Vocación militar y sentido del deber
Hijo del IV marqués de la Encomienda, Francisco Fernández Golfín nació en Almendralejo el 7 de noviembre de 1767 (como apunta la propia Carmen Fernández-Daza, probablemente en la actual calle Mérida). Tras acabar sus estudios en Madrid en el Real Seminario de Nobles, junto a su hermano mayor Pedro, el joven Francisco Fernández Golfín ingresó el 1 de mayo de 1785 en el Regimiento Provincial de Badajoz, siendo promovido dos años más tarde al empleo de subteniente. Tras un periodo de licencias sembrado por circunstancias familiares, Fernández Golfín ascendió a teniente en su propio Regimiento, con fecha de 30 de septiembre de 1794. Tras su destacada actuación en la guerra contra los revolucionarios franceses, pasó destinado a Málaga, obteniendo el empleo de capitán en 1796. En 1801 participó al mando de una compañía del Regimiento Provincial de Badajoz en la campaña de Portugal, conocida como “la guerra de las naranjas”. El 14 de noviembre de 1807 falleció en Almendralejo el padre de Francisco Fernández Golfín, quedando éste como tutor de su sobrino, ya que su hermano Pedro también había muerto. Este niño sería el futuro V marqués de la Encomienda. Al estallar la Guerra de la Independencia, Fernández Golfín fue llamado por las autoridades que constituyeron la Junta Suprema Extremeña, poniendo a su disposición un total de 123 hombres pagados por él mismo. Además, con otros nobles de Almendralejo contribuyeron con 10.000 reales anuales a sufragar la guerra. En Badajoz ejerció su empleo táctico y, además, realizó diferentes labores de intendencia y logística, así como varias misiones en Portugal en relación con el ejército inglés acantonado en el país vecino. Sin embargo, el frenesí de la inestable situación y la falta de previsión administrativa de las nuevas autoridades, crearon serios problemas a la carrera militar de Fernández Golfín, concediéndosele el grado de coronel sin sueldo ni antigüedad, con el consiguiente perjuicio que sólo logró enmendar el 25 de diciembre de 1809, tras reiteradas solicitudes.
El combate del puente Beceda.
En el mes de abril de 1809, una columna francesa partió del pueblo El Barco de Ávila, en dirección hacia Jerte, atravesando tras una dura marcha la Sierra de Gredos. Francisco Fernández Golfín tuvo noticias de esta progresión cuando se encontraba en el término municipal de Plasencia al mando de un destacamento del Provincial de Trujillo (1), con misión de alistamiento y recogida de dispersos y desertores, partiendo con rapidez con sus escasas fuerzas para proteger la villa de Jerte y cerrarles el paso a los napoleónicos por lo que era la entrada natural al noreste de la provincia de Cáceres. Una vez en la zona, reconoció el terreno circundante junto a su compañero el comandante Diego González Aragonés. Ambos pensaron que si había alguna opción de rechazar a los franceses era apoyándose en la ventaja que les daba formar la línea en el foso natural que representaba la garganta Beceda, en el municipio de Tornavacas. La distancia entre el puente que cruzaba la garganta y el de Jerte era de tres kilómetros y medio, hecho que tuvieron en cuenta los dos mandos españoles para evitar daños innecesarios al caserío de Jerte. En las alturas de la garganta de Beceda desplegó Golfín a sus hombres del Provincial de Trujillo y a los vecinos de Jerte, probablemente con el puente ya destruido parcialmente. Lo que vino a continuación fueron precisas descargas de fusilería que desde un plano inferior no pudieron contrarrestar los franceses, fraguándose su derrota. El gran mérito de Fernández Golfín fue conseguir la victoria pese a la desproporción de sus escasas fuerzas frente a las enemigo, algo que el pueblo de Jerte nunca olvidó y que quedó así recogido en los versos del poeta. “Rendid justo homenaje a la nobleza de Golfín y los héroes de aquel día; haced que su entereza repercuta en vosotros todavía como símbolo santo de grandeza, como sello sagrado de hidalguía.” (1) El Provincial de Trujillo fue creado en 1734 y disuelto en 1873. En su historial está recogido que combatió en la batalla de Bailén, en el ala izquierda del ejército español mandada por el marqués de Coupigny. También estuvo en la defensa de la Isla de León. En 1809 estaba constituido por un batallón con cinco compañías.
Jerte en llamas
Sin embargo, un hecho decisivo trastocaría el futuro de Jerte: el 27 de julio de aquel mismo año, españoles, británicos y franceses se enfrentaron durante dos terribles jornadas en la batalla en Talavera, donde ni las fuerzas aliadas ni el ejército del general Víctor consiguieron los éxitos apetecidos. Algunos autores especializados citan que Talavera fue una victoria defensiva de Wellesley, recibiendo por ello el título de lord Wellington y el vizcondado de Talavera. Pero el caso fue, que posteriores acciones permitieron a los franceses fortalecer su posición en el centro de la Península. La inactividad del general Venegas y el avance de Soult hacia el Tajo, hizo que Plasencia cayera en manos del mariscal el 1 de agosto. A partir de entonces, los vecinos de Jerte comenzaron a temer por su suerte, y más tras el desastre español en Almonacid el 10 del mismo mes, localidad dominada por un cerro encastillado en el camino entre Toledo y Consuegra, donde el cuerpo del general Sebastiani deshizo al ejército español de la Mancha, mandado por Venegas. Gracias a esto, los franceses mantuvieron al ejército británico arrinconado en la frontera portuguesa de Extremadura, ocurriendo lo mismo con las fuerzas españolas que habían buscado protección en esta zona, en torno a las ciudades fortificadas de Badajoz y Ciudad Rodrigo, quedando el norte extremeño sin amparo. El 21 de agosto de aquel mismo 1809, las tropas francesas del mariscal Ney llegaron al indefenso Jerte. Ni su estado mayor ni los soldados napoleónicos habían olvidado la derrota del mes de abril. La venganza estaba para servirse. El pueblo fue saqueado, destruido y convertido en una gran pira, dejando que las llamas ardieran durante varios días, dicen que por orden directa de Ney para evitar la vuelta de sus habitantes. El cronista recogió así el horror de Jerte: “Los jerteños son vencidos, pero no domados, contemplando entre las quebraduras de la sierra, rodeados de sus mujeres con lágrimas en los ojos, el incendio de sus viñas y la devastación de sus queridos hogares, de los modestos albergues donde nacieron…” Cuando ocurrió aquel dramático hecho, Francisco Fernández Golfín se encontraba en Portugal cumpliendo una nueva misión por orden del marqués de Monsalud, presidente de la comisión militar. Al conocer el resultado de aquella represalia, el bravo coronel sintió un profundo dolor, solidarizándose con Jerte. Y Jerte no olvidó a Francisco Fernández Golfín
Al cumplirse el Centenario de la defensa de Jerte, en 1909, el pueblo conmemoró aquel hecho, recordando especialmente a Francisco Fernández Golfín: “El Ayuntamiento de Jerte deseando premiar los relevantes servicios que aquel preclaro coronel Golfín prestó a Jerte en su defensa contra los franceses, ha nombrado hijos adoptivos de la invicta villa a los biznietos del coronel Fernández Golfín; hermanos D. Antonio, comandante de Caballería; D. Juan, capitán de la misma Arma, y D. Fernando, Capitán de Infantería”. En la Plaza de la Independencia se descubrió una lápida que la villa de Jerte dedicó a los defensores y mártires del pueblo. Hoy, aquel que dirigió la defensa de Jerte en abril de 1809, tiene una calle llamada “Coronel Golfín”, y la lápida del Centenario de 1909 se ha visto duplicada con ocasión de la celebración del Bicentenario. Aún así, no somos pocos los que pensamos, que Golfín merece una estatua en condiciones en Jerte, y que en el puente sobre la garganta de Beceda debería estar recogida la gesta. Nuestro buen amigo jerteño, Manuel Pérez, trabaja incansablemente para que esa memoria histórica perviva, mandándole desde esta página todos los ánimos de parte de los componentes de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831. Lo mismo hacemos con nuestro querido amigo de Almendralejo, Luis Maestre, que hace que a través de sus escritos y publicaciones la extraordinaria figura de Francisco Fernández Golfín permanezca entre nosotros. Por otra parte, Carmen Fernández-Daza y Álvarez, descendiente de la noble familia de Fernández Golfín, actual marquesa de la Encomienda y amiga de la Asociación Torrijos 1831, ha sintetizado una importante información sobre la vida de su antepasado, en la que partiendo de su nacimiento, llega y profundiza hasta la intensa actividad que desarrolló en las Cortes de Cádiz entre 1810 y 1813. Este trabajo ha quedado recogido en las Actas del Congreso Internacional “Guerra de la Independencia en Extremadura”, siendo editado en formato de separata en las IX Jornadas de Historia de Llerena bajo el título “Apuntes sobre unos años en la biografía de Francisco Fernández Golfín: 1767-1813.”
Datos de la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, la más antigua en el territorio nacional dedicada a la memoria de Torrijos. Tipo de Asociación: Cultural con marcado carácter Histórico. Ámbito de actuación: Nacional (inscrita en el Registro Nacional y Junta de Andalucía). Inicio de su periodo constituyente en el año 2002. Legalizada en 2003, es la más antigua en el Registro Nacional de Asociaciones en memoria de Torrijos. También lo es en recreaciones históricas del siglo XIX en toda provincia de Málaga, ya que otros colectivos y delegaciones son posteriores (en algún caso hasta con siete años de diferencia). Como proyecto asociativo cultural es totalmente original en las formas y fines que recogen sus estatutos, cimentando sus antecedentes en los precursores trabajaron sobre el personaje de Torrijos en la provincia de Málaga en las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX y primeros años del XXI, y en la razón fundamental y objetiva que como texto legal marca la fecha de legalización de un colectivo, ajustándose a lo estipulado en el punto 3 del artículo 8 de la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación: tampoco podrá coincidir, o asemejarse de manera que pueda crear confusión, con ninguna previamente inscrita en el Registro que proceda su inscripción. Sede de la casa-museo: C/ Sierra de Abarcuzas s/n. Bda. de Torrealquería C.P. 29130 Alhaurín de la Torre (Málaga). Teléfonos de contacto: 686715582 y 952234039. Página web: www.torrijos1831.es Correo: contacto@torrijos1831.es Nota para usuario: Todos los colectivos histórico-culturales que aparecen en Internet relacionados con Torrijos y sus compañeros han sido creados años después que la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831, lo que hace de ésta un proyecto activado totalmente original. Si de verdad quieres contactar con nosotros, hazlo bien y escribe correctamente las direcciones digitales que aparecen al final del párrafo anterior y no des por antemano nada, ni el determinante de la localidad (que desgraciadamente en el caso de Alhaurín de la Torre no se cumple al promocionarse la confusión), ni la desaparición de la emblemática fecha 1831, ni otros añadidos ni componendas que no sean el del citado año; con ello conseguirás ser uno de los múltiples lectores que diariamente suman entradas en nuestros artículos, página y correo, siendo con gusto bienvenidos. Cuando creamos el nombre de nuestro colectivo hicimos que este se ajustara a la Ley de 2002, respecto a la localidad donde fijamos sede. Esa forma de proceder es la que precisamente distingue a la Asociación Torrijos 1831.
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