Desde el comienzo del recital y hasta las cerca de dos horas que ha durado el concierto, el público estaba hechizado en una atmosfera de silencio mientras Mikel, o algunos de sus compañeros ejecutaban alguno de los frecuentes solos jazzísticos que han interpretado durante todo el recital. Silencio que se ha roto de manera unánime al acabar alguno de ellos con una explosión de aplausos enfervorizados. Si el público estaba a gusto, los músicos aún más.
Ya desde la llegada esta tarde y el montaje del equipo, el grupo ha mostrado su satisfacción por el marco donde se iba a desarrollar el concierto, no sólo por la belleza y el encanto del Portón, sino también por la profesionalidad de los componentes. Si alguno de los asistentes se pregunta cómo es que sonaba de esa manera tan clara y musical la batería de Dave Weckl, explicarle que el músico se ha pasado dos horas afinándola, cada tambor en una nota distinta para marcar la melodía del bajo a contrapunto, y que este instrumento solo tenía dedicada expresamente una mesa de mezclas de sonido. Así se puede explicar ese sonido envolvente, que unido a la maestría del baterista hacía que sonara como un instrumento solista más. Un dato, parte de la batería ha llegado expresamente de Japón de la casa Yamaha y es que Dave está considerado entre la decena de mejores instrumentistas del mundo. Acompaña frecuentemente a muchos de los grandes intérpretes, Diana Ross, George Benson, Simon and Garfunkel, Robert Plant guitarrista de Led Zeppelin y otros, pero de donde le viene la fama es por haber formado parte de la banda de jazz más conocida y popular, la Elektric Band de Chick Korea con quien ha ganado un premio Grammy.
El saxo de Bob Franceschini, merece otra mención por la riqueza del metal, por la conjunción con Stern en los frecuentes dúos que ambos han montado a lo largo del concierto. Un duelo constante de notas entre la guitarra y el saxo perfectamente conjugados, y por último Anthony Jackson un bajista de peso, corporal y musical que con su bajo de seis cuerdas ha parafraseado en dúos con Stern y con Dave en la batería llevando entre ambos a veces toda la melodía del tema.
Se han interpretado principalmente los temas del último disco de Mike, “Who let the cats out”, teniendo el concierto un marcado y singular carácter y ha tenido partes bien diferenciadas. En la primera se han acometido temas de jazz fusión y hard rock de ritmos fuertes con desgarros constantes, en la distorsionada guitarra por el delight de los pedales y un intermedio más intimista al que ha precedido el, para mí, más interesante de los temas de su álbum, “All you need” en el que el guitarrista americano ha dejado su impronta, para seguir con unos contenidos mucho más suaves y medidos y en los cuales ha hecho sonar el instrumento de diferentes maneras. Desde hacerlo parecer un gaita electrónica tipo música celta en un tema como “Language”, en el que, sobre una base pegadiza, se ha dedicado a subir y bajar por el traste de la guitarra improvisando en escalas ricas en matices y notas.
Han sido los minutos más efectistas y los que han merecido mayor atención con el anterior tema, o con “We´re With You”, auténtica música clásica de guitarra tocada en un melódico acompañamiento de balada, salpicado por abundantes filigranas de virtuosismo.
Ha finalizado su tercera parte como empezó el concierto, con ritmo. Con un público entregado y aplaudiendo de pie. Impresionante el espectáculo de la gente pidiendo más y más sin cansarse. “Roll with it” y “Who let Cats Out”, tema que da nombre al álbum, han sido los últimos interpretados, dando un repertorio de variedad melódica con punteos increíbles y disfrutando de su música: Cuando un artista está a gusto tocando, esa transmisión inmediatamente la recoge el público que no deja que la magia se deshaga.
Por ello después de finalizar y saludar, ante la insistencia de los aplausos ha tenido de nuevo que volver a la escena a interpretar un último tema, “Blue Runway” durante el cual ha ido presentando de nuevo a los componentes del grupo y para hacerse una idea del grado de comunión entre público y artista, mientras cada nombre era pronunciado, sonaban gritos en el graderío como si de un evento deportivo se tratara.
Hoy ha sido el virtuosismo de un guitarrista y un impresionante grupo, el próximo viernes otro plato de gusto, la Málaga Jazz Band, un experimento del que forman parte los mejores músicos locales, que de forma experimental han acordado reunirse para realizar esta experiencia.
Eso será otra historia la semana que viene, hoy queda el regusto de un excepcional intérprete, que ha conseguido que el Portón del Jazz sea una prolongación del buen sonar haciendo que el concierto de hoy sea recordado como la mejor experiencia que ha pasado durante estas ediciones.
Sin divismo, al finalizar el concierto se ha puesta a firmar cds de los cientos que hoy han salido en bolsillos, comprados por los espectadores. Entre ellos, evidentemente yo, que ahora lo disfruto mientras escribo y revivo. |