Con la actuación de Anna María Jopek ha finalizado esta XIV edición del Portón del Jazz, un festival que año tras año sigue subiendo en el escalafón de los festivales veraniegos dedicados a este tipo de música y en donde empieza destacar como uno de los que tienen una más merecida calidad por los intérpretes que acuden, por el entendido público que asiste y por el paradisiaco marco donde se desarrolla, el auditorio de la Finca el Portón. Prueba de ello es la actuación de ayer noche, una cantante de jazz polaco, Anna Maria Jopek, desconocida en nuestro país, pero de un importante renombre en el circuito internacional, sobre todo en los círculos jazzísticos de la Europa del Este. |
Con una voz prodigiosa y una puesta en escena elemental en un grupo de jazz, una guitarra, una batería y un bajo, supo poner en pie a los más de quinientos asistentes al acto ensimismados con el recital que se interpretaba en el escenario. Algo totalmente diferente y no habitual a lo presenciado en ediciones o actuaciones anteriores, ya que no sólo hay que destacar la portentosa voz de Jopek, sino también la originalidad de mezclar dicha voz a través de un programa informático, que ella explicó se trataba del programa Arnold, que hacía variar los registros y darle nuevas tonalidades a su voz ampliándola en coros, en dobles voces e incluso en voces varoniles, -hecho que utilizó en algún tema- y además de ello, con la sabia mesura de no abundar en este tipo de artificios electrónicos que se quedaron en meras pinceladas que enriquecían el conjunto de la canción.
Esta utilización de la voz, como si de los pedales de una guitarra se tratara dándoles nuevos registros vocales y la musicalidad y buen hacer de un soberbio guitarrista como Marek Napiorkowski, una de las mejores guitarras que han sonado en todos los festivales del Portón del Jazz, bastaban y sobraban para hacer jazz con mayúsculas sin otro tipo de instrumentos.
Marek, es un guitarrista sencillo, sin artificios ni poses, suena más de lo que aparentemente parece, ya que tanto con la acústica como con la eléctrica que utilizó indistintamente a lo largo del concierto, dio él solo un recital de depurada técnica en los punteos con una limpieza en el trasteo por las escalas impecable. Mucha y variada utilización de armónicos como complemento de calidad y sobre todo, una conjunción en las improvisaciones con la voz de Anna Maria en los temas de bossa nova en polaco, que la cantante interpretó a lo largo de la hora y media que duró el concierto.
Mención aparte hay también que destacar de Cristian McBride que con el bajo de 5 cuerdas. Llenaba la parte rítmica utilizando una técnica bastante inusual en el jazz, como es el uso de la doble o triple percusión de cuerdas e incluso se permitió el solo acompañar a la cantante en un tema utilizando el bajo con acordes, algo que fue muy aplaudido.
Mucho público venido de fuera a deleitarse en el espectáculo, entre ellos más de una docena de compatriotas de la cantante, que sentados en las primeras filas coreaban las canciones interpretadas, hecho que prueba que Jopek es bastante conocida en su país.
No podía tener mejor final esta edición del Portón del Jazz, que ha dejado el listón muy alto en estos cuatro conciertos. El primero con la agradable sorpresa de la música funky del conjunto granadino Funkdation como exponente del ritmo. El segundo de Mike Stern inolvidable por la calidad de la banda y del músico norteamericano. La Málaga Jazz Band en el tercer concierto, un revival de la primera época con versiones de jazz rock y blues y este final apoteósico con Anna Maria Jopek, un jazz clásico con elementos de vanguardia como los distorsionadores de voz.
Muy buena la organización de la concejalía de Cultura destacando la ausencia de incidentes, la puntualidad en los horarios, excluyendo el tercero de los conciertos por problemas técnicos eléctricos y mucha calidad en el sonido y la iluminación. En definitiva, se ha cerrado un grandísimo Festival y a esperar qué nos depara la próxima edición, en la cual visto el éxito de lo acontecido en ésta, se aguarda una mayor calidad, con algún intérprete de prestigio y conocimiento popular que dé el empujón definitivo al Portón del Jazz, que es de lo que se trata. |