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Primeros intentos de Luis Bravo para desprestigiar a la Asociación Torrijos 1831. Respuesta del colectivo

Torrijos 1831. 13.03.10 

Nos envían un artículo de Luis Bravo, fechado 08-03-10, en el que emite opiniones desfavorables y datos inciertos sobre la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831. Sorprende por lo inusual, ya que no es normal que una persona a la que nuestra Junta Directiva nombró pregonero de las V Jornadas de homenaje a Torrijos y la Constitución, actúe de esa manera, y más cuando, hasta el día de hoy, no hemos emitido noticia relativa a la persona de Bravo, ni a su  gestión como gerente de la Fundación Canteras, ni a su cargo en el Partido Popular, ni a sus funciones en el Ayuntamiento. Sabemos que diariamente recibe fuertes críticas en los medios de comunicación por las labores que desarrolla en el pueblo y, aunque tenemos opinión propia sobre lo que ocurre en Alhaurín de la Torre, le hemos respetado, simplemente, por la consideración que merecía el haber sido uno de nuestros pregoneros, no habiendo deseado dañar su imagen ni entretenernos en algo que no tiene que ver con la cultura ni con la historia, que es en lo que trabajamos y entendemos algo. Sin embargo, por la forma en la que escribe en su artículo se ve que no hemos obtenido ese recíproco respeto, actuando con viejos métodos ya practicados contra nuestro colectivo; una conducta muy desagradable que ha causado malestar en los componentes de Torrijos 1831. Por ello le respondemos.

Un pregonero que daña al colectivo que confió en él

Como Bravo hace mención a su elección como pregonero de las V Jornadas, hablaremos de ello. La propuesta la realizó a nuestra Junta Directiva el que entonces era nuestro vocal de relaciones institucionales en Alhaurín de la Torre. La proposición tenía un escollo, pues Bravo mantenía ya por aquel tiempo numerosos litigios en los medios de comunicación a causa de su vida política; debates en los que abundaban las descalificaciones graves. Desde las I Jornadas hasta la elección de Bravo, y desde su pregón hasta el día de la fecha, los pregoneros que hemos designados han sido personas vinculadas con la cultura y no relacionadas con la política, por ser el sentir general de los socios de Torrijos 1831. Aún así, con Bravo hicimos una excepción que tuvo un costo inmediato a diferencia del resto de pregoneros, ya que varias personas que se sentían muy ofendidas por él en Alhaurín de la Torre nos mostraron su total desacuerdo. Por nuestra parte quisimos ver que el valor estaba en el propio pregón, alejado de sus frecuentes problemas políticos. Cuando un colectivo nombra formalmente a una persona como pregonero de su actividad más importante, ante todo le entrega su confianza; y el elegido, por una ética no escrita, debe mantener un trato cortés con el colectivo a través del tiempo, y más aún si éste último le conserva el respeto. Curiosamente y de forma significativa, el que no ha mantenido ese trato en los medios con la Asociación Torrijos 1831, ha sido el único pregonero-político que hemos tenido, dejando en desacierto este tipo de elección, pues ha quedado demostrado que, en un momento dado, domina más la servidumbre a la política que las consideraciones a tener en cuenta por un pregonero en regla. Ya lo ha escrito el propio Luis Bravo: “Puta política, maldita política”. Se ve que tras tantos años en ella, conoce de cerca la parte menos atractiva.

La realidad de las cosas frente a la demagogia y distorsiones de Bravo
 
En las relaciones institucionales que hemos mantenido con el Ayuntamiento en nueve años, nada hemos tratado con Bravo. Las exposiciones se han hecho al Alcalde, concejales de Cultura y al técnico. Al igual que otros colectivos con sede en Alhaurín de la Torre, y tras el resultado del acuerdo de 2003, la Asociación Torrijos 1831 ha recibido subvenciones a través de la Concejalía de Cultura en apoyo de la semana  titulada Jornadas de homenaje a Torrijos y la Constitución. Lo que para un equipo deportivo son las subvenciones en cuanto a material deportivo y traslados, o para las cofradías sus gastos derivados del tema sacro, unidades invitadas y protocolos; para la Torrijos 1831 significa equipamiento en sus representaciones históricas, traslado de personas para las recreaciones vinculadas a las Jornadas (incluyenda las tres realizados entre 2005 y 2006, a Granada, Madrid y Cartagena, vinculados directamente con las IV y V), y protocolo derivado de los actos: coronas para los homenajes, reconocimientos, etc. Ese es el debe. En cuanto al haber de la balanza, es la dedicación y labor cultural altruista de los componentes del colectivo, la novedosa actividad histórica generada, y la conducta y trayectoria de la Asociación Torrijos 1831 en nueve años. Todo está en nuestra página web. Solamente añadimos que con ello Alhaurín de la Torre cuenta con las recreaciones históricas del siglo XIX más antigua en la provincia de Málaga; tenía con el patrimonio expuesto en la sede, el centro de visitas más importante en Andalucía en torno a la figura de Torrijos; el nombre de la localidad ha sido expandido a diversos puntos de la geografía nacional, y el pueblo ha sido visitado por personas que van desde los propios descendientes del grupo de Torrijos, hasta reconocidos historiadores de nuestro país. La gran mayoría de ellos lo ha hecho costeándose sus traslados, atraídos por la labor desarrollada por Torrijos 1831. Por lo demás, desde 2007, todos los viajes de la asociación a localidades de la provincia y fuera de ella (Cádiz, Almendralejo, Jaén, Bailén, etc.), no relacionados con las Jornadas, lo han costeados bien los ayuntamientos de las mismas o los socios del colectivo. En total suponen más de treinta.
Al llegar Marina Bravo al cargo de concejala de Cultura, se inician conversaciones con ella a fin de que el proyecto de las Jornadas la Asociación Torrijos 1831 sea debidamente protegido, así como potenciadas las recreaciones al estilo de otras localidades. La concejala lo intentó en esa dirección, pero al parecer no recibió el apoyo necesario del equipo de gobierno. En cambio se produjo un recorte importante en la subvención de nuestra Asociación, cuya justa cantidad sirve para subvencionar directamente otras fiestas sobre Torrijos en primavera, con las autoridades presidiéndolas. Por otra parte, desde el registro de la institución no se hace valer lo dispuesto en el punto 3 del artículo 8 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación. Ninguno de estos problemas los produjo la Asociación Torrijos 1831, que como colectivo damnificado hizo sus peticiones a la concejala de forma razonada, discreta y dándole tiempo para solucionarlos, de lo que puede dar fe la propia concejala. Hablamos de hace casi tres años, no de unos meses para acá. Con esto queda desmontada la “cortina de humo” sacada por Bravo con la trama política ramificada con Retamar de la que hablaremos más tarde. En nueve años hay tiempos para coincidir y también para disentir en lo que no se esté de acuerdo, en una relación normal de colaboración de una institución soberana en su gestión y un colectivo que también lo es en sus decisiones. Es así, y con buena fe, buscar una buena relación, en la que debe primar el respeto. En la Asociación Torrijos 1831 siempre hemos mantenido la independencia en los criterios, no aceptando dictados de tendencia política alguna (esto es de sobra conocido en Alhaurín de la Torre), una actitud que nunca ha ido reñida con el amplio reconocimiento a la labor de las instituciones y autoridades, que lo han hecho tanto en presencia como en medios; ahí están los numerosos artículos de Alhaurín.com y el propio libro “Réquiem por Torrijos”. Luis Bravo llega tarde y mal, por eso no puede reescribir nuestra historia con artículos del corte del anterior.
    
Las mentiras de Luis Bravo

 Lo hace cuando cita que recibimos dinero para nuestros trabajos de investigación. Estos están reflejados en “Del Charcón a la Alquería”, editado en 1999; ni existía nuestro colectivo ni sus autores recibieron subvención alguna. Respecto a la labor de investigación en “Réquiem por Torrijos” todo corrió a cargo de sus autores, incluyendo el revelado fotográfico. En cuanto a las investigaciones que se están llevando  para el nuevo libro, los viajes, alojamientos, manutención, etc. corren igualmente a cargo de los propios medios de nuestros investigadores. Si Bravo dice lo contrario, que presente las facturas. También miente con las banderas. Nunca las hemos tenido que comprar. Poseemos una treintena entregadas con todos los honores y sus respectivos historiales por instituciones y entidades, pues siempre hemos querido que nuestras banderas tengan ese valor. Junto al resto de nuestro patrimonio, Bravo las engloba como “bártulos”, incluyendo la de su propio pueblo. Pero quizás estas mentiras se quedan cortas cuando cita que estamos “amenazando con marcharnos” (eso es lo que más desearían Luis Bravo y alguno más), y para hacer ese daño va y lo expande. Comete las mismas faltas, errores e imputaciones (parece calcado) “la marcha” y “la política”, tal como se nos intentó dañar en 2005.  Y para liarlo más, mete una trama política  ramificada con Retamar. ¿Qué tendrá que ver todo esto con las lluvias caídas en el mes de febrero y los daños que han producido en la sede, que nos han obligado a evacuar gran parte de nuestro patrimonio ubicado en la misma, inclusive sus quinientos octosílabos que confiemos no estén definitivamente pasados por agua?¡Dios no lo quiera!
         
En democracia, los políticos con cargos deben atender la crítica constructiva para realizar posibles mejoras.

 En uno de los párrafos, Bravo escribe “Lo que hace unos meses eran halagos al gobierno del PP por parte de Torrijos 1831, hoy son críticas”. Pero no explica las razones del disentir (ya expuestas). Una de las que se produce por escrito es durante las VII Jornadas, cuando la Asociación Torrijos 1831 explica que no es normal que en la recreación histórica “Cuerda de Presos” en Torrealquería (la más antigua del siglo XIX en la provincia de Málaga), no hubiera ni un solo representante del equipo de gobierno, con el añadido de que allí sí estaban presentes descendientes de las familias del grupo de Torrijos, que habían venido de Cádiz, Sevilla y Málaga. También estaban responsables del Centro Penitenciario, a cargo de los internos que participaban en la recreación. Esa falta de representación institucional causó mal efecto. ¿Quieren que se oculte esto? La última, cuando manifestamos con toda normalidad a cargos del equipo de gobierno del PP que, por favor, vinieran a ver el estado de la sede, dado el carácter que estaba tomando la humedad. Fue la primera formación política a la que se informó de lo que estaba sucediendo y, en catorce meses, nadie apareció. ¿Cómo se puede tener ahora la poca nobleza de tildar de “aves de rapiña” la presencia de otros partidos en la sede preocupándose por el calamitoso estado de la misma?, cuando de haberse actuado con diligencia se hubiera evitado el deterioro por el que pasa la sede. Y la pregunta está aquí: ¿Por qué en catorce meses no se restauraron los desperfectos del edificio, sabiéndose que con la llegada de fuertes lluvia el patrimonio del colectivo quedaría afectado?

“¡Ay si José María Torrijos levantara la cabeza!”

 Pues mire usted, ya que utiliza este título para extenderse en la demagogia en contra de la Asociación Torrijos 1831, vamos a dar nosotros también nuestra opinión sobre si el héroe liberal levantara la cabeza. Torrijos vería que durante más de treinta  años la Alquería permaneció en un estado lamentable, ruinoso y sin dársele el valor histórico que le correspondía, utilizándose su suelo con frecuencia para hacer sus necesidades los grupos excursionistas que acampaban por la zona, sin un solo testimonio importante de los hechos que indicara lo allí acaecidos durante setenta años, hasta los carteles puestos en 2003. Vería que en los tiempos actuales, y en razón del número de cascos de bebidas que por allí abundan tanto de vidrio como de plástico, el histórico solar se ha convertido en un “botellón rural” los fines de semana, hecho que ya hemos denunciado en más de una ocasión. Vería que tuvo que ser un foráneo venido del Levante español, el maestro Mayorga (q.e.p.d.), el que tuvo que buscar la lápida puesta en la Alquería de Mollina en 1913, que destrozada y envuelta en un saco permanecía en Cártama, ignorada totalmente. Vería que tuvieron que ser compañeros nuestros los que trabajando con sus propios medios durante años, dieron la importancia histórica que merecía la Alquería, la ruta de Torrijos y varias cosas más, desde 2000. Vería que personas como usted, sin habérsele agraviado ni criticado en su vida pública, arremete contra el primer colectivo levantado en nuestro país en defensa de la memoria de aquellos liberales (ya expondremos las razones en el último apartado). Y vería que usted, de la noche a la mañana y por las malas maneras que utiliza, da la sensación de ser una continuidad para rematar lo que no se liquidó en 2005, obligado a hacerlo a través de la tergiversación, la mentira y otras maldades; pero eso sí, desde fuera, porque al día de hoy no le queda nadie que pueda reventar la Asociación Torrijos 1831 desde dentro.

Avivar el fuego para incendiar el bosque

 En el artículo que emite Bravo desconocemos en calidad de qué, da él por terminada la relación entre el equipo de gobierno y Torrijos 1831. Entendemos que debería ser el Alcalde o la Concejala de Cultura, autoridades con las que siempre hemos mantenido nuestra actividad cultural, las que se expresaran al respecto, comunicándonos cuáles son las razones para el anunciado corte de relación con nuestro colectivo; porque si en nueve años no hemos gestionado nada con Bravo ¿qué hace esta persona tomando este protagonismo respecto a temas relacionados con Torrijos 1831? Está claro que Bravo amenaza, pero seguimos sin saber desde qué cargo, jugando con la metáfora de “divorcio” en su torpeza de dar a entender que el equipo de gobierno y Torrijos 1831 estaban “casados”. Y es que, por lo que ya se ve venir de lejos, ha asumido  una misión más en Alhaurín de la Torre: “avivar el fuego para incendiar el bosque”, con el fin que la Asociación Torrijos 1831 no pueda apoyar ni los pies. Mal asunto, porque para ello sólo le que queda tirar de desprestigio y la mentira: “amenazan con irse y llevarse los bártulos a otro sitio”, escribe. No ha habido ni una sola amenaza hacia nada ni nadie, sino que ante un desastre como el ocurrido en la sede, la Asociación sin medios, ha evacuado su Archivo y una parte del patrimonio, que iba a ser destrozado por la humedad. Lo han hecho los componentes de la Asociación, solos y sin ayuda,  y en una difícil situación con las lluvias encima. Pero de la lectura de ese párrafo se trasparentan los deseos de Bravo: que la Asociación Torrijos 1831 salga de Alhaurín de la Torre cuanto antes mejor. También de su inquina (ya manifiesta), contra el colectivo. Curiosamente, nunca se había mostrado así de contundente con casos de gravedad, como aquel en el que su Alcalde fue insultado en términos bochornosos en la Plaza de la Merced, en diciembre de 2005. Ahí Bravo no apretó para acelerar el “divorcio”, ni mucho menos. ¿Por qué no lo hizo entonces y precipita las cosas ahora con un colectivo que no ha dado escándalo alguno? ¿Qué busca? Ya abundaremos sobre esto. Finalmente, queremos hacer mención especial al significado que da Bravo al patrimonio recopilado en torno a la figura de Torrijos durante nueve años, calificándolo de “bártulos” (enseres de uso corriente) ¿Y es esta persona, una de las que lleva la responsabilidad en Fundación de las Canteras de evaluar los proyectos culturales y la correspondiente concesión económica?
 
“La trama política ramificada con Retamar”.

Para confundir al lector, Bravo se esfuerza en unir los problemas de la AA.VV.s de Retamar a la decisión de la Asociación Torrijos 1831. También lo de meter a toda costa la trama política en la decisión, modelo que ya practicó con Cáritas durante unos meses. Desde el principio de su caminar, la Asociación Torrijos 1831 decidió no realizar peticiones económicas a las empresas de áridos (práctica muy habitual por entonces para costear varios eventos en Alhaurín de la Torre), debido al estado de crispación que existía en el pueblo con el problema de las canteras. En nuestra Asociación hay personas simpatizantes del PP, PSOE, IU, UPD y ERES,  que dejan aparcadas sus diferencias en la puerta de la sede. Ni una sola de ellas, por conciencia y no por política, votó a favor de la petición de la subvención a través de Fundación de la Canteras, aún a sabiendas que tendrían que incrementar su propio apoyo económico para costear las VIII Jornadas. Cuando tantas cosas se hacen hoy por dinero, cargos, ostentación y dominio del poder, dejándose por el camino pérdidas de identidad y deteriorándose con frecuencia los valores personales y colectivos, entendemos que es difícil entender esa conducta.
             
La clave de por qué Bravo arremete contra la Asociación Torrijos 1831
 
Hace muy poco, por vía digital, le preguntaron a Bravo sobre el asunto de las subvenciones, citando: “Si la AA.VV.s La Alquería o Torrijos 1831 deciden no aceptar la subvención, no me parece mal, son muy libres de hacerlo, son asociaciones que piden subvenciones y si no desean recibirlas, pues punto en boca, por eso no las critico”. Escaso tiempo ha durado una opinión que carecía de sinceridad, pues en el título de su propio escrito y como “culmen de males” propiciados por nuestro colectivo, cita: “El colofón ha sido la renuncia de la Asociación Torrijos 1831 a la subvención de la Fundación”. Esa es la verdadera clave del asunto.
La presencia y la conducta de la Asociación Torrijos 1831 en Alhaurín de la Torre, no le interesa en absoluto a Luis Bravo, simplemente porque el colectivo decidió no solicitar subvención a la Fundación de las Canteras de la que él, al parecer, es gerente vitalicio.  Cerca de siete folios con exposición de razones, escritos en Alhaurín.com, más lo remitido a la Concejala de Cultura, basados en argumentos que definían la personalidad y trayectoria del colectivo, sin la necesidad de faltar el respeto a nadie, lo ha comprimido con una “peregrina excusa”. No vamos ha extendernos hoy en lo que se merece esa frase, solamente decir que da muy poco de sí, demostrándose con el tiempo que hicimos bien en no ponernos bajo el “patrocinio” de una persona que esgrime esas maneras; porque una de las cosas que más han variado en el aspecto de subvenciones en Alhaurín de la Torre, por desgracia, han sido las formas, la agresividad verbal contra el que piensa diferente y el uso las frases  con ribetes de despotismo, como en la que cita: “y por supuesto que para el 2010 no se contempla concedérsela” ¿Pero cree Bravo acaso que en este año le íbamos a solicitar subvención a Fundación de las Canteras? Deseamos que, algún día, una institución denominada  Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, independientemente del color político que haya,  recupere y asuma de nuevo como en cualquier otra localidad, la total prerrogativa y vía administrativa de la solicitud y concesión de subvenciones, tal como empezamos la relación con la institución en 2002. Mientras esto no llegue, somos muy conscientes que a la Asociación Torrijos 1831 se le pondrán muchas piedras en el camino, presintiendo ya, que en medio de todo eso, Bravo intentará de una y otra forma perjudicar a un colectivo que, contando con la ventaja en octubre de 2009 de haber visto ya, como gran parte de las asociaciones habían solicitado la subvención a Fundación de las Canteras, ni se arredró ni cambió su criterio, manteniendo sus conceptos y personalidad a sabiendas del daño que se le intentaría hacer; sirviendo como ejemplo, por su proximidad, lo que ha dado origen al presente artículo. 

Jesús Rivera Ruiz, Presidente.
Telf.-686715582
contacto@torrijos1831.es
   

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