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El llamado “combate de los Caracolillos” nunca existió
Alhaurín de la Torre y la Guerra de la Independencia: análisis y entidad de los hechos (Segunda Parte)

Torrijos 1831. 04.10.08 

El presente artículo es continuación del publicado en el periódico digital Alhaurín.com el 27 de septiembre de 2008. Ver  dicho artículo
Tomando como punto de partida lo que el historiador de Alhaurín de la Torre, Messerman, escribió en su libro sobre lo ocurrido el 9 de julio de 1812 en las proximidades del límite oeste del término municipal de Alhaurín de la Torre, y un oficio dirigido por el gobernador Maransín al general Leval firmado con la misma fecha; un grupo de investigación de la Asociación Torrijos 1831, dirigido por Jesús Rivera, licenciado en Historia por la UMA, y Pepe Cano, documentalista dedicado a temas de Alhaurín de la Torre, que ha contado además con la especial colaboración de Paco Solano en el trazado del camino que unía el antiguo camino de Puente del Rey con Alhaurín el Grande; ha revisado textos y documentos al respecto con el fin de constatar las informaciones que ambos contienen, arrancando con el de Mersseman por lo que cita y describe, cuyos datos, además de no ser concluyentes en su exposición,  carecen de anotaciones y citas de las fuentes a pie de página.

Curiosamente, un hecho de armas del que Mersseman escribe “que los imperiales se defendieron con bravura” (en una posición con altura), no lo recoge la crónica escrita personalmente por el oficial de estado mayor Grasset (ya hablaremos del oficio de Maransín que figura como documento 278), tan dado a realzar en su detallado libro cualquier acción de heroísmo del ejército francés en la provincia de Málaga, en general, y en el Valle del Guadalhorce, en particular. Tampoco está citado ni datado en otras obras claves para entender los episodios ocurridos en la provincia de Málaga. Esta opacidad  para contrastar lo que cita Messerman, llevó al grupo de investigación a formularse la siguiente pregunta: ¿Se libró tal “combate” en los “caracolillos” el 9 de julio de 1812?

El escrito de Maransín en el contexto de los acontecimientos y de su espacio geográfico.

Estos son los antecedentes: dentro de la ofensiva planificada por el general Ballesteros, en la tarde del 8 de julio comienzan a ser atacados los puestos avanzados franceses en Coín. Al amanecer del 9 la vanguardia del ejército español entra en contacto directo con el grueso de la 4ª división del general Leval que cubre Coín y sus aledaños. Apenas entablado el combate (sobre las siete de la mañana, aproximadamente), Leval recibe a un oficial de estado mayor del mariscal Soult. Este oficial había llegado a la una de la madrugada a Málaga (nos estamos refiriendo pasada la primera hora del día 9), poniendo al corriente al gobernador Maransín  de las órdenes de Soult a Leval: repliegue de las unidades bajo su mando hasta Antequera, dentro del plan  general que el duque de Dalmacia había concebido, inicialmente, para trasladarlas a Extremadura

Deseando llegar con seguridad hasta donde estaba Leval, el correo pidió a Maransín una escolta y éste se la otorgó, conociéndose que el grupo de jinetes llegó al amanecer a Coín, debiendo de emplear cerca de tres horas en el trayecto, si se tienen cuenta factores como la oscuridad de la noche y la atención a la seguridad. No hay constancia escrita de que otros jinetes-correos de Maransín llevaran escritos a Leval en el 9 de julio, por lo que el mensaje que envió el gobernador al jefe de la 4ª División en el citado día, bien lo debió portar el oficial de estado mayor o alguien de la propia escolta. Acotando el tiempo entre la llegada y salida de Málaga del correo de Soult, y a la hora que alcanzó Coín;  Maransín tuvo que firmar el escrito en la media noche; refiriéndose a las noticias que daba en pasado, no a la mañana del 9 (que todavía no había acontecido),  sino a la del 8.

El propio texto del escrito, en su parte final, avala esta exposición, pues los datos que Maransín aporta al jefe de la 4ª División, tienen en lo que respecta a Leval, una coherencia informativa en la mañana del día 8, y no para los hechos que se desarrollaron en la del 9 ¿De qué le valía a Leval que el gobernador le informara, que en la mañana del 9 se había escuchado un cañón, cuando desde la tarde anterior ya combatían sus puestos avanzados con las tropas de Ballesteros, y al amanecer del 9 el combate estaba ya en su fase más intensa? Y lo más determinante, lo recogido en el último párrafo de Maransín a Leval: “Si sois atacado mi general”, una apreciación que no sirve para la mañana del 9, cuando las fuerzas de Leval combatían desde el día anterior.

La traducción del citado oficio es la siguiente:

 “El general Maransín al general Leval.

 Ruidos de combate cerca de Alhaurín.

 Se ha visto esta mañana un destacamento de caballería española emboscada a un cuarto de legua del camino de Alhaurín, cerca de un lugar que se llama el Retiro, a una legua y media de aquí.

Los que pretenden oír mejor que otros, aseguran oír el cañón y los fuegos de batallón cerca de Alhaurín.

Si sois atacado, mi general, lamentaré no haber estado del lado que nos hubiera sido, tengo el presentimiento (o augurio), enteramente favorable.” 

Es un texto que, aunque se refiriera a hechos relativos a la mañana del día 9 de julio, en absoluto vincula nada de lo que en él se expresa con el presumible “combate”  Mersseman.  En primer lugar, como ya se citó en el artículo anterior, por la propia entidad de los escritos entre mandos franceses que no podían cometer errores en designación de objetivos, Alhaurín es Alhaurín el Grande, mientras que a Alhaurín de la Torre se le denominaba así, o bien como Alhaurinejo. Por tanto, Maransín le está hablando a Leval de Alhaurín el Grande y no de Alhaurín de la Torre (para estas denominaciones y estudio de los caminos que se citan en el presente artículo recomendamos el mapa de Grasset que es una copia casi exacta del mapa del Reino de Granada de Tomás López) . Sin embargo, al referirse a la distancia de “un cuarto de legua” en ningún momento lo hace partiendo de la localidad de Alhaurín el Grande, sino desde un punto concreto del camino que unía este pueblo, de oeste a este, con el Puente del Rey, bien estudiado en los últimos tiempos por los componentes de Torrijos 1831 por la inestimable ayuda de Paco Solano. Aquí tenemos un dato interesante: desde ese punto del  camino hasta donde estaba la caballería española con entidad de destacamento (contra la que no mereció tomar medidas desde Málaga) había un cuarto de legua, con una referencia topográfica de la zona donde se encontraba: “cerca de un lugar que se llama el Retiro”, indicando la distancia de la finca “a una legua y media de aquí” (Málaga, por ser el lugar donde se firma el escrito, y con la que coincide la medida de legua y media en distancia reducida (plano), entre los límites del Retiro en 1812 y el exterior oeste del barrio de El Perchel en Málaga). La noticia de haberse visto caballería española en aquel lugar situado al este de Alhaurín de la Torre, debió de darla alguna patrulla francesa que recorría el camino hacia Alhaurín el Grande (las misiones de estas patrullas están citadas en otros oficios), dependiente del oficial destacado en Puente del Rey que, como responsable del puesto de observación avanzado de Málaga capital, dio parte a Maransín. En ningún momento se indica que la noticia partiera del pueblo de Alhaurín de la Torre. 

La separación del punto y aparte entre el primer párrafo y el segundo, marcan un  cambio de escenario de la acción, e incluso de la parte del día, esta vez hacia Alhaurín (Alhaurín el Grande). A pesar de la tibieza de lo que expresa, corrobora los albores del ataque de los puestos avanzados franceses el día 8 de julio. Respecto al fuego artillero (si se produjo realmente, porque el mismo texto admite dudas), queremos añadir que las descargas no indicaban siempre combate y menos en la época que relatamos. La artillería solía hacer contraseñas con uno, dos o tres disparos a guarniciones alejadas, columnas móviles, reducidos destacamentos y patrullas, al carecerse de elementos rápidos y eficaces de transmisiones. Pero existe un problema más, pues no se concreta si los dudosos disparos correspondían a las piezas francesas que había en Alhaurín el Grande, o a las fuerzas de Ballesteros. En este último caso, el disparo convenido de una pieza en la mañana del 8 de julio la señal del inicio de la progresión hacia Coín, tanto para las fuerzas de Ballesteros situadas al sur y noroeste de aquella localidad (no olvidemos el término “concentración de fuerzas en Coín”). En definitiva, contraseñas que pudieron valer a la caballería infiltrada al norte de la sierra de Mijas que realizaba labores de reconocimiento, intentando pasar desapercibida para ejecutar la observación (1), como bien pudo ser el caso de la vista cerca de el Retiro, a la que se citaba  “emboscada” (escondida o camuflada). 

(1) La observación y el reconocimiento en campo enemigo eran misiones prioritarias de los grupos de jinetes que constituían los destacamentos, rehuyendo entrar en combate, primero por lo aislados que solían actuar del grueso de las fuerzas propias, y segundo porque caer del caballo o perder la montura significaba caer prisioneros del enemigo. Intentar relacionar al destacamento visto en las proximidades del Retiro, atacando a la columna Jeannet, es desconocer las misiones de los destacamentos de caballería en la Guerra de la Independencia, que además, en el caso que tratamos, hubiera estado en clara desventaja al exponerse al fuego rasante de la infantería de Jeannet (batallón del 43º), a los disparos de la artillería que iba en la columna y, más aún, al enfrentamiento y persecución de los dragones del 16º, unidad de elite y temida, adiestrada para este tipo de encuentros. 

Aspectos fundamentales del repliegue de la columna Jeannet. 

Exponemos ahora el repliegue de las tropas francesas el día 9 de julio. Según Grasset: “El general Leval realizó su retirada de manera que diese tiempo al gobernador de Málaga de trasladar al fuerte de Gibralfaro las cajas del ejército y las riquezas más preciosas ciudad. Con esta finalidad, mientras el grueso de sus fuerzas se encaminaba directamente a Antequera por Almogía, el comandante ayudante Jeannet, jefe de estado mayor de la 4ª división, se replegaba a Málaga con el 16º regimiento de dragones, un batallón del 43º y una batería”. A tenor de lo escrito, es la única fuerza francesa que hace el repliegue entre Coín y Málaga el día 9 de julio. No tenemos datos sobre el itinerario que iniciaron cerca de mediodía hacia la capital, pero sí sabemos los caminos que habitualmente habían transitado las columnas móviles franceses entre 1811 y 1812: Coín-Alhaurín el Grande-camino al Puente del Rey, denominado de “herraduras”; o Coín-Alhaurín el Grande-Cártama-camino paralelo al Guadalhorce hasta el Puente del Rey, denominado de “ruedas”. En aquellos dos años evitaron, por la caída de las estribaciones de la Sierra de Mijas sobre el mismo (espacio ideal para la guerrilla), el tortuoso camino Alhaurín el Grande-“caracolillos”-Alhaurín de la Torre, que al final, para llegar al Puente del Rey, debía de caer de nuevo sobre el camino de Alhaurín el Grande hacia el citado paso. Esta tardanza de tiempo también lo descarta, y más en un día como aquel de repliegue general de fuerzas. También excluye este itinerario el hecho de que no hubiera instrucciones para que se acogiera durante ese repliegue, algún destacamento francés en Alhaurín de la Torre o vecinos afrancesados comprometidos con los imperiales.

Mersseman cita los “caracolillos” como “paso estratégico”, cuando precisamente, por todo lo expuesto anteriormente, aquel espacio nunca tuvo ese valor para los franceses, que ni lo consideraron ni fortalecieron en los dos años en la zona. No les hacía falta, pues los caminos que les daban seguridad estaban más al norte, más practicables para el transporte de las piezas de artillería, como la batería que transportaba la fuerza de Jeannet.

 La orden de marcha dada por Leval al comandante ayudante, indicaba que el contingente fuera “distribuido para retrasar la marcha del enemigo”  del que se pensaba que utilizaría aquellos caminos para llegar con rapidez a Málaga una vez se iniciara la temida ofensiva. Precisamente, las características de esa orden sugieren que Jeannet escogió el camino directo de Alhaurín el Grande hasta el Puente del Rey, porque la  topografía y situación geográfica del itinerario favorecían la misión de retrasar al enemigo si iniciaba su marcha hacia el Puente del Rey. Este camino no tenía recodos excesivos ni estrechez que posibilitara fijar a la columna Jeannet, permitiendo además simultanear los movimientos y combinar adecuadamente la potencia de fuegos de su infantería, caballería y artillería, en caso de ser atacada esta fuerza.           

El “combate” Mersseman , sin una sola “cicatriz” de lucha, dictamina lo que no ocurrió.   

Los dragones eran la fuerza idónea para proteger un repliegue. Desarrollaban su misión a retaguardia y vanguardia, gracias a la movilidad que les daba ir caballo y su buen adiestramiento para hacer fuego con los mosquetes, en formaciones de a pie o sobre sus monturas. Pero Grasset no cita que en aquel 9 de julio se batieran en extrema retaguardia con fuerzas regulares españolas en todo el repliegue, ni que lo hicieran las formaciones en guerrilla de la infantería, cuyo grueso marchaba en columna, y menos que los franceses se vieran obligadas a utilizar los cañones. Tampoco que aquella tropa se viera forzada en su recorrido hasta el Puente del Rey a mantener un fuerte combate en una posición determinada, citando solamente que entraron en Málaga “a las 7 de la tarde del 9 de julio”. De haberse dado el combate de la entidad que cita Mersseman, hubiera habido heridos o muertos en la columna Jeannet, encuentro armado y bajas que Grasset no recoge en su libro, escrito con el rigor de un auténtico diario de operaciones, referencia para propuestas de ascensos a los distinguidos, condecoraciones, depuración de responsabilidades, destinos, etc. Y las preguntas se acumulan ¿Qué clase de “combate” o entidad tiene lo de los “caracolillos” donde no se registra ninguna baja por ambos bandos? ¿Cómo no hay bajas en una lucha donde Mersseman cita un asalto a la bayoneta (fase álgida de cualquier combate al llegarse al cuerpo a cuerpo), a una posición en la que el enemigo la “defiende con bravura”? ¿Dónde están recogidos los distinguidos franceses en la defensa de la “posición caracolillos”? ¿Dónde está la orden de Ballesteros de mandar una vanguardia que persiguiera y atacara a la tropa de Jeannet por el término municipal de Alhaurín de la Torre en el día 9 de julio, y llevara al “combate” de los “caracolillos”?, ¿Por qué Jeannet no informó del combate sostenido a Maransín cuando llegó a Málaga? y así varias preguntas más que podríamos exponer, y que en caso de ser confirmadas avalarían lo ocurrido. Pero no hay respuestas escritas a estas cuestiones, que revelan las más leves “cicatrices” inherentes al citado combate, a diferencia de otros ocurridos en las localidades vecinas del Valle del Guadalhorce. La razón es fácil: nunca existió tal hecho de armas. 

El contenido de los escritos del general Maransín anula la posible operatividad de tropas españolas para atacar la columna Jeannet, el día 9 de julio.

Mersseman cita al Regimiento Irlanda atacando a la bayoneta la posición de los “caracolillos” el día 9 de julio. Es un error, porque esa unidad nunca estuvo en ese lugar en la citada fecha. Las primeras fuerzas de Ballesteros que salieron de Coín, fueron las que tenían como objetivo llegar a Campillo, para confirmar el alejamiento de Leval y poder progresar hacia Málaga. Hacia Campillo partió una fuerza mixta de caballería e infantería española que, en un principio, acampó en Cártama antes de continuar hacia su objetivo. En el escrito firmado por Maransín el día 12 de julio de 1812, dirigido a Soult, explica como el Regimiento Irlanda salió en la tarde del 12 de Coín para unirse a las citadas fuerzas. Es decir, el Irlanda en la misión que le correspondió en aquellos días nunca tomó la dirección este, sino la norte. A este respecto tenemos más datos sobre el Irlanda, que por lo ya por sí denso de este artículo hace imposible su introducción, pero lo haremos en un futuro.   

Luego el día 9 no había unidades españolas atacando a la tropa de Jeannet, en el sector entre Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre y Puente del Rey. Es más, ni en la mañana del 10 había aparecido la vanguardia de Ballesteros, ni por el camino de Alhaurín el Grande ni por el de Cártama, corroborándolo el escrito de Maransín a Leval firmado con esa fecha: “Esta mañana he lanzado diversos reconocimientos y he sabido que el enemigo no se había mostrado todavía por Cártama ni Alhaurín”. Efectivamente así fue, porque Ballesteros solamente progresó con su ejército de Coín a Cártama (dirección a tener muy en cuenta), la mañana del día 13, cuando tuvo la  total seguridad de no ser atacado por su flanco izquierdo por Leval. La única resistencia (escalonada) que encontró fue la del capitán Serra, junto a Cártama y lejos de Alhaurín de la Torre.

Algunos aspectos de la obra histórica de Mersseman

Mersseman en su libro recoge cronológicamente una serie de fechas y datos relacionados con la historia de Alhaurín, dedicándole más espacio que a ningún otro, lógicamente, al personaje histórico más importante vinculado con el pueblo: Torrijos. También mostró interés por enlazar episodios ocurridos fuera del municipio, con el fin de relacionar determinados retazos de la historia de la provincia con Alhaurín de la Torre, desfavorecido de acontecimientos por su propia situación topográfica respecto otras localidades. Un ejemplo de ello es su referencia a la batalla de Cártama, con la que Mersseman cometió el error de calificarla como derrota francesa, cuando en realidad quedó en tablas y con ambos ejércitos replegándose a su bases, añadiendo a esto que los españoles dejaron más muertos sobre el campo que los franceses. Es verdad que Maransín fue herido, pero consiguió el objetivo militar por el que se empeñó en la lucha: que los jinetes polacos que iban en dirección a Cártama no fueran masacrados por las tropas de Ballesteros.

Otro error fue lo de los “caracolillos”. Carente Alhaurín de la Torre de combates contra los franceses de la entidad de los ocurridos en Alhaurín el Grande o Cártama; Mersseman, sin citar sus fuentes ni la fiabilidad de las mismas,  señaló un combate en aquel lugar el día de la retirada francesa de Coín. Pero ese combate, como ha quedado patente, nunca existió. Ni siquiera la descripción previa e inmediata que hace el historiador del marco de operaciones se ajusta a la realidad: “Los franceses, arrojados de Coín y perseguidos por la vega, intentan replegarse sobre Málaga”. Nadie “arrojó” a los franceses de Coín, pues la división Leval se retiró hacia Almogía, sin ser perseguida, en perfecto orden y dentro del plan estratégico ideado por Suchet para Extremadura. La tropa francesa del comandante Jeannet que se replegó por la vega, no fue ni atacada ni perseguida, ni tomó el camino hacia Alhaurín de la Torre vía “caracolillos”.

Los “caracolillos”: aspectos topográficos. El lugar menos idóneo para efectuar una retirada.

Lógicamente, no conocimos los “caracolillos” en la época de la Guerra de la Independencia, pero los más mayores sí pueden recordar como eran en los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo XX, cuando pasarlos en el autocar de línea, su desnivel sobre las Barrancas producía, a veces, cierto vértigo. Esto nos da una idea de lo calamitoso que tuvo que ser ese paso en 1812, con grandes carencias, sin apenas anchura ni fortaleza en el firme. El serpenteo en zigzag del camino al borde del espolón rocoso, enfilaba al sur hacia el paso que entonces existía, y que superaba la quebrada por la que transcurre el arroyo del Madroño (respecto a la antigüedad del puentecillo que ya no está en servicio y la de la “cornisa” recta, hay un estudio aparte que, por su extensión, no se puede recoger en este artículo), encarándose la bajada hacia el farallón de la estribación norte de la Sierra de Mijas que allí mismo se levantaba en vertical. Precisamente desde esa altura (no olvidemos que los guerrilleros se habían infiltrado algunas veces por esa zona), se podía batir perfectamente y con ventaja, tanto de frente como de flanco, cualquier columna que bajara por los “caracolillos, y más colocando algún obstáculo en el estrecho camino. Por eso los franceses lo evitaron siempre durante la ocupación, y más en la retirada, cuando ninguna prioridad de su misión ni condicionamiento alguno les obligó a transitar por tan angosto paso. Además, no se puede perder de vista quien iba al frente de la columna. Jeannet era un comandante de estado mayor con experiencia en la guerra peninsular y con órdenes concretas en su misión. En aquel repliegue tuvo expedito el camino directo de Alhaurín el Grande a Puente del Rey, que le otorgaba seguridad y comodidad de movimientos a su tropa, así como a la impedimenta del transporte de la artillería. Además, en el caso de un ataque, brindaba la ventaja de ver a las tropas  españolas a distancia.

Corrobora lo anterior un dato más: los mandos franceses no cometieron errores estratégicos y tácticos en esta parte del Valle del Guadalhorce, a diferencia de lo que ocurrió en la Serranía de Ronda. Ahí está la Historia para comprobarlo.

Un artículo para promoción de un combate que nunca ocurrió.

 Anterior al trabajo realizado por el equipo de investigación de Torrijos 1831,  apareció un artículo en la prensa digital en 2007, con la intención clara de demostrar la existencia del “combate caracolillos”. El mismo mostró evidentes carencias al no plantearse cuestiones básicas como las aquí tratadas, con el añadido de algunas equivocaciones notorias al interpretar las fuentes. Pero sobre todo destacó el gran error que cometió su autor al empeñarse en sumar leguas desde el Retiro hacia el oeste, pasando por Alhaurín de la Torre, para “meter con calzador” la acción en los “caracolillos” o proximidades, y constatar así el “combate” que cita Alberto Mersseman, cuyo libro, curiosamente, no apareció calificado en esa ocasión (por primera vez y sin que sirviera de precedente), como “breve y en exceso genérico” y menos aún de “poco rigor y escasa investigación”. Las vueltas que da la vida. Además, se hicieron algunas referencias al Grasset para constatar el “combate”, cuando el libro del oficial francés en absoluto hace mención a nada parecido ni a tal punto topográfico. 

Hoy, el trabajo que presentamos en Alhaurín.com arroja la información suficiente para que esos errores y equivocaciones no queden eternizados.

La labor histórica de la Asociación Torrijos 1831 

Para esta investigación, las fuentes citadas se han complementado e interrelacionado con la labor documental y de campo realizada por los propios miembros de la Asociación Torrijos 1831, siendo una de las características de nuestro colectivo que antes de hacer recreaciones, son sus propios miembros los que estudian los hechos históricos que las deben de avalar, así como la entidad de los mismos, y si no se cuenta con ese respaldo, no las hace; porque no hay que olvidar que es el hecho histórico el que motiva las recreaciones, y no al revés. Este es el sentir de nuestro colectivo que no asienta ni promociona  hechos que nunca existieron.

Aceptaremos -porque tenemos la información correspondiente para confrontarlas o rebatirlas- opiniones y diferencias sobre lo aquí escrito, siempre que procedan de un estudio basado en el rigor de una investigación histórica, y no desde la impotencia y bajeza de la injuria, la difamación, el insulto o la amenaza, porque nada de eso hace prevalecer la Historia.

El valor cultural de las recreaciones históricas de Torrealquería, sobre el acontecimiento histórico más importante de Alhaurín de la Torre. 

La situación geográfica de Alhaurín de la Torre determinó, en gran parte, que fuera el pueblo que menos destacara por sus hechos en el Valle del Guadalhorce durante la Guerra de la Independencia, contrastando con el relieve que tuvieron otros, como Cártama, Alhaurín el Grande o Coín.  Sin embargo, cuando llegamos a la Década Ominosa (1823-1833) es justamente al revés, Alhaurín de la Torre tiene un protagonismo superior al de los pueblos citados con un acontecimiento histórico de relieve ocurrido en la Alquería de Mollina (Torrealquería) en 1831, lugar en el que desde 2002 se realizan las recreaciones históricas más antiguas de la provincia de Málaga en cuanto al siglo XIX, basadas en auténtico hecho histórico que tuvo eco tanto en la prensa de España como en el extranjero. Un hecho histórico de sobra contrastado, recogido en la extensa bibliografía nacional de nuestro país, y cuyos protagonistas aparecen retratados en uno de los mejores cuadros del Museo del Prado.

Por el rigor que requieren sus actuaciones, la Asociación Torrijos 1831 emplea adecuadamente para el cerco y rendición de la Alquería a las recreaciones históricas que evocan directamente con sus nombres a los grupos y unidades que protagonizaron aquel hecho: grupo de liberales de Torrijos, Regimiento Infante nº 4, Regimiento Vitoria 4º de Ligeros, Voluntarios Realistas, etc. Una seriedad que hay que tener en cuenta para la credibilidad de una recreación en Alhaurín de la Torre. Y es que, por citar un ejemplo, no se puede relacionar a Alhaurín de la Torre con el Regimiento de Órdenes Militares, que si bien destacó en la batalla de Bailén, nunca participó en acciones de armas en el término municipal  alhaurino durante la Guerra de la Independencia. La trasmisión de la realidad histórica de la recreación está por encima de cualquier otro interés.

Por todo ese valor histórico-cultural y porque en 2008 se abordarán las VII Jornadas, la Asociación Torrijos 1831 se impone cada año representar estos hechos históricos con su creatividad, dedicación, trabajo, componentes y medios; correspondiéndole al Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre,  especialmente cargos políticos y técnicos de la Concejalía de Cultura, el derecho y el deber de protegerlas, derecho por ser el Consistorio la institución impulsora de las mismas, en presencia y medios, y deber, por la responsabilidad de cuidarlas en toda su extensión, al igual que hacen con sus principales hitos históricos, Cartagena con las fiestas de romanos y cartagineses; Alcoy, Elda, Orihuela o Calpe con las fiestas de moros y cristianos, o Móstoles, Albuera y Bailén con la Guerra de la Independencia.           

Nota.- Este es un trabajo protegido en su autoría que, por su amplitud y aportaciones es imposible de reflejar en este medio en toda su extensión, deseando por su aportación histórica que, en un futuro, el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre lo recoja de manera impresa y divulgativa, pues es original en cuanto a su planteamiento, capaz en su contenido científico, valiente en su exposición y, sobre todo, esclarecedor para comprender las vicisitudes reales del pueblo durante la Guerra de la Independencia.      

Contacto:
Jesús Rivera Ruiz, Presidente.
Telf.-686715582
contacto@torrijos1831.es

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