¡Qué cobarde mano puso el estigma de traidor en un pecho que era noble por su noble condición! ¡Cómo mancharon su nombre! ¡Cómo arrastraron su Honor! En el instante que el plomo mordía su corazón, un ¡Viva la Libertad! que del pecho le brotó quedó flotando en el aire, y aún se escucha su voz exigiendo el cumplimiento de la noble aspiración por la que perdió la vida víctima de la traición, que junto a sus liberales lo llevo ante el pelotón. ¡Cortijada de Mollina que le ofreciste calor! Aquí se ocultó Torrijos; aquí su espada entregó…
y aquí quedaron los sueños por los que tanto luchó; no quiso pedir clemencia: sólo su honor reclamó. junto con los ideales que desde niño alentó. La blanca playa de “El Bulto” de fuego se iluminó en aquel aciago día en que Torrijos murió sin tener juicio y condena ni descargo ni perdón un cálido y rojo río la blanda arena surcó Ante aquellas viles muertes España se horrorizó; llorando a tanto inocente su pluma en sangre empapó, y en el Libro de la Historia con mano firme escribió: “Por la libertad de España Torrijos su vida dio;
a los Hombres, como herencia la fe en su causa dejó, y con ella los principios de nuestra Constitución”
Paco Acosta |