Con el fin de estudiar en condiciones el campo de batalla de Bailén para el libro “Málaga frente a la Guerra de la Independencia: 1808-1812”, el equipo de investigación formado por Esteban Alcántara, Moisés Delgado y Francisco P. Doña se trasladó en la primavera de 1995 a aquella localidad, donde, gracias a la buena labor de la archivera municipal, Magdalena de Manuel, fueron recibidos por el alcalde don Antonio Gómez Huerta y algunos concejales de su gobierno municipal, junto al monumento dedicado a la batalla. El propio alcalde explicó al grupo de trabajo como se encontraba el escenario bélico en aquellos momentos, así como el plan urbanístico previsto para aquel año.
De lo que se trabajó, vio y trató, ésta fue la impresión que quedó recogida en la primera edición del libro: “Bailén, que durante más de dos siglos ha vivido de su inmejorable situación de encrucijada de caminos, al borde mismo de la carretera real, y más tarde de la carretera general, se ve hoy desplazada con los últimos trazados de vías que se han llevado a cabo en la zona, basando únicamente su economía en la reproducción de ladrillos, cuya demanda fluctúa dependiendo las circunstancias. Por eso y por emblema que representa la villa, algunas personas han pensado que ha llegado el momento de tomar una serie de medidas para atraer al visitante al histórico lugar. La despreocupación secular de la administración central y las pocas gestiones que se han hecho en el ámbito provincial y local, han permitido que más de un tercio del campo de batalla desapareciera, engullido por el desarrollo urbanístico hacia el oeste y por la expansión del polígono industrial, de tal forma que lo que fue centro de la línea española, hoy se encuentra cubierto por edificios de diferente construcción, aunque las alas permanecen inalterables, sobre todo hacia Haza Walona. También se mantiene despejada la línea francesa, como el Cerrajón, Cruz Blanca y Zumacar Chico. Son muchas las ideas que, desde Haza Walona, surgen al dominar el antiguo campo de batalla con el pueblo de Bailén como telón de fondo. Hoy, el español que viaja por Europa puede contemplar admirado, otros tantos campos de batalla de la época napoleónica, como Waterloo, Aspern, Wagram o Leipzig, bien conservados, limpios y con carriles para los visitantes. La mayoría de ellos tienen dos edificios clásicos: el museo y el centro de interpretación. El primero sacia de conocimientos a las personas que a él llegan, mientras que el segundo permite el buen rendimiento económico del parque, con estatuillas de personajes y soldados, libros específicos, reproducciones de banderas, gorros y arma, etc.
En el recorrido por los campos, diferentes monolitos indican los lugares donde estuvieron ubicadas las unidades, habiendo emplazadas, en algunos casos, réplicas de piezas de artillería de la época.
La batalla de Bailén traspasa las fronteras de España y su campo merece un especial cuidado, siendo el principal beneficiado el propio pueblo. La idea está ahí, para que alguien con la suficiente sensibilidad y poder de decisión, la haga suya y lleve a cabo. Bailén, su población y la Historia lo necesita”. De alguna forma, el tiempo hizo premonitorio lo escrito en el libro. Tres años después de editarse “Málaga frente a la Guerra de la Independencia”, el Ayuntamiento de Bailén instituyó las Jornadas sobre la batalla de Bailén, en 1999, llevándose a cabo la primera recreación histórica en 2005, con participación de diversas asociaciones napoleónicas. Las autoridades locales con su visión, responsabilidad, decisión, buena gestión y apoyos, y los vecinos con su participación, entusiasmo y dedicación, recuperaban de esta forma el mayor hecho histórico escrito en Bailén. ¡Enhorabuena!
El reconocimiento realizado por nuestro colectivo a los componentes de Torrijos 1831 que participaron en los trabajos de investigación de 1995, tendrá su segunda parte en Bailén.
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