Una isla fortificada
Al igual que hicieron los ingleses con la batería de Santa Catalina, también fortificaron la isla en 1812; especialmente hacia el istmo, aunque también colocaron en diferentes puntos varias baterías hacia el mar. A principios del siglo XIX se unió definitivamente la isla con la tierra firme, al rellenarse el canal que hasta entonces la aislaba, y que se superaba con pequeñas embarcaciones que hacían los portes de pasajeros, víveres y pertrechos.
Aún hoy día, se pueden apreciar la robustez de las fortificaciones a tierra, levantadas por los ingleses, como la boca del foso, el propio foso, el muelle o el castillo del Rincón de la Cantera. A lo largo del siglo XX, el Ejército español dotó a la isla de guarnición propia, siendo el Regimiento de Infantería Álava nº 22, uno de los más estimados y mayor calado social de Tarifa. Curiosamente, esta unidad destacó en diversos frentes en la Guerra de la Independencia, pero aún más se distinguió como unidad liberal al mando de Zurbano en la I Guerra Carlista. Cosas del destino.
Tarifa dentro del plan general liberal dispuesto para el verano de 1824
Un año después de haber acabado con el régimen constitucional español, el gobierno de absolutista de Fernando VII mantenía la permanencia del ejército de ocupación francés, con una hacienda arruinada y la agricultura empobrecida, y la represión constante a pie de calle. Ante estas circunstancias, los liberales pensaron que una estrategia de “rompimiento” por varios puntos simultáneos las costas de Andalucía y Levante, podían propiciar la situación idónea para levantamientos de poblaciones en el interior. La acción la realizaría el recién constituido “Ejército Liberador”, mandada la 1ª División por el coronel Francisco Valdés, y la 2ª por Pablo Iglesias, ambos colaboradores del general José María Torrijos en la defensa de Cartagena en 1823. El 27 de julio, una delación hizo que fueran detenidos algunos componentes de las guarniciones de Algeciras y San Roque, pero no se pudieron impedir varios focos de insurrección en la Serranía de Ronda.
Francisco Valdés y Tarifa
Procedente de Tánger, el coronel Francisco Valdés llegó a Gibraltar, donde fue nombrado general por los componentes de la sociedad del Areópago, cuyos dirigentes eran Núñez de Arenas y López Baños. Tras su desembarco del 3 de agosto de 1824 y la consiguiente toma de Tarifa, Valdés envió varios correos para que algunos contingentes liberales acudieran en su ayuda, incluyendo la llamada a la 2ª División que mandaba Pablo Iglesias, pero sólo lo intentó el segundo de Valdés, el teniente coronel Antonio Marconchini, que desembarcó en Marbella con ciento cincuenta hombres, pero que al ser dispersados más al oeste por los realistas, se vieron obligados a acogerse a Gibraltar. Sin socorro alguno, la plaza de Tarifa cayó en manos de los absolutistas en la tarde del 19 de agosto, mientras el propio Valdés se acogía a la Isla de las Palomas.
Desde la muralla de la puerta de la isla, Valdés vio impotente como la batería de Santa Catalina era atacada por todas partes por los absolutistas. Cientos de bayonetas cargaban en el último asalto mientras los liberales defendían desesperadamente el reducto. Después, llegaron los gritos de victoria de los absolutistas, viendo como eran hecho prisioneros los defensores. Al caer el pequeño fortín, la suerte de la Isla de la Paloma ya sólo era cuestión de horas, pues era evidente que los realistas harían un desembarco por la zona no fortificada de la isla, lo que haría imposible la huida.
Curtido en cien batallas, Valdés esperó con cautela la llegada de la noche, pues sólo ella podría cambiar el trágico destino que se avecinaba. Había cifrado la esperanza de escapar de allí, en varias barcazas y un falucho amarrados previamente al suroeste de la isla. A medianoche, con sigilo y aprovechando la falta de luna, Valdés y cincuenta de los suyos embarcaron en dirección a la costa africana. La pericia de los pilotos hizo que al alba, la barcazas estuvieran ya muy próximas a Tánger, cuyas tímidas luces dieron la bienvenida a los fugitivos.
Sin embargo las garras del absolutismo español también cruzaron el Estrecho, intentando que le fueran extraditados los evadidos, y lo hubieran conseguido als autoridades fernandinas de no ser por la protección del cónsul británico, que logró librar a los tres líderes principales: Valdés, Rafael Frías y Mariano Linares.
Valdés visto por Pío Baroja.
No se pudo quedar indiferente Pío Baroja al ver el rostro de Francisco Valdés en un cuadro colgado en el edificio del Estado Mayor del Ejército. En algunas ocasiones de su vida, el escritor había manifestado su simpatía por la hazaña del liberal en Tarifa. Después, cuando se refirió al rostro del cuadro, dijo: “Es un viejo que da la sensación de altivo y orgulloso. Es de mediana estatura, erguido, con cara larga y facciones correctas. El pelo blanco… Sin duda, su aventura tarifeña era uno de los mejores recuerdos de su juventud. Le gustaba que le llamaran héroe de Tarifa”.
Datos de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, la más antigua en el territorio nacional dedicada a la memoria de Torrijos.
Tipo de Asociación: Cultural con marcado carácter Histórico.
Ámbito de actuación: Nacional (inscrita en el Registro Nacional y Junta de Andalucía).
Inicio de su periodo constituyente en el año 2002.
Legalizada en 2003, es la más antigua en el Registro Nacional de Asociaciones en memoria de Torrijos. También lo es en recreaciones históricas del siglo XIX en toda provincia de Málaga, ya que otros colectivos y delegaciones son posteriores (en algún caso hasta con siete años de diferencia). Como proyecto asociativo cultural es totalmente original en las formas y fines que recogen sus estatutos, cimentando sus antecedentes en los precursores trabajaron sobre el personaje de Torrijos en la provincia de Málaga en las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX y primeros años del XXI, y en la razón fundamental y objetiva que como texto legal marca la fecha de legalización de un colectivo, ajustándose a lo estipulado en el punto 3 del artículo 8 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación: tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna previamente inscrita en el Registro que proceda su inscripción.
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