En primer lugar quiero señalar por qué es un ataque directo a la Asociación Torrijos.
1. Porque se ataca muy gravemente a cuatro de sus cinco miembros fundadores (constan así en el acta fundacional). 2. Porque tres de las personas a las que realiza el daño y difama, ocupan en la actualidad cargos en la Junta Directiva de la Asociación Torrijos. 3. Porque deja muy malparados a cada una de las personas que forman el colectivo, totalmente manejadas, sin personalidad ni criterio, bajo el poder de un “jefe supremo”, etc. En definitiva, que acatan una dictadura. 4. Con ello destroza la fama de la Asociación y toda su imagen exterior. 5. Hace planear la sombra de la corrupción sobre la asociación, porque difama a tres miembros de la actual Junta Directiva, mezclados en turbios manejos de dinero. 6. Alardea y mediatiza sobre el motivo de la creación de su asociación: “viendo que aquella asociación no defendía los valores y principios para lo cual había sido fundada”. Otro daño directo a nuestra Asociación cuya fama exterior, de nuevo, se menoscaba.
Indudablemente, no cuenta las verdaderas razones de aquello, que yo si voy a exponer en este medio, significando antes que Jon Valera es hijo de Esperanza Muñoz de Toro Botella, anterior secretaria de esta Asociación. No es una casualidad que la mayor parte del artículo del menor Valera, son los términos que ya empleó su madre en su intento de hacerse con la dirección de la Asociación TORRIJOS 1831, a principios de 2005 y, que al fracasar en su intento, se tuvo que marchar del colectivo. La acompañaron otras personas contra las que no tengo nada que decir (con la excepción de Francisco Barceló), que por amistad o por desacuerdo, se marcharon y formaron el nuevo colectivo. Los hechos objetivos con los que arranca esta situación, sin antecedentes anteriores de discrepancia con Muñoz de Toro, de los que han sido testigos directos un buen número de nuestros socios son los siguientes:
Poco antes de llevarse a cabo las III Jornadas, Muñoz de Toro propuso junto a Francisco Barceló ofrecer un catering con un costo de 300.000 pesetas para la recepción que se iba a hacer a la familia Boyd venida de Francia. Tras estudiar el tesorero la propuesta, dijo que aquel elevadísimo presupuesto llevaría a “números rojos” los fondos de la Asociación al término de las III Jornadas. Por lo tanto, la Junta Directiva no lo aprobó, haciéndolo delante de la mayoría de los socios, dado que habían asistido para la preparación de las III Jornadas. Una de las razones que primó en esta decisión fue, que al recibir subvención del ayuntamiento, no era una buena imagen ante los medios de comunicación ni de invitados hacer una ostentación de este tipo, un despilfarro innecesario con dinero público, que de alguna forma también dañaría al propio Ayuntamiento. Por todos es conocido cómo se puso Muñoz de Toro y los gritos que dio aquella noche. Ahí comienza, objetivamente hablando, la fractura de todo esto. Hasta ahí la comunión de Muñoz de Toro -por lo menos que ninguno de nosotros notara- con el señor Alcántara había sido perfecta. Es sintomático que a partir de ahí aparecieran las acusaciones y la lucha por hacerse con el poder de la Asociación, en el que fracasó junto con Francisco Barceló (curiosamente vinculado con el asunto “catering” porque lo iba a realizar unos familiares suyos de Coín, según él mismo). Las elecciones fueron correctas. Yo había dimitido para facilitar la dirección de una Gestora, que en Asamblea Extraordinaria de Socios, fue elegida democráticamente. Decir que aquel proceso que llevó a cabo la Gestora estuvo “amañado” es insultar a todos los que estuvieron en ella. En las reuniones para la propuesta de la Junta Directiva de la Gestora no participamos los que directamente nos habíamos enfrentado en discusiones con Muñoz de Toro, “el clan familiar” que pregonaba y que ahora describe su hijo. Mientras la Gestora hacía su trabajo, nos enteramos de que Francisco Barceló estaba preparando su propia candidatura, por lo que nuestro grupo preparó la suya. Cuando se llegó a la Asamblea, el Presidente de la Gestora expuso que, dado como estaba la situación, lo mejor era llegar a un consenso y que fuera admitida la lista que proponía la Gestora, por el bien de todos. Los nombres que lo integraban los desconocíamos, y cuando el presidente los citó, quedó claro que sumando los votos de esa Junta eran mayores los votos de los simpatizantes de Barceló que de los nuestros, por lo tanto, estaríamos en ligera desventaja en cuanto a decisiones. A pesar de eso, y para evitar la fractura, aceptamos la decisión tomada por la Gestora. Pero es aquí donde surge el primer contratiempo. Al verse Muñoz de Toro que no aparece en la lista, decide oponer allí mismo su propia lista encabezada por Barceló, contra la de la propia Gestora. Nosotros que sí habíamos sido leales al proyecto de la Gestora, nos alineamos con la misma. Como al iniciarse la votación surgió discrepancia sobre algunos votos, el presidente de la Gestora propuso a la Asamblea soberana quiénes debían votar o no, y todos aceptaron, sin excepción alguna, que sólo valdrían los de los presentes en la Asamblea. El voto democrático hizo que la candidatura de la Gestora ganara ante la de Francisco Barceló, que curiosamente tenía mayoría en la Junta de la propia Gestora. Es decir, Francisco Barceló fue a unas elecciones, en las que siempre iba a ganar, y nosotros siempre íbamos a perder. Aun así lo aceptamos con buen grado, y por supuesto no las impugnamos. Tampoco laa impugnaron ellos, y en un principio parecía que iban a colaborar. Todo lo contrario. Poco después, doce personas firman un manifiesto y se marchan, esgrimiendo principios para tapar su fracaso. Siempre debe figurar que las cosas se hacen por los valores, cuando no habían aceptado el valor del voto democrático de los demás. El giro que van a tomar posteriormente los acontecimientos va en torno a dos frases: la que le dijo Barceló a Alcántara “le voy a pegar una patada al quiosco”, el quiosco era TORRIJOS 1831, y no le ha pegado más patadas porque no ha podido; y la del manifiesto “todo lo que está por venir”. Lo que está por venir ya se sabe lo que ha sido: ensuciar la imagen de miembros de nuestro colectivo en Alhaurín de la Torre, tanto con vecinos, asociaciones culturales y autoridades (es aquí y no en la Asamblea de socios donde comienzan otro tipo de acusaciones mucho más graves, que nunca tuvieron el valor de decirlas delante de a quienes se las imputaban); copiar actos en los mismos lugares, con los mismos nombres, y con muy pocas horas por delante para, con la confusión llegar a la suplantación ante los medios de comunicación, y ponerle un nombre prácticamente igual a su asociación que el nuestro. Esto es parte de la latente amenaza de “todo lo que iba a venir”. Como a pesar de todo, y tras un año de acoso y derribo, no han podido con TORRIJOS 1831 que sigue yendo por delante, sale el niño con una carta cargada de difamaciones que son de Juzgado de Guardia. Por lo visto éste es el siguiente paso, el judicial, con más presión para el pueblo y las autoridades. Que sepa Alhaurín de la Torre que con esas suciedades los únicos que se ponen en evidencia son los que las promueven y que la crispación que fomentan no va a llevar a nada bueno. Soy profesor de instituto y nunca había visto una cosa escrita tan ruin por parte de un menor. Pero esto nos hace tener un extraordinario documento, un testimonio por escrito, que va a definir mucho en un futuro. Ni TORRIJOS 1831, ni todos sus socios, ni yo ni Esteban Alcántara en particular, vamos a dar ni un solo paso atrás. Tenemos el apoyo y el cariño de muchos vecinos de Alhaurín de la Torre, de asociaciones culturales, de intelectuales, de los diferentes grupos de los familiares descendientes de Torrijos, y, de forma muy especial, de la barriada de Torrealquería, con la que tanto compartimos al tener allí nuestra sede, algo que nunca quiso, como bien es sabido, Esperanza Muñoz de Toro, que quiere su sede a toda costa frente a su casa, pues nada más hay que ver los últimos episodios que se han vivido en Torresol. Veremos a la Alquería levantarse, porque para eso estamos aquí, y levantarse en condiciones. No nos van a rendir.
Gracias a mis buenos compañeros y a todos los vecinos de Alhaurín de la Torre que creen en nosotros. |