Liberal de primeros del siglo XX. D. Ángel Carvajal, marqués de las Nieves y duque de Aveyro, se sentía aprecio por el personaje de José María Torrijos y Uriarte. Era un noble de su tiempo, impregnado del espíritu de la Restauración llevada a cabo por Cánovas del Castillo, fijada en la Constitución Española de 1876; sintiendo por tanto respeto por aquellos destacados liberales que lucharon por el primer régimen constitucional de nuestro país. Sin embargo, de los liberales de 1831 a los que así se llamaban a finales del siglo XIX había la notoria distancia que daba ahora el dominio del reparto del poder y el emparentar con la nobleza, principal aliada junto a la Iglesia del antiguo poder absoluto. El Cuadro de Gisbert “El Fusilamiento de Torrijos”, refleja bien la situación y la diferencia en 1831: burguesía y pueblo unidos de la mano ante la muerte para derrocar al régimen absolutista de Fernando VII. Sin embargo, a finales del XIX la burguesía europea ya había hecho al pueblo, lo que ha quedado recogido en la Historia como “la gran traición”. En 1876, en España, el régimen de la Restauración había dejado fuera de su sistema a todos los movimientos políticos y sociales que emanaban del pueblo. El movimiento obrero reaccionó ante un sistema político que defendía claramente los intereses económicos de la clase dominante, imposibilitando las reformas y reprimiendo las protestas. Ante aquello, apareció el regeneracionismo para intentar reformar aquel sistema corrupto y débil que entró en su crisis más profunda en 1898. Los regeneracionistas pretendían modernizar nuestro país, la sociedad, su economía y alfabetizar la población. Así comenzó la lucha obrera. Para ello era indispensable desmantelar el sistema caciquil y afianzar la transparencia electoral. Con los votos comprados o ganados con la intimidación nunca podrían llegar los cambios y, con ellos, una sociedad más igualitaria y justa. El cacique. Los votos comprados con prebendas y miedo. Normalmente el cacique era jefe local de uno de los dos partidos que se alternaban en la Restauración. Su actuación consistía en la manipulación electoral con medios ilegales favorable a su jefe de filas. El cacique, con su gran influencia, bien por su autoridad o dominio del poder económico, controlaba pueblos, comarcas y territorios. Pero sobre todo decidía en los espacios administrativos que le ayudaban mantener su patronazgo, posible gracias a la distribución discriminatoria de favores con los que beneficiaba a sus fieles. Pero también aplicaba toda su dureza a quienes disentían, “mal ejemplo” que había que extirpar a toda costa pues ponían en entredicho el poder de su “autoridad”. Para ello contaba también el cacique con grupos armados capaces de intimidar a sus convecinos haciéndoles llegar la amenaza de los daños físicos si no se sumaban a su dictado. Tras ellos una cohorte operativa de chivatos, aduladores y vasallos para medrar en puestos designados a dedo, sueldos y prebendas generados gracias a este corrupto sistema. Esa era la “guardia pretoriana” de la que se rodeaba el cacique, gente de escasos o nulos valores que rendía culto a su personalidad. El campesinado de la Alquería de Mollina. En lo que se conocía como la “plaza” (todavía se puede ver hoy en la Alquería de Mollina), se contrataba a los campesinos que trabajaban en las labores agrícolas y ganaderas de las tierras de la Alquería de Mollina, donde se sembraba trigo, cebada, guisantes, alfalfa, frutales, patatas y olivos. Los trabajadores venían desde Alhaurín de la Torre, Cártama, Alhaurín el Grande y Churriana. Sus condiciones laborales eran muy duras. Muchos de ellos construían casas de adobe, porque no podían estar yendo y viniendo a las poblaciones antes citadas una vez acabadas sus tareas en cada jornada. Los había que trabajaban como temporeros mientras otros eran fijos. En todo caso, unos y otros muy mal vestidos, peor pagados, y sin seguridad alguna para accidentes o enfermedades. Además, la crisis agraria de principios del siglo XX también había afectado lo suyo en esta parte del Valle del Guadalhorce, sumándose sobre el campesinado las seculares injusticias, las interferencias caciquiles de la zona, la desigualdad, el hambre y el analfabetismo. Hasta ellos llegó en 1903 el intento de crear una organización de trabajadores del campo, inspirada en unos métodos socialistas, moderados y legales, algo que no terminó por cuajar debido sobre todo a la presión del poder caciquil. Hacia 1914, los salarios de la agricultura demostraban la deprimida situación del proletariado del campo: los jornales diarios oscilaban entre 1´75 y 2´50 pesetas 8los peones de albañiles ganaban de 2´50 a 3 pesetas al día). Eso cuando había trabajo en el campo. La conflictividad y la conciencia estaban servidas para el logro de unos cambios sociales, especialmente a través del sindicalismo agrario que preconizaba la C.N.T, fundada en 1910. Datos de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, la más antigua en el territorio nacional dedicada a la memoria de Torrijos. Tipo de Asociación: Cultural con marcado carácter Histórico. Ámbito de actuación: Nacional (inscrita en el Registro Nacional y Junta de Andalucía). Inicio de su periodo constituyente en el año 2002. Legalizada en 2003, es la más antigua en el Registro Nacional de Asociaciones en memoria de Torrijos. También lo es en recreaciones históricas del siglo XIX en toda provincia de Málaga. Como proyecto asociativo cultural es totalmente original en las formas y fines que recogen sus estatutos, cimentando sus antecedentes en los precursores trabajaron sobre el personaje de Torrijos en la provincia de Málaga en las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX y primeros años del XXI, y en la razón fundamental y objetiva que como texto legal marca la fecha de legalización de un colectivo, ajustándose a lo estipulado en el punto 3 del artículo 8 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación: tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna previamente inscrita en el Registro que proceda su inscripción. Sede de la casa-museo: C/ Sierra de Abarcuzas s/n. Bda. de Torrealquería C.P. 29130 Alhaurín de la Torre (Málaga). Teléfonos de contacto: 686715582 y 952234039. Página web: www.torrijos1831.es Correo: contacto@torrijos1831.es Nota para usuario:
Todos los colectivos histórico-culturales que aparecen en Internet relacionados con Torrijos y sus compañeros han sido creados años después que la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, lo que hace de ésta un proyecto activado totalmente original. Si de verdad quieres contactar con nosotros, hazlo bien y escribe correctamente las direcciones digitales que aparecen al final del párrafo anterior y no des por antemano nada, ni el determinante de la localidad (que desgraciadamente en el caso de Alhaurín de la Torre no se cumple al permitirse y promocionarse con medios la confusión), ni la desaparición de la emblemática fecha 1831, ni otros añadidos ni componendas que no sean el del citado año; con ello conseguirás ser uno de los múltiples lectores que nos siguen. Contacto: Jesús Rivera Ruiz, Presidente. Telf.-686715582 contacto@torrijos1831.es
|