con el resto del ejército español que se va a enfrentar a los franceses en Ocaña (Toledo), formando parte de la 2ª Brigada, la que formada en columna ataca a la bayoneta. Esta terrible progresión unida a una precipitada orden de repliegue, será funesta para la suerte de este Regimiento que, pese a pelear con arrojo, ha de lamentar la pérdida de su teniente coronel, varios oficiales y las dos terceras partes de sus fuerzas entre muertos y heridos”.
Los del Fijo que lograron escapar de la batalla de Ocaña, se batieron otra vez cerca de Arquillos (Jaén), donde fueron derrotados de nuevo, esta vez por el ejército de Sebastiani. Por las responsabilidades de su destino, el teniente del Castillo era uno de los escasos cuadros de mando de aquella unidad que todavía permanecía en la capital, uniéndose en la tarde del 5 de febrero de 1810 al grupo de vecinos percheleros que se habían concentrado en el sector del Perchel oeste que, por Calle Cuarteles, limitaba con el final del Camino Viejo de Churriana. Poco antes de partir hacia su última acción, se había despedido de su joven esposa, Joaquina Estévanez, cargada de funestos presagios. Del Castillo debió de batirse contra la columna francesa que progresó por la playa, siendo alanceado por un jinete tras haberse deshecho de varios enemigos en las inmediaciones del Convento del Carmen (Guillén Robles señala su muerte en calle Cuarteles).El ayudante mayor de la plaza fue enterrado en el cementerio del convento. No lo sabría nunca, pero su hija Juana del Castillo, casada con Antonio Cánovas García, daría a luz a un hijo el 8 de febrero de 1828, llamado Antonio Cánovas del Castillo, que andando el tiempo se convirtió en el artífice de la Restauración, llegando a ser presidente del gobierno en alternancia con Sagasta. La Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, que ya tiene prevista la recreación del Regimiento Fijo de Málaga, así como la interpretación del propio teniente del Castillo, presentará esta iniciativa el próximo año 2009, en los actos que para febrero del citado, tiene previsto realizar con la Asociación de Vecinos de El Perchel y otros colectivos de Málaga. Contacto: Jesús Rivera Ruiz,Presidente. Telf.-686715582 contacto@torrijos1831.es
|