Asalto a Badajoz
El asalto nocturno se desencadenó por cuatro puntos a la vez. La resistencia francesa estuvo bajo el mando del general Philippon, siendo la lucha en cada bastión, encarnizada. El primero que tomaron los británicos fue el de San Roque, mientras en los demás, los asaltantes superaban fosos, colocaban escalas y batían como podían a los defensores de la muralla. A medianoche los aliados ya habían superado las dos mil bajas, pero habían logrado tomar el castillo por uno de sus lados más difíciles. Finalmente, gracias a la decisiva toma de la fortaleza por parte de las tropas mandadas por Picton, la ciudad se rindió, sufriendo los franceses 1.500 bajas y los aliados 4.885, entre ellas la de 5 generales, los que da idea de la crudeza de los combates, y los horribles espectáculos que se pudieron ver en el amanecer del día siguiente. Walter Henry escribió sobre lo que contempló en la brecha principal: “Se extendía allí un montón de 1.400 o 1.500 soldados británicos, muchos muertos pero aún calientes, mezclados con los gravemente heridos, a quienes ningún cuidado se podía proporcionar ya. Allí estaban los cadáveres quemados y ennegrecidos de los que perecieron en las explosiones, mezclados con los que habían sido reducidos a pedazos por las granadas y metralla y con los muertos por la mosquetería, agarrotados en su propia sangre; cuerpos apilados sobre cuerpos, mezclados en una horrenda y enorme carnicería; los rayos del sol de la mañana, cayendo sobre estos espeluznantes montones, se me antojaban pálidos y lúgubres como durante un eclipse”. Los británicos iban de allí para acá buscando a sus amigos y compañeros. Este es el testimonio de George Simmons. “Vi a mi pobre amigo, el comandante O´Hare, caído muerto en la brecha. Dos o tres balas de mosquete le habían atravesado el pecho. Otro valiente camarada, el sargento Flemming, un hombre que siempre había estado con él, se encontraba también muerto a su lado. Recordé las últimas palabras del pobre O´Hare antes de marchar a conducir el avance. Me estrechó la mano diciendo: “Teniente coronel o carne fría en unas horas”. Ahora miraba fijamente su cuerpo caído y desnudo entre miles”.
La Asociación Torrijos 1831 en el castillo de Badajoz.
Nuestro colectivo visitó cada uno de los reductos que en 1812 daban protección a las murallas de Badajoz, así como los del castillo a los que se puede acceder todavía al día de hoy, siendo éste el lugar donde mejor se puede visualizar lo que debió ser el asedio, así como obtener una idea de las vicisitudes del asalto a la propia fortaleza. El castillo está encaramado en la cima de una abrupta colina, que en sí misma representa una durísima subida. Asomándonos por los adarves de la muralla este, lugar por donde subieron con escalas los soldados británicos bajo el intensísimo fuego de los defensores, se puede apreciar la enorme ventaja que tuvieron los franceses para rechazar desde arriba a las compañías integradas en las tropas de Picton; resultando muy difícil de comprender hoy, cómo con métodos medievales, como eran las escaleras de madera, los británicos alcanzaron los adarves escalando, mientras recibían fuego granizado por todas partes. El teniente Parr Kingsmill, del 88º Regimiento, escribió: “Una vez colocadas las escalas, las tropas dieron tres hurras y ascendieron valientemente, y pronto no se escuchó otra cosa que gritos de desesperación entremezclados con las voces de victoria. Numerosas escalas, al soportar un peso excesivo sobre ellas, se rompieron, y los hombres se precipitaron sobre las bayonetas de sus camaradas. Una multitud continuó abriéndose paso hasta lo alto, decidida a escalar la muralla o morir en el intento…”. El coronel británico Ridge y el oficial de granaderos Canch, ambos del 5º Regimiento, fueron de los primeros junto con algunos otros que pudieron alcanzar la parte alta de la muralla. Grattan escribió: “Se produjo una avalancha general sobre las escalas y los muertos y heridos que permanecían en el foso fueron pisados indiscriminadamente, sin hallarse humanidad por ningún lugar. Una espantosa carnicería siguió a este éxito…”. Los ingleses habían tomado parte de la muralla este del castillo a un durísimo costo de bajas. Ahora los franceses comenzaban a estar en desventaja, enfrentándose a los enfurecidos británicos que mostraron escasa clemencia. En medio de un respetuoso silencio, los componentes de la Asociación Torrijos 1831 hicieron una glosa de lo allí sucedido y presentaron armas en lo que fue la antigua plaza de armas del castillo, mientras se recitaba un verso en memoria de los combatientes caídos de uno y otro bando.
Datos de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, la más antigua en el territorio nacional dedicada a la memoria de Torrijos.
Tipo de Asociación: Cultural con marcado carácter Histórico. Ámbito de actuación: Nacional (inscrita en el Registro Nacional y Junta de Andalucía). Inicio de su periodo constituyente en el año 2002. Legalizada en 2003, es la más antigua en el Registro Nacional de Asociaciones en memoria de Torrijos. También lo es en recreaciones históricas del siglo XIX en toda provincia de Málaga. Como proyecto asociativo cultural es totalmente original en las formas y fines que recogen sus estatutos, cimentando sus antecedentes en los precursores trabajaron sobre el personaje de Torrijos en la provincia de Málaga en las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX y primeros años del XXI, y en la razón fundamental y objetiva que como texto legal marca la fecha de legalización de un colectivo, ajustándose a lo estipulado en el punto 3 del artículo 8 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación: tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna previamente inscrita en el Registro que proceda su inscripción. Sede de la casa-museo: C/ Sierra de Abarcuzas s/n. Bda. de Torrealquería C.P. 29130 Alhaurín de la Torre (Málaga). Teléfonos de contacto: 686715582 y 952234039. Página web: www.torrijos1831.es Correo: contacto@torrijos1831.es
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