Aunque toda Málaga fue invadida por los franceses y, por tanto, los edificios y construcciones que perviven hoy en nuestra capital, de principios del XIX, fueron testigos de lo ocurrido en 1810 (Catedral, templos como San Juan, Mártires, Santiago y tantos otros, o bien edificios castrenses como el Castillo de Gibralfaro); hemos querido abordar algunos de los situados en la parte oeste del Guadalmedina, por ser en esta zona de la ciudad donde la lucha y la represión alcanzó mayor intensidad el día 5 de febrero de 1810. Así, el Convento de la Trinidad y aledaños vieron la cobarde huida del coronel Abello y su plana mayor. Zamarrilla, la ermita, fue un testigo de excepción de la resistencia, así como un par de casas remozadas que todavía persisten en calle Mármoles, cuyos aterrorizados vecinos contemplaron desde sus ventanas la carga de los polacos. También quedan casas en Perchel y Trinidad (incluyendo corralas), que mantienen un aspecto no muy alejado al momento de la invasión. Finalmente, citar el Convento de San Andrés, situado en el límite suroeste y junto al campo abierto que circundaba Málaga.
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La Ermita de Zamarrilla
Fue levantada a finales del siglo XVIII, constando su modesta edificación de dos salas cuadradas, una a continuación de otra y de distinto tamaño. Los continuos engaños de los hermanos San Millán a la población civil, en cuanto a que el ejército francés que se dirigía a Málaga estaba siendo derrotado en el camino de Antequera, hizo que muchos vecinos de Trinidad y Perchel se aproximaran eufóricos y armados hasta la ermita de Zamarrilla. Cuando vieron entre la polvareda como los jinetes polacos cabalgaban hacía allí persiguiendo a la caballería española, se dieron cuenta de la trágica realidad, huyendo la mayoría del paisanaje calle Mármoles abajo. Sólo un grupo de vecinos se quedó en la barricada levantada en aquella misma mañana junto la ermita, acompañando a varios soldados del Regimiento de Infantería de Línea Fijo de Málaga, que estaban decididos a defender el cruce de caminos y la propia entrada de la ciudad. Contra esta línea de defensa cargaron los polacos con sus lanzas, y tras una breve resistencia, hicieron retroceder a los que con valentía les habían hecho frente. Lo que vino a continuación fue lo siguiente: el grueso de los jinetes polacos entraron cargando contra todo aquel que les encaraba en calle Mármoles, mientras una sección al mando de un oficial galopó cuesta arriba por el camino que llevaba al Convento de la Trinidad (actual Avenida Barcelona), con el objetivo de enfrentarse con un contingente de caballería española en la loma del convento de la Trinidad, que a modo de “espectadores” habían visto lo ocurrido en Zamarrilla. Aquellos cuarenta jinetes no eran otros que el coronel Abello y su plana mayor. Sobre la ermita de Zamarrilla, decir que la leyenda del famoso bandido del mismo nombre, con María Santísima de la Amargura, la hizo muy querida para los malagueños. Una leyenda que nos transmitió las correrías de un bandolero valiente y generoso que favorecía a los más desprotegido en la época del rey Carlos III. Nada más lejos de la realidad. El auténtico Zamarrilla fue fusilado en Igualeja el 10 de noviembre de 1851 (reinado de Isabel II), por haber asesinado a diez personas, y con su cuadrilla a otras cincuenta.
Calle Mármoles.
En 1968, el recordado programa de TVE “Testimonio” dedicó, durante cuatro semanas consecutivas, varios programas de una hora de duración a la ciudad de Málaga, privilegio que no había tenido anteriormente cualquier otra capital de nuestro país. Para aquellos que rondando los quince años ya nos sentíamos atraídos por la Historia, fue una suerte poder ver en “blanco y negro” la carga de los polacos y la descripción de la misma hacía una excelente voz en off. En aquellos días, un grupo de aquellos inquietos chavales se dedicó a pasear por calle Mármoles, donde todavía quedaban casas del principio del XIX, comentando lo visto y escuchado en el citado programa. Se supo que un afilador y latero que ejercía su oficio en la citada calle, conservaba colgado de una pared entre los múltiples restos de metal que se amontonaban en su estrecho local, un letrero con un texto muy descriptivo y malagueño: “Aquí se afilan bayonetas de barde”, que se atribuía a los tiempos de la invasión francesa, aunque realmente pertenecía a la época en la que Málaga se llenó de tropas para embarcar con destino a la llamada Guerra de África, aquella que convirtió en protagonistas a O´Donnell y a Prim. Remozadas, todavía hay un par de casas en calle Mármoles que fueron testigos de la carga de los polacos, cuya fotografía se adjunta. A poner la lápida. Convento de la Trinidad
Levantado por los padres trinitarios tras la conquista de Málaga en 1487 por los Reyes Católicos, el Convento de la Trinidad fue testigo desde su altura dominante de la invasión francesa, y sobre todo de la vergonzante huida del coronel Abello y su plana mayor, cuando vieron venir por el camino que partía desde la ermita de Zamarrilla a la sección de jinetes polacos dispuestos a batirse con ellos. Hacía ya un buen rato que al coronel Vicente Abello se le había escapado de las manos el mando de los cuatrocientos jinetes de Caballería de Línea que habían salido con él a las tres de la tarde de aquel mismo día, de Málaga. Los oficiales ya se lo habían avisado antes de salir, al ver el ánimo de la tropa: “Si cargan los franceses, nos vamos”. Y así lo hicieron, volvieron grupas y escaparon de la escena del choque. La escena es para figurársela: cuatrocientos jinetes huyendo en desorden y arrollando al vecindario de Trinidad, sembrando el pánico y la confusión. Tras aquello, Abello se enfrentaba ahora a su propio destino: ¿Debería de batirse hasta morir como todavía lo hacían algunos núcleos de resistencia formados por soldados y vecinos en los callejones de Trinidad y Perchel, o por el contrario volvería grupas y trataría de escapar? Decidió hacer lo segundo, tomando él y los que le seguían el camino, no hacia calle Trinidad, sino al que cubre hoy el asfalto de las calles Doctor Fleming y Doctor Gálvez Ginachero, en dirección al río Guadalmedina. Como no podía ser menos, próximamente dedicaremos un artículo bastante crítico a la particular actuación de Abello en Málaga, durante los meses de enero y febrero de 1810; y otro que tratará sobre lo ocurrido en la escapada de la loma del Convento de la Trinidad.
El Convento de San Andrés y el barrio de El Perchel.
Los muros del Convento de San Andrés y las tapias de sus patios vieron pasar de cerca a la tercera columna francesa (la que entró por la playa). Los combates no tuvieron lugar en la desembocadura de calle Cuarteles al campo exterior, sino en el otro extremo y hacia Callejones. Gracias a los últimos trabajos de su Comisión de Estudios, la Asociación Torrijos 1831 ha dado testimonio con su presencia y recreación, en esta zona del viejo El Perchel con ocasión de los actos que ha realizado en la conmemoración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia en Málaga y su provincia, en los lugares del barrio de El Perchel (algunos de ellos desaparecidos como calles o muy modificados), donde los vecinos ofrecieron mayor resistencia a los franceses y sufrieron la cólera de los invasores; nos referimos a la lucha sostenida en las calles de Puentecilla, Jacinto, Callejones, Horno, Zerezuela o Calvo, donde confluyeron la segunda y parte de la tercera columna francesa en la tarde del 5 de febrero de 1810.
Datos de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, la más antigua en el territorio nacional dedicada a la memoria de Torrijos. Tipo de Asociación: Cultural con marcado carácter Histórico. Ámbito de actuación: Nacional (inscrita en el Registro Nacional y Junta de Andalucía). Inicio de su periodo constituyente en el año 2002. Legalizada en 2003, es la más antigua en el Registro Nacional de Asociaciones en memoria de Torrijos. También lo es en recreaciones históricas del siglo XIX en toda provincia de Málaga. Como proyecto asociativo cultural es totalmente original en las formas y fines que recogen sus estatutos, cimentando sus antecedentes en los precursores trabajaron sobre el personaje de Torrijos en la provincia de Málaga en las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX y primeros años del XXI, y en la razón fundamental y objetiva que como texto legal marca la fecha de legalización de un colectivo, ajustándose a lo estipulado en el punto 3 del artículo 8 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación: tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna previamente inscrita en el Registro que proceda su inscripción. Sede de la casa-museo: C/ Sierra de Abarcuzas s/n. Bda. de Torrealquería C.P. 29130 Alhaurín de la Torre (Málaga). Teléfonos de contacto: 686715582 y 952234039. Página web: www.torrijos1831.es Correo: contacto@torrijos1831.es Nota para usuario: Todos los colectivos histórico-culturales que aparecen en Internet relacionados con Torrijos y sus compañeros han sido creados años después que la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, lo que hace de ésta un proyecto activado totalmente original. Si de verdad quieres contactar con nosotros, hazlo bien y escribe correctamente las direcciones digitales que aparecen al final del párrafo anterior y no des por antemano nada, ni el determinante de la localidad (que desgraciadamente en el caso de Alhaurín de la Torre no se cumple al promocionarse la confusión), ni la desaparición de la emblemática fecha 1831, ni otros añadidos ni componendas que no sean el del citado año; con ello conseguirás ser uno de los múltiples lectores que diariamente suman entradas en nuestros artículos, página y correo, siendo con gusto bienvenidos. Contacto: Jesús Rivera Ruiz, Presidente. Telf.-686715582 contacto@torrijos1831.es
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