
Desde el inicio de la crisis nos intentaron engañar, pero muy pronto nos dimos cuenta de que estábamos ante una estafa que han aprovechado los que más tienen para enriquecerse a costa de la gente trabajadora. Ahora nos intentan engañar vendiéndonos que estamos saliendo de la crisis, pero sabemos que lo que nos están pidiendo en realidad es que nos resignemos ante la precariedad y la desigualdad. Y los sabemos porque a diferencia de esa minoría privilegiada que nos dice que tenemos que seguir apretándonos el cinturón, nosotros sufrimos sus recortes en nuestro trabajo, en nuestros servicios públicos o en nuestra pensión.
No estamos condenados a elegir entre lo malo y lo menos malo, como si nada pudiera mejorar. Las derechas enarbolan la bandera del miedo a las de abajo y el PSOE nos quiere asustar gritando “que viene el lobo”, pero lo que vienen son facturas cada vez más caras. La mejor manera de frenar a las derechas es avanzando en la conquista de derechos que hagan de España un país más igualitario. Y ese avance sólo puede venir de la manos de una izquierda firme que no necesita pedir permiso para defender los derechos de la mayoría social.