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La Asociación Torrijos 1831 recuerda al guerrillero Antonio Muñoz en la calle de Riogordo, donde nació | | Torrijos 1831. 12.04.09 | | Antes de la Guerra de la Independencia, el mando en tropa del ejército borbónico había exigido probanza de nobleza para ingresar tanto en las academias como en los colegios militares. Martínez Sospedra dice al respecto: “Desde el punto de vista ideológico ésta era una cuestión crucial, dado que los privilegios de la nobleza se justificaban precisamente por la dedicación a las armas, por ser el estamento nobiliario el defensor oficial de los otros dos”. Pero fue la guerra contra los franceses lo que pulverizó desde la trágica realidad aquella experiencia. El libro “Réquiem por Torrijos” (2007) cita: “...,aparecieron hombres extraordinarios del pueblo, arrojados y decididos que, con su especial carisma, arrastraron a millares de personas a la lucha, movidos por el ideal de darlo todo por la independencia de su país”. Los franceses los llamaron brigantes, y los españoles los denominaron, patriotas. Muchos murieron fusilados, ahorcados o torturados, pero nada de esto evitó que fueran la auténtica pesadilla del ejército napoleónico en la Península.
| En estos días, y como precedente a los actos que el colectivo llevará a cabo en Riogordo en 2010, la Asociación Torrijos 1831 ha recordado al guerrillero Antonio Muñoz en la calle de esa localidad donde estuvo la casa en la que nació. La vivienda natal donde Antonio llegó al mundo ha desaparecido, levantándose hoy sobre el antiguo solar una de construcción más moderna. En ella se colocará una lápida en el próximo 2010, en un acto en el que participará el Ayuntamiento de Riogordo, los integrantes de “El Paso” y la Asociación Torrijos 1831, haciendo los componentes de ambos colectivos una recreación histórica con arreglo a las conversaciones y entrevistas tratadas en 2007, y que se verá completada con una exposición y la presentación de un libro sobre el personaje. Para los actos del año que viene, la Asociación Torrijos 1831 contará con la grata colaboración de Jesús Ramos Castillo, cuya notoria labor por la recuperación de la figura de Antonio Muñoz en Churriana ha sido bien planificada y mejor ejecutada en los actos que se llevaron a cabo entre octubre y noviembre de 2008 en la popular barriada malagueña, con ocasión del VIII Ciclo de Conferencias “Churriana y su Historia”. Con la recreación histórica que presentó Torrijos 1831 en el año 2007 ante los medios de comunicación , bajo el nombre de “La guerrilla de Antonio Muñoz”, Paco Solano ya ha dado vida en varias ocasiones al temido guerrillero que trajo en jaque a las tropas francesas destinadas en Málaga, durante dos años y medio. El libro “Málaga frente a la Guerra de la Independencia: 1808-1812” que recoge los trabajos de investigación de actuales miembros de la Asociación Torrijos 1831, y que publicado de 1996 ha sido reeditado de nuevo en 2008 por la Diputación de Málaga, inicia así la glosa sobre la figura del guerrillero: “En el año 1808 Antonio Muñoz era teniente de cura en la iglesia de Churriana, localidad muy próxima a Málaga. Hombre cabal e inteligente, amante de la justicia y de carácter valiente, demostraría sus excelentes cualidades en la coyuntura histórica en la que se iba a debatir el país en el siguiente lustro. En junio de 1808, en pleno esfuerzo bélico, Muñoz reunió unos sesenta mozos útiles, con los que reforzó el contingente de voluntarios de Málaga. En 1811, con los franceses ya dueños de la capital, al tener noticias Muñoz de que un destacamento de los imperiales formado por unos cincuenta soldados marchaba paralelamente a la playa, desde Torremolinos, lo atacó con sólo doce hombres, haciéndole cuatro bajas y obligándolo a huir de la ciudad. Esta fue su primera acción de armas como guerrillero.” La primera acción de armas de Antonio Muñoz recreada por la Asociación Torrijos 1831
Muñoz preparó la que fue su primera celada a los franceses, con cuidado, pues no quiso perder a ninguno de sus hombres. Por la noche tomaron posiciones en las proximidades de los límites de un extenso olivar, excavando pozos de tiradores debidamente acondicionados, escalonados y estirados en paralelo al camino de Torremolinos a Málaga próximo a la playa. Camuflados sobre el terreno esperaron la salida del sol, y desde allí se mantuvieron ojo avizor hasta que pasara la guarnición francesa relevada en Torremolinos. Dada la desproporción de fuerzas enemigas con las suyas propias, Muñoz planteó la siguiente táctica: la mitad de sus hombres harían una descarga cerrada y de flanco sobre el centro de la columna enemiga, y cuando los franceses reaccionaran, el resto de los tiradores dispararían sobre la retaguardia, lo que obligaría a los soldados napoleónicos, por el propio efecto de los impactos, a huir hacia delante. Para conseguir tanto la sorpresa como el desconcierto, los guerrilleros tendrían que estar ocultos y con las vías de repliegue hacia la Sierra de Mijas, a través de los olivos, bien aprendidas, contando muy posiblemente para la fuga con apoyo de cabalgaduras. Precisamente, la clave de esta primera acción de Antonio Muñoz fue la perfecta elección del terreno, con la espesura de los olivares cerca del camino y el terreno inclinado cayendo sobre éste. Con cuatro o cinco bajas producidas de repente, el oficial francés que mandaba la compañía quedaría mediatizado en la acción, y desde luego no se plantearía entrar en los olivares ante el temor de una emboscada de mayores proporciones. Por eso los franceses no contraatacaron a Muñoz y sus hombres, que escaparon sin baja alguna. En la actualidad, la espesura de los olivares donde se realizó la emboscada está muy empobrecida árboles y salpicada por algunas construcciones modernas. Sin embargo, para suerte de los amantes de la historia, una fotografía realizada a mitad del siglo XX, permite hoy hacerse una idea de cómo era aquel paraje en el XIX, que ofrecía entonces un espacio completamente poblado de olivos. Contacto: Jesús Rivera Ruiz, Presidente. Telf.-686715582 contacto@torrijos1831.es |
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