Hoy es día de gran satisfacción para todos los componentes de la Asociación Torrijos 1831 de Alhaurín de la Torre (Málaga), la más antigua de las asociaciones creadas en el territorio nacional (2002) para la recuperación de la memoria del general José María Torrijos y Uriarte, porque el famoso cuadro del pintor de Alcoy, Antonio Gisbert, ha sido el gran protagonista de la ampliación del Museo del Prado, la cual ha sido inaugurada por los Reyes de España el martes 30 de octubre de 2007.Tanto la familia Real como el Presidente del Gobierno y otras autoridades escogieron posar delante del citado cuadro que recoge la muerte de Torrijos y sus compañeros en la playa de San Andrés en Málaga, el 11 de diciembre de 1831, víctimas del poder despótico y absolutista de Fernando VII,convirtiéndose la foto en la más divulgada en los medios de comunicación social así como en las imagen más difundidas de las diferentes televisiones.
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La frase emblemática recogida en la mayoría de los diarios es la siguiente: “Si un cuadro simboliza la etapa del Museo del Prado ese es el Fusilamiento de Torrijos de Antonio Gisbert”. Enhorabuena por tanto a las autoridades de los diferentes gobiernos que, a lo largo de varios años, con su decisión, dedicación y esfuerzo han hecho posible esta extraordinaria ampliación del Museo con su magnífica pinacoteca, que colocan el cuadro del “Fusilamiento de Torrijos” en el lugar que por su calidad artística y simbolismo se merece. Un reconocimiento más de la figura del general liberal que, en este caso, viene dado por parte de las instituciones más representativas del estado español. Entre otros apartados dedicados al cuadro, el libro “Réquiem por Torrijos” dice: “Difícilmente una obra pictórica podrá trasmitir con tanta carga dramática, la dignidad de un grupo de hombres enfrentándose la muerte como lo hizo el pintor Gisbert en El fusilamiento de Torrijos. No pudo tener mejor óleo el fin de los liberales, ganando aquellos hombres, a través del arte, su última batalla después de muertos. Antonio Gisbert Pérez, pintor del siglo XIX, nació en Alcoy (Alicante) en 1835, cuatro años después de morir Torrijos. Con sólo 11 años ingresó en la Real Academia de San Fernando en 1846, formándose como pintor bajo la tutela de José Madrazo y Agudo, y descubriendo a través de él, el trasfondo de la pintura histórica (ver el cuadro de La muerte de Viriato).
Muy pronto, el joven Gisbert muestra ser un alumno aventajado, consiguiendo una beca en 1855 para trasladarse a Roma, lo que le permitirá entrar en contacto con el círculo de artistas formados alrededor de la Academia Española de Bellas Artes. El mundo de la pintura se abre para él, dominando la técnica del óleo sobre el lienzo, y demostrando tener una especial intuición para la composición. A su regreso a España gana tres medallas de forma consecutiva, mediante sus cuadros Últimos momentos del príncipe don Carlos (1858), Ejecución de los Comuneros de Castilla (1860) y Desembarco de los Puritanos en Castilla (1864).Identificado con la revolución de 1868, La Gloriosa, Gisbert es nombrado el 19 de noviembre del mismo año, director del Museo del Prado, que a partir de la histórica coyuntura dejará de ser real para convertirse en nacional. Sin embargo, más identificado con el régimen de Amadeo de Saboya que había auspiciado el recién asesinado Prim, Antonio Gisbert no se sintió cómodo en el nuevo marco político, lo que le llevó a dimitir de su cargo de director del Museo el 17 de julio de 1873. Hasta entonces, además de los cuadros citados, Gisbert había realizado obras de marcado carácter documental, como era el caso de Amadeo de Saboya ante el cadáver del general Prim. Pero la obra cumbre del pintor alcoyano estaba por llegar: El fusilamiento de Torrijos. Su lienzo más famoso.En 1886, el ministro de Fomento, Eugenio Montero Ríos, encargó un cuadro con el fin de que quedara recogido para la posteridad el fusilamiento de Torrijos y sus compañeros. Gisbert fue el elegido para realizarlo, terminándolo en 1888.El cuadro resultó ser una gran pieza, de composición tan dramática como convincente, e irreprochable en detalles, mostrándose como un claro alegato en defensa de las libertades. Las autoridades dispusieron su exposición en el Museo de Ultramar. Inmediatamente, el lienzo levantó la general admiración de los visitantes que acudían a diario al museo, cogiendo con extraordinaria rapidez una merecida fama en los círculos de arte, de la cual se hizo eco la prensa toda la prensa nacional, deshaciéndose en elogios. Fue un verdadero éxito. Al pertenecer Gisbert al partido progresista, los líderes conservadores apoyaron al pintor Casado Alisal, con el fin de dar una réplica, desde la pintura, al partido rival. El resultado fue La rendición de Bailén, que revive el último triunfo de armas del ejército borbónico, cuando comenzaba a vislumbrarse el final del Antiguo Régimen. Gisbert pertenece a los pintores post-románticos muy cercanos al realismo, cuyas obras son eclécticas en cuanto a género. Además es un extraordinario retratista, como se puede contemplar en el óleo dedicado al liberal doceañista Calatrava, con un gran uso de la delicadeza y el perfeccionismo, reflejadas ambas cosas en el retrato de Salustiano Olózaga.
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