En el citado artículo, al señor Santamaría se le menciona como vicepresidente de la Asociación Puente del Rey, que en su creación en el pasado junio, asumía, entre otras cosas “la protección del patrimonio histórico artístico de Alhaurín de la Torre”. Por la relación que el presidente del recién creado colectivo, José Manuel de Molina, mantiene con nuestra Asociación desde hace tiempo, no esperamos flores ni propuesta alguna, a pesar de que la Asociación Torrijos 1831 se distingue por ser la primera asociación en el pueblo que en sus estatutos recogió específicamente la defensa, protección y puesta en valor de un lugar concreto del pueblo: la antigua Alquería del conde de Mollina, por considerarla siempre patrimonio cultural de Alhaurín de la Torre. Pensamos que esto es significativo.
Cuando un componente de nuestra Asociación trajo el artículo en el que se exponía las direcciones que tomaría ese nuevo colectivo, el hombre comentó sanamente: “Mira que bien, se van a preocupar de cosas muy necesarias como el Acueducto del Rey, del Convento y la Casa del Conde, y además respetan la dedicación y años que nuestra Asociación lleva para el levantamiento del Cortijo de Mollina, porque no lo mientan”. Entonces le respondimos: “Todo lo contrario, conociendo la opinión de su presidente en cuanto a los temas de Torrijos y el logro de nuestra Asociación por su participación directa en el proyecto de reconstrucción, será la Alquería de Mollina a por lo primero que irá, y no esperes nada bueno para el proyecto pues “pondrá piedras en el camino”. Olvídate de la Casa del Conde y del Acueducto del Rey, primero irá a por la Alquería”. No nos hemos equivocado, produciéndose lo que vaticinamos en menos de un mes; eso sí, atizado convenientemente desde su propio diario digital.
Expuesto este precedente, que en un futuro Torrijos 1831 no va a perder de vista en ningún momento porque eso es lo que subyace viniendo de quien viene, respondemos al señor Santamaría haciéndolo por esta vía, pues queremos que nuestro artículo salga íntegro, tal cual y sin retoques ni componendas. Lo hacemos a lo que entendemos que son las propias palabras del arqueólogo al estar entrecomilladas en el artículo, y por referirse a nosotros, aunque fuera de forma vaga, y al proyecto que siempre hemos defendido.
Señor Santamaría, tal como usted se expresa en sus declaraciones, hay momentos en los que parece dar a entender al lector que todo el “pequeño Alhaurín de la Torre musulmán” se concentra en el espacio del antiguo Cortijo de Mollina, es decir, en el solar que acogía el caserón de los antiguos edificios del cortijo en 1831. Con ello desorienta a la opinión pública. ¿Por qué no expone en plano o cita en condiciones a qué distancia se encuentra del espacio del antiguo cortijo, por ejemplo, la mezquita a la que hace referencia, que primero da como posible y en una segunda parte ya da por hecho? D. Carlos Gozalbes Cravioto, en su brillante exposición recogida en Actas del Ciclo de Conferencias “Alhaurín y su Historia” (2002-2003), lo explicó todo perfectamente, localizando los restos que están en la superficie, los cuales, por su posición, en absoluto son incompatibles para su conservación y puesta en valor, con el levantamiento de la Alquería como era en la época de Torrijos, aunque usted da una sensación contraria a la opinión pública. No lo es el molino, ni el cementerio ni el resto de lo que hay colina abajo. Eso lo sabe de sobra.
En los últimos años la Asociación Torrijos 1831 ha contado con información desinteresada de arqueólogos a los que hemos acompañado en varias ocasiones por la zona, y tenemos sobre el cerro y sus aledaños una información proporcionada, concreta y con buen contenido científico. Y tome nota de esto: la llegada de arqueólogos a Torrealquería propiciada por nuestro colectivo nunca la hemos utilizado para fomentar el enfrentamiento de las diferentes administraciones o frenar proyectos, sino para adquirir conocimientos y respetar nuestro entorno, pues desde hace muchos años estamos a favor de la recuperación del mundo árabe vinculado con la zona de Torrealquería, porque es bien para una zona a la que especialmente conocemos y apreciamos, estando aquí nuestra sede.
No soy licenciado en Arqueología, pero sí lo estoy en Historia por la UMA, y le digo que el reducto sobre el que se sustenta esa torre almenara de tierra adentro que dio origen a la Alquería, es un bastión militar, y como tal estaba despejado en la inmediatez de sus frentes en la época mediaval, sobre todo tratándose del bajo medievo, que era cuando el peligro cristiano estaba más cerca. Usted sabe de sobra, como arqueólogo que es, que esa prioridad de defensa mandaba ante todo.
Durante la elaboración del proyecto de reconstrucción, los componentes de Torrijos 1831 siempre hemos mantenido el mayor de los respetos hacia la torre musulmana para que, al margen del levantamiento de la Alquería, quedara exenta y debidamente restaurada, con todos los estudios y trabajos arqueológicos a los que la misma se deba someter. También para el muro de circunvalación de la plaza, lugar donde se han encontrado restos de civilizaciones anteriores hasta hace poco. Igualmente hemos preconizado una excavación correcta en el ángulo sureste del cortijo, por aquello de que las leyendas pueden tener a veces una parte de verdad. Todo esto quedó expuesto en el Ayuntamiento durante la elaboración del proyecto de levantamiento del cortijo en el que participamos, en la que tanto por parte de las autoridades locales como por nosotros se previó que personas especializadas en labores arqueológicas intervinieran, porque en todo esto no hay que nada que ocultar y es bueno para la cultura y el propio Alhaurín de la Torre. Esto aconteció en los años 2005 y 2006, llevando desde entonces el Ayuntamiento adelante los requisitos y formalidades convenientes. Usted llega con retraso y haciendo ostentación de la posible incompatibilidad con la reconstrucción del cortijo.¡Qué diferencia!
Habla usted de restos por debajo de la superficie en el solar de la propia Alquería. Mire, en Málaga centro, casi diariamente, en cada obra que se hace, se encuentran restos musulmanes. Sobre ellos se hace la correspondiente labor arqueológica, se fotografía, se sitúan en plano para tener localizada para siempre su existencia, y dependiendo de la importancia de lo hallado se dan soluciones para que queden a la vista (por ejemplo el Portillo de San Buenaventura que no ha impedido la remodelación en la liberaría donde se aloja).
Nos llama curiosamente la atención lo que usted expresa: “Puesto en valor el conjunto tendría gran poder de atracción turístico y cultural, tenemos molino de aceite, la mezquita, aljibes, torre vigía, estructura bajo la torre”. Es decir, todo lo que lleva diciendo y escribiendo nuestra Asociación desde 2002 sobre lo que supondría el levantamiento de la Alquería: puesta en valor, turismo, patrimonio recuperado, etc. O clarifica más lo que escribe o da la sensación de ser una exposición que trata de suplantar un proyecto por otro, no de hacerlo compatible con su pasado musulmán como sí ha preconizado nuestro colectivo en la elaboración del proyecto. Hay que poner buena fe en las cosas señor Santamaría y respetar el trabajo (no remunerado) ya hecho por los demás, sobre todo cuando nuestro colectivo le lleva a suyo siete años de defensa de patrimonio en Alhaurín de la Torre.
Usted lo hace de forma suave, pero lo hace. Se ve de lejos que no tiene en absoluto ninguna simpatía por la reconstrucción del cortijo y un centro de interpretación sobre Torrijos. Para apoyarse en eso dice algo tan vulgar como sorprendente: “¿Qué es más importante un cortijo del siglo XIX o un cortijo del siglo XII?” ¿A quién pretende usted confundir con esto? La gente no está menguada de cerebro. La Alquería como tal cortijo no existía en el siglo XII, había un torre musulmana, no la Alquería como cortijo en sí, aunque hubiera casas de labriegos musulmanes en las proximidades. Cuando comienzan a adosarse edificios a los muros de la torre es en el periodo posterior tras la conquista cristiana. Las casas de los campesinos musulmanes antes de la reconquista estuvieron próximas a los muros pero no adosadas. Interprete bien la traducción y el significado de “estar al amparo”. La comparación de dos cortijos de diferentes épocas no es un argumento de por sí, sino los hechos históricos que se desarrollaron. Esto sí es un argumento: ¿Qué es más importante su cortijo del siglo XII que como tal no existió en esas fechas que cita (sí la torre), o recuperar un edificio donde ocurrió el hecho histórico más importante de Alhaurín de la Torre? y que por falta de protectores como usted fue echado abajo sin tener en cuenta su historia, a final de los años sesenta del siglo XX, y cuya injusticia histórica continúa perviviendo hasta nuestro días sin el reparo conveniente, tratándose de que los hombres que allí fueron aprehendidos fueron luchadores por las libertades de nuestro país, y que con su lucha y muerte, junto a la de otros muchos, consiguieron que nos convirtiéramos de súbditos a ciudadanos, estatus del que usted y nosotros gozamos hoy día.
Una pregunta: ¿Dónde estaba usted y qué hizo como arqueólogo por las ruinas de la Alquería cuando estando en manos de la propiedad privada las máquinas de demolición la arrasaron de parte a parte, entre octubre de 2003 y febrero de 2004? Ya por aquellas fechas había trabajado en la zona para la Junta de Andalucía ¿Qué hizo entonces por el muro anterior de la plaza donde se encontraban restos de civilizaciones anteriores, confirmados y señalizados por personas especializadas? ¿Si no lo hizo, por qué no intervino como lo ha hecho en estos días, siendo en aquel tiempo tan arqueólogo como lo es ahora?
Nuestra Asociación ya ha hecho todo lo que estaba en sus manos para que se reconstruya la Alquería de Mollina y todo está bajo la dirección del Ayuntamiento, tanto la ejecución de la construcción como los fines de sus dependencias. Estuvimos cuando se nos llamó y lo hicimos con gusto y responsabilidad, porque nos interesamos por esos hechos históricos, pero hasta ahí ha llegado nuestra labor. Ni yo ni ninguno de mis compañeros aspiramos a nada más. Para nosotros aún muchas historias por librar, por ejemplo en Málaga capital, donde por cierto la Junta de Andalucía ha sido incapaz de defender de las máquinas un edificio protegido por ella misma: el Refectorio del antiguo convento del Carmen, lugar donde Torrijos y sus compañeros pasaron su última noche antes de morir. Ahí estamos defendiendo ante la justicia el desastre del antiguo Refectorio, un edificio del siglo XVI. Por cierto, ¿usted como arqueólogo que ha trabajado para la Junta de Andalucía ha hecho o ha escrito algo por la desaparición de la mitad de ese edificio que le cito?
Quiero dejarle claro algo. Si por cualquier circunstancia la Alquería de Mollina no se reconstruyera, que ni a usted ni nadie piensen que pierde algo nuestra Asociación, téngalo por seguro, porque hicimos todo cuanto estaba en nuestras manos por ese objetivo. Perdería Alhaurín de la Torre y le diré por qué: ni todo lo musulmán que se pueda encontrar en la totalidad término municipal Alhaurín de la Torre, podrá nunca competir ni a nivel turístico ni histórico con lo que tienen de árabe Málaga, Ronda, Vélez Málaga, Comares, Fuengirola o Marbella, por decir algunos ejemplos de nuestra provincia. Sin embargo, ninguna de estas localidades podrá tener nunca una Alquería de Mollina ni el emblemático hecho histórico que en ella ocurrió. Precisamente el que llevó el nombre de Alhaurín de la Torre a la prensa europea, cosa que nunca había ocurrido con anterioridad. Eso es lo que marca la diferencia en todo esto.
Contacto: Jesús Rivera Ruiz, Presidente. Telf.- 686715582 contacto@torrijos1831.es |