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Seguimos para bingo | | Eduardo Saez Maldonado. 16.10.24 | |  Hace un par de meses que comentábamos la preocupante evolución de la temperatura media global (a nivel planetario) del agua del mar (1). La tendencia desde 1981 en que se empezaron a registrar estos datos (la serie es ya, pues, de 44 años) evidencia que, año a año, va aumentando progresivamente esta temperatura como se aprecia, en color gris, en el gráfico adjunto (2). Pero en Marzo del 23 pasó algo singular; la temperatura oceánica se destacó claramente por encima de los registros previos marcando, día tras día, registros históricos durante el resto del año 23 (línea naranja) y la mitad del 24 (línea roja) hasta que, en julio del 24 volvió a bajar algo. Pero no bajó a los niveles medios históricos (rango de líneas punteadas). Ni siquiera bajó a los niveles de los últimos años 20, 21 o 22, que ya fueron los más cálidos dentro del ritmo de calentamiento "paulatino". No. Bajó ligeramente con respecto al registro del (ya suficientemente anormal) año 23 manteniéndose en unos niveles claramente destacados por encima de la tendencia de calentamiento histórico. Pero es que ahora, desde finales de septiembre, se ha vuelto a destacar para ponerse en modo "récord escandaloso diario" en el que lleva ya prácticamente año y medio. Es decir, se ha roto el ya preocupante ritmo paulatino de calentamiento oceánico del último medio siglo para entrar en una dinámica nueva que no sabemos dónde nos va a llevar. | Hace pocos días se publicó un demoledor artículo científico titulado algo así como "Informe sobre el estado del clima en 2024: tiempos peligrosos en el planeta Tierra" (3). Un recomendable análisis que empieza diciendo:
"Estamos al borde de un desastre climático irreversible. Esta es una emergencia global más allá de toda duda. Gran parte de la estructura misma de la vida en la Tierra está en peligro. Estamos entrando en una nueva fase crítica e impredecible de la crisis climática."
Apenas ha terminado el verano y ya hemos tenido un aviso en el Cantábrico hace unos días donde un huracán, ya afortunadamente muy degradado, causó apreciables daños. No tardará, me temo, en llegar un evento devastador a las costas gallegas que tienen, por su ubicación geográfica, más papeletas que el resto de la península. En Florida, por su parte, acostumbrados a huracanes devastadores, no saben ya dónde esconderse (4). Y los europeos y los norteamericanos, en tanto que zonas ricas y organizadas, no somos los que nos llevaremos la peor parte, desde luego.
Sin embargo, nuestra sociedad capitalista neoliberal, sobradamente conocedora de las causas de este desbocado Calentamiento Global, no dejará de quemar petróleo para sostener este desbocado crecimiento infinito mientras podamos disponer de él (quizás ya por poco tiempo) y mientras haya multinacionales y fondos de inversión al mando (del mundo) que se lucren obscenamente hipotecando el futuro de la humanidad en una suicida crónica de una muerte anunciada.
Seguimos para bingo.
Eduardo Sáez Maldonado
(1) https://www.facebook.com/share/p/M8aoX3yoYU1xMKE8/
(2) https://climatereanalyzer.org/clim/sst_daily/?dm_id=world2
(3) https://academic.oup.com/bioscience/advance-article/doi/10.1093/biosci/biae087/7808595
(4) https://www.lasexta.com/noticias/internacional/simplemente-terrorifico-meteorologo-rompe-llorar-directo-informar-huracan-milton_2024100867050ceb64da6200017ae562.html?fbclid=IwY2xjawF7FNlleHRuA2FlbQIxMQABHXDEXMdToCOjvtKmCZYWgeuW0Vc_BWz460-AnmKWlH-iDc8QCmigvg_gGA_aem_02AKZ05IdM3ZKsQOPk5ydA |
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